Es curioso: durante años el país ha estado aterrorizado con que Colombia con un gobierno de izquierda pueda volverse como Venezuela (dado el desastre social, moral y económico de Venezuela con un régimen corrupto y criminal que sumió a su población en un desastre sin precedentes), y como respuesta “profunda” y “eficaz”, vota mayoritariamente a un candidato (de la Espriella) quien ha sido, según se dice a voces, el abogado de Alex Saab, colombiano, uno de los más siniestros testaferros y visires del régimen de Nicolás Maduro en la misma lamentable Venezuela.
Quién entiende. ¿Puede alguien explicar semejante Oxímoron; esta que quizá sea una desnuda burla del destino? ¿Salir de Maduro y traer a Maduro?
¿Puede alguien explicar semejante Oxímoron; esta que quizá sea una desnuda burla del destino?
Justamente releía hoy Las notas de una cucaracha respetable, novela de Patricia Highsmith, la historia de una cucaracha que tras habitar buenos hoteles termina en uno tomado por drogadictos y criminales.
Allí, la cucaracha ve cosas terribles, cosas que ni una cucaracha hubiera imaginado, ve a drogadictos apostar en cuanto a quién es capaz de comer las cosas más asquerosas y se dice para sí desconcertada: Entre tanto me considero mucho mejor que aquellos bípedos del hotel Duke, a quienes he visto comer cosas que yo ni siquiera tocaría, y que no quiero siquiera mencionar. Lo hacen por apuesta. ¡Apuestas! Si la vida entera es un juego de azar, ¿para qué apostar?
Oportuna en estos días la reflexión de Highsmith y nunca mejor prestado el título de la novela de Pedro Gómez Valderrama La otra raya del tigre, aquella historia de aventuras de Geo von Lengerke en estas tierras por allá en el siglo XIX, las historias de un aventurero eminente que busca bienestar para una región y una sociedad, pero un aventurero, en fin, que tiene interés personal por naturaleza.
Quede claro otra vez: Decir algo de De la Espriella, no significa por consecuencia, decir algo mejor o alabar a Cepeda, quien tendrá que dar un profundo giro de calidez y credibilidad, prescindir de la violencia verbal y el continuismo, si de verdad pretende ganar o gobernar.
¡¡¡Días extraños!!!
Fel mismo autor: Petro no entendió
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