La necesidad del mercadeo social para la promoción de la educación virtual

Los estudiantes cayeron desprevenidos frente a un aislamiento rotundo, sin la más mínima idea de que la tecnología también sirve para el estudio

Por: Luis Felipe Vásquez Aldana
abril 28, 2020
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La necesidad del mercadeo social para la promoción de la educación virtual

En los últimos días se habla del fracaso inminente de la educación virtual en Colombia. Así y todo, el gobierno colombiano podría hacerle frente, mediante estrategias que mitiguen los impactos en la naturaleza psicosocial de la educación, más allá de la debacle tecnológica.

Es una realidad, que el público estudiantil ha sido uno de los más resquebrajados en este tiempo y es, apenas lógico, que la contingencia virtual no ha sido la de mayor esplendor. Lo anterior: deficientes coberturas a nivel país en un rural inhóspito, lo que supone el pago de dichos servicios sean rurales o urbanos; equipos no idóneos y, peor aún, la ausencia total de los mismos. No obstante, esta visión de la problemática podría ser un pesimismo bastante generalizado y encima, la punta del iceberg.

Es muy generalizado porque Colombia entera no se puede entender, en términos de educación, dentro de un caos absoluto y sin posibilidades. Una de las valiosas herramientas traídas del mercadeo de vieja ultranza, es la segmentación. En este sentido, si segmentamos y tipificamos nuestros públicos estudiantiles, para analizar esto, tendremos un panorama de diversas evidencias y visiones, que no se quedan solo en las amenazas y debilidades sino también en fortalezas y oportunidades.

En la educación superior, por ejemplo, algunos estudiantes para no caer en esta problemática global solo necesitan un empujón del gobierno. Otros ya reciben un cobijo del gobierno. Otros, en cambio, viajan rumbo a una adaptabilidad efectiva, dado que ciertas universidades están mediadas por la modalidad virtual, superando, reinventándose; con estrategias de alivio financiero, de precio, subsidio. Además, nuevas herramientas para facilidad del estudio y apuestas de bienestar estudiantil expresado en aportes tecnológicos idóneos para la continuidad académica. Aun aquí, podríamos subtipificar la población y, muy seguramente, nos encontraremos con un grupo al cual, ni los esfuerzos de dichas instituciones ni las líneas de gobierno actuales serían suficientes.

Frente a este último grupo, una nueva visión de oportunidad de algunos colombianos sería pedirle al gobierno que establezca una línea especial, donde estos estudiantes sean beneficiados económica y tecnológicamente por parte del sector financiero y de las empresas del sector económico activo. Es decir, el sector financiero en amnistías y nuevas disposiciones, y la industria activa en subsidiar los costes de la continuidad académica de la población menos favorecida.

Recientemente, el gobierno se reunió con los bancos para que acelerarán la emisión de créditos a las micro, pequeñas, medianas empresas (mipymes) con respaldo de hasta el 80% de la deuda por parte del gobierno. Así que no es del todo descabellado, un nuevo beneficio a los estudiantes influido por un plan de padrinaje liderado por el gobierno. Incluso que suponga un retorno de beneficio o incentivo tributario para el sector.

Mercadeo social del gobierno para promover la educación virtual

Por otra parte, hay una amenaza invisible para los más jóvenes y niños. Y es que las debilidades tecnológicas de algunos segmentos estudiantiles, para la educación virtual actual, es apenas la punta del iceberg. Llevando esto a un horizonte cronológico, en el presente la deficiencia de la educación virtual a grandes rasgos solo se aborda desde la complicación socioeconómica y demográfica y se está dejando de lado los aspectos conductuales y psicológicos de los estudiantes como individuos integrales de una sociedad. Para el futuro, si la educación virtual no es promovida ni socializada mediante un proceso de mercadeo social gubernamental, nunca será interiorizada y mucho menos rango vital de los hábitos de los estudiantes del futuro.

¿Por qué el mercadeo social en la promoción de la educación virtual por parte del gobierno?

Pues bien, como la mayoría de las respuestas del ser humano son de carácter histórico, el mercadeo fue tomado con rigor militar desde muchas décadas atrás por el sector productivo en su relación, producto y mercado. Luego de la segunda revolución industrial sucedió que algunos fabricantes dejaron de ser monopolio. Con ello entendieron que, frente al surgimiento de competencias, el consumidor tenía opción de elegir. En aquel entonces, los publicistas dejaron atrás sus precarios afiches cartelistas que evocaban al francés Henri de Toulouse-Lautrec pintando el Moulin-Rouge para escuchar las voces de sus mercados y estudiar sus públicos mediante segmentaciones. Con ello, dieron origen al neologismo: marketing, una mezcla de estrategias que llevaban todo esfuerzo hacia la influencia de la conducta y al estudio de sus intereses; también, a la satisfacción del público y a su fidelización. Para decirlo mejor, los publicistas se aliaron a psicólogos y poetas para humanizar sus procesos comerciales, y no estar enfocados solo a la venta nominal industrializada, propia de capataces en el fulgor dictatorial del antiguo paradigma de la administración de empresas.

Luego de ello, los gobiernos europeos, notaron la eficiencia de los cambios en la conducta de los consumidores frente a estas campañas de procesos humanizados. Fue aquí, cuando decidieron implementar las mismas estrategias de los publicistas, pero esta vez aplicada a la solución de problemáticas sociales y a las mejoras en la salud pública. Entonces surgió la mercadotecnia de lo social para hacer frente a la prevención de enfermedades y a la promoción de la salud. Así como las las campañas de conciencia cívicas y viales, entre otras.

En la coyuntura actual, la población estudiantil cayó desprevenida frente a un aislamiento rotundo, sin la más mínima concientización previa por parte de ninguna campaña amiga que le haya ayudado a desarrollar el hábito o por lo menos la sospecha interna que la tecnología y lo virtual es también para el estudio y no para el ocio eterno. El ocio pululó y debemos ser sinceros con nosotros mismos, porque esta no va a ser la cultura del ocio de épocas victorianas de finales del siglo XIX de donde se derivaron las diversas formas expresivas, culturales y sensibilidades artísticas. A lo mucho saldrá un reguetonero más.

Para finalizar, los gobiernos colombianos llevan casi dos décadas implementando toda suerte de campañas de mercadotecnia social, incluso proyectos dentro de marcos normativos, con resultados de positiva consideración. Y es que se cumple, en parte, el proverbio que enseña que mejor que dar pescado es enseñar a pescar. Para el caso de la educación virtual, los recursos físicos y tecnológicos representan un pescado que bien se puede entregar, pero mejor aún si se construye —previo o paralelo— un conocimiento a partir de fuertes campañas de mercadotecnia social sobre su concientización y uso responsable en nuestras juventudes.

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