La pelea Trump vs. Biden por los votos de Miami en la que metió a Colombia

La amenaza castrochavista encarnada en Gustavo Petro y el proceso de paz de Santos fueron los últimos dardos tras los votos de medio millón de colombianos de Florida que pesan

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octubre 30, 2020
La pelea Trump vs. Biden por los votos de Miami en la que metió a Colombia

“Quien no gana Florida no gana la presidencia”, es dato bien sabido en las elecciones de Estados Unidos desde el año 2000. En este momento, la mayoría de las encuestas dan prácticamente un empate técnico entre Donald Trump y Joe Biden, aunque después del fallido debate presidencial y el covid del presidente la balanza se ha inclinado en favor del demócrata.

Pero los latinos de Florida no son como los de Texas, Nuevo México o California. Es una comunidad variopinta en procedencia, e intereses. Las campañas deben concentrarse en cada grupo y eso exige esfuerzo y dinero. Tan es así que la de Trump, escasa de recursos al final, prefirió retirar fondos de los estados del país profundo que fueron clave en el 2016 y mantener los de Florida. El presidente sabe muy bien de su importancia, a él le debe estar en la silla de la Casa Blanca. Lanzó su campaña reeleccionista en Orlando y tiene su segunda residencia Mar -a-Lago en Palma Beach, donde suele depositar su voto. Mientras tanto Biden apela a la chequera de Mike Bloomberg que tiene listos 100 millones de dólares para cerrar campaña bombardeando publicitariamente a los electores.

Esos electores que pueden desequilibrar la balanza son de origen cubano o colombiano, venezolano o mexicano, centroamericanos. La población cubanoamericana es mayoría, y la colombiana segunda con cerca de 500.000 de los 1,24 millones en Estados Unidos. Los cubanoamericanos son tradicionalmente fieles republicanos, apegados a la dura política que esgrimen contra Castro. Esa política, que es la misma contra Maduro, le llega menos al colombiano de Florida que, según los conocedores, está más pendiente de sus posibilidades de prosperidad económica y los servicios de salud que de las decisiones sobre la vecina Venezuela.

 

En su club de golf de Doral y ante un centenar de hispanos, Trump involucró a Colombia en la campaña

Las movidas de Trump para atraer a los colombianos se han intensificado últimamente. La semana pasada y por primera vez se refirió a Colombia en dos ocasiones. En su propio club de golf en Doral, al oeste de Miami donde viven muchos de los exiliados venezolanos, convocó un centenar de hispanos y en ese escenario decidió involucrar directamente a Colombia en su campaña. “Joe Biden recibió el apoyo del socialista colombiano Gustavo Petro, un exmiembro de la guerrilla M-19”, dijo en medio de abucheos de los asistentes hacia Petro y aplausos cuando se refirió a Álvaro Uribe alabándolo por haber peleado contra el "castrochavismo". Después, en Jacksonville dijo de Biden que “respaldó el proceso de paz en Colombia, que se rindió ante los narcos y permitió que las drogas ilícitas se dispararan”. Antes, el mandatario había dado vía libre a Colombia Crece con USD 5.000 millones en créditos en zonas del conflicto. Que no son dinero contante y sonante como la ayuda del Congreso, sino que depende del interés de los inversionistas por apostarle al país.

El discurso de Trump, tal como se ratificó en el primer debate televisado con Biden, sigue siendo el de referirse a él como un socialista afín al régimen de Maduro, que según algunos opinadores, busca atemorizar no solo a los electores de origen colombiano sino a los raizales de su país.

 

Biden se fue a Miami, mientras Trump se repone del covid, para tomar delantera en Florida

La campaña de Biden no se ha quedado atrás en la búsqueda del voto latino que tradicionalmente le ha acompañado y también ha enfilado hacia Colombia. Sabe lo que está en juego porque los demócratas quedaron en Florida colgados de la brocha, no obstante haberle dado su respaldo a Hillary. Joe Biden, el mesurado y al decir poco carismático, en un reciente mitin en Miami, con el cantante Luis Fonsi como maestro de ceremonias, se atrevió empezar con los compases de “Despacito” -que produjeron los caleños Andrés Torres y Mauricio Rengifo- desde su teléfono celular.

En medio de las pullas ha contestado que la prueba de no ser socialista ha sido derrotar dentro de su partido a quien sí lo es, Bernie Sanders. Ha recalcado que 13.700 floridianos han muerto por el covid-19 y el mal manejo de Trump. Y lo ha fustigado por los recortes que cada año hace a la ayuda de Estados Unidos a Colombia y que ha logrado pasar completa gracias al bipartidismo en el Congreso. Este año el presidente elevó la cuota a 410 millones de dólares, pero los demócratas inmediatamente ripostaron diciendo que esa cifra es inferior a los 457 millones que habían aprobado en julio en la Cámara, controlada por ellos.

En la campaña de Biden traen a colación que desde el Senado y como vicepresidente fue clave para poner en marcha el Plan Colombia por lo que recibió la Orden de Boyacá. Y como de una u otra forma Colombia está ahora involucrada en la estrategia política de Trump frente a Venezuela, Biden ha dicho que apretará el régimen de Maduro pero que insistirá en una salida democrática con los aliados regionales.

Ambas campañas quieren ganar el desempate de Florida porque en sus cabezas está muy claro que George W. Bush, ganó allí por 537 votos y se convirtió en el primer presidente de este siglo. Había perdido la elección popular. Y que Hillary Clinton, 16 años después, superó a Donald Trump por tres millones y medio de sufragios, pero perdió en Florida por 113.000. Esos le faltaron para convertirse en la primera mujer presidenta de Estados Unidos. El inmenso valor de los 29 votos electorales que otorga Florida al ganador tienen peso específico sobre los 538 que se reparten y los 270 que se necesitan  para llegar a la Casa Blanca.

A nivel de jugadores en la cancha la situación no está equilibrada. Trump tiene al gobernador Ron DeSantis y a su antecesor Rick Scott que ahora es senador, junto con Marco Rubio, los dos únicos por Florida. Rubio es muy poderoso en el Congreso y tiene entre manos la “cuestión venezolana”. Su esposa, Jeanette Dousdebés Fonseca, es hija de colombianos, nacida en EE. UU., y es muy conocida la relación de Rubio con varios políticos de Colombia. De Santis y Scott tienen una poderosa red de promotores puerta a puerta, acercándose a la gente mientras Biden ha tenido que centrarse en medios electrónicos, televisión y radio. Su jefe de campaña en Florida es Jackie Lee, quien lideró las dos campañas de Barack Obama y acompaña a Biden en ese estado desde las primarias demócratas cuando lo defendió del bombardeo publicitario de Mike Bloomberg. Ahora es Bloomberg quien ha pagado las multas de 32.000 exconvictos para que puedan votar porque los republicanos pusieron ese prerrequisito para devolverles el derecho al voto.

Biden tiene hoy una ventaja sobre Trump más importante a nivel nacional. El promedio de encuestas del portal FiveThirtyEight le da una distancia de 8 puntos, mientras que el de RealClearPolitics arroja 8,1 de diferencia, y la de Reuters/Ipsos 10 puntos a su favor, después del debate y del covid del presidente. Pero será el 3 de noviembre cuando se sepa si el presidente o el exvicepresidente se quedan con el Estado del Sol. O en tinieblas.

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