El Túnel del Toyo, el megaproyecto vial más ambicioso en la historia de Antioquia, avanza hoy con un 70 % de ejecución y con recursos frescos que buscan destrabar una obra clave para conectar el centro del país con el mar Caribe. En las últimas semanas, el Gobierno Nacional, la Gobernación de Antioquia y la Alcaldía de Medellín confirmaron la inyección de más de 500.000 millones de pesos, una señal clara de que la obra, tras años de retrasos, entra en una etapa decisiva.
Esto es bien distinto a lo ocurrido con las carreteras 4G cuya inversión frenó el gobierno en cabeza de Petro y llevó al gobierno de Antioquia en cabeza de Julián Rendon y apoyado por el ex presidente Uribe a realizar la campaña "VACA POR ANTIOQUIA" la cual solo logró recaudar el 0,6% de la meta económica. La iniciativa que inició en marzo de 2024, terminó el 31 de diciembre y según comentaron, parte de lo recaudado, se destinó para cubrir algunas inversiones, como una de las galerías de desviación en el Túnel del Toyo.
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El proyecto, que reducirá de forma drástica los tiempos de viaje entre Medellín y Urabá, no es solo un túnel: es un corredor estratégico de más de 37 kilómetros, con viaductos, túneles secundarios y obras de acceso que buscan convertir esta vía en la nueva puerta logística del país hacia el océano Atlántico.
Túnel del Toyo: un proyecto de muchos actores y varias historias
La construcción del Túnel del Toyo está en manos del Consorcio Antioquia al Mar, una alianza empresarial que desde 2015 asumió uno de los retos de ingeniería más complejos del país. En este consorcio confluyen firmas nacionales e internacionales con amplia experiencia en obras subterráneas y grandes infraestructuras.

Entre ellas está Colombiana de Infraestructuras S.A.S., vinculada al grupo español FCC Construcción, que lidera la ejecución técnica del proyecto. La acompañan CASS Constructores y Compañía, una firma colombiana con trayectoria en obra civil; Estyma S.A., empresa antioqueña especializada en túneles y mantenimiento de infraestructura compleja; y el empresario Carlos Alberto Solarte, cuyo nombre ha estado ligado durante años a grandes contratos viales en el país.

A este engranaje se suman firmas de ingeniería y supervisión como WSP, encargada de estudios técnicos y análisis geológicos, y compañías especializadas en maquinaria pesada y perforación de roca dura, claves para avanzar en una montaña atravesada por fallas geológicas y suelos inestables. Todo el proceso es vigilado por entidades públicas como Invías, la Gobernación de Antioquia y el Distrito de Medellín, que hoy comparten la responsabilidad financiera y administrativa del proyecto.
La historia del Toyo, sin embargo, no ha sido lineal. Retrasos presupuestales, cambios en los esquemas de financiación y discusiones entre Nación y territorio hicieron que la obra se ralentizará durante varios años. Solo recientemente, con el nuevo acuerdo de recursos y la reactivación de varios frentes de trabajo, el proyecto volvió a tomar ritmo.
Tecnología alemana y un túnel “inteligente”
Uno de los aspectos más ambiciosos del Túnel del Toyo es la tecnología que incorporará. Está concebido como el primer túnel inteligente de América Latina, con sistemas de ventilación automatizada, monitoreo en tiempo real, sensores de seguridad, control de tráfico y protocolos avanzados de respuesta ante emergencias, muchos de ellos de origen alemán.

Cuando entre en operación, el Toyo no solo permitirá mover carga más rápido hacia los puertos de Urabá, sino que cambiará la lógica del comercio, el turismo y la integración regional en Antioquia. Por eso, más allá del concreto y la roca, lo que hoy se juega en esta montaña es una vieja promesa del país: acercarse, por fin, al mar por una vía moderna y estratégica.
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