La manzana podrida
Opinión

La manzana podrida

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marzo 06, 2015
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Jorge Pretelt es la manzana podrida que está contaminando una de las pocas canastas limpias que todavía quedaban en la justicia colombiana, la Corte Constitucional. En esa instancia se habían producido muchos y muy alentadores fallos y autos que demostraban la firmeza conque allí se defendían los principios de la Constitución del 91, sin embargo ya les llegó el contagio y de no tomar medidas fuertes terminará totalmente minado su prestigio.

Las denuncias que salieron a la luz pública sobre un supuesto pago como retribución a un fallo de revisión de una tutela encendió las alarmas: ¡las cortes tienen precio! Solo es cuestión de encontrar un buen intermediario y una chequera generosa.

Sin embargo, hay que ser muy cuidadosos en desprestigiar a todo un cuerpo cuando lo que existe son sospechas sobre uno de sus miembros. Le haríamos el juego a los corruptos señalando que todo es corrupción. Como cuando se dice en el conflicto armado, guardadas las proporciones, que todos somos culpables. Cuando todos hemos cometido delitos ninguna culpa individual se sustenta.

Es por esto que se necesita delimitar la responsabilidad y actuar con presteza sobre el magistrado acusado. Bien hizo su colega Mauricio González en denunciarlo ante el juez constitucional de la Corte que es la Comisión de Acusaciones de la Cámara. No podía hacer cosa distinta aunque esto no garantiza nada en la investigación. Ya se sabe el curso que tomará este tribunal que en toda su historia no ha proferido ni un solo fallo acusatorio. Por algo tiene bien ganado su nombre de Comisión de Absoluciones.

El que ese tribunal político actúe o no sobre el magistrado Pretelt no hace la diferencia, pero si la hace el que este señor siga tan horondo en su puesto, como presidente, porque su influencia desde allí hará que, como en las manzanas podridas en una canasta de frutas sanas, la corrupción se contagie y termine todo el tribunal desprestigiado y sin ningún valor para la democracia.

Ha dicho el magistrado del escándalo que se le debe dar la presunción de inocencia y las garantías de defensa. Por supuesto que sí, como a todo el mundo. Pero es que seguir en su cargo, seguir participando en fallos y en tutelas, cuando ha sido cuestionado precisamente por venderse, le da todas las garantías al acusado y ninguna garantía al país. Ese sería un juicio desigual, donde el señor Pretelt investido de todo su poder se enfrenta a una opinión pública representada por un ente débil y politizado como el la Comisión de la Cámara.

En este caso, como en todos los de los altos cargos, no hay equilibrio entre acusados y justicia. Es necesario que se retire de su cargo, por lo menos temporalmente, para recuperar algo de equilibrio en el proceso y las razones que esgrimió para no hacerlo no tienen ninguna validez, porque precisamente la razón de su supuesto delito, está en el poder que el señor Pretelt representa.

Nadie le hubiera entregado a una persona común y corriente $500 millones. Esa coima se le entrega a quien tiene poder para resolver un asunto que produciría muchos ceros gracias al favorecimiento de quien tome una u otra decisión. La acusación en este caso está directamente ligada al oficio de magistrado y de presidente de la Corte Constitucional, por eso es que debería dejar su posición mientras se lo investiga y sus colegas deberían ser mucho más enérgicos. Al contagio hay que correrle para no poner en juego sus propias integridades.

Si no hubo delito, pues bien, que regrese a su trono, pero mientras tanto que no siga usando su condición de togado para taparse de la justicia, que en el caso de las Altas Cortes es poca y es frágil, pero al fin y al cabo es la única que existe y debe ejercerse con total independencia.

Nota: Al momento de enviar esta columna se dio la noticia del retiro temporal del magistrado. Un mes dice la información. Sin embargo, me reitero en lo que aquí digo y ojalá el plazo no fuera de treinta días, sino hasta que la investigación llegue a su fin.

www.margaritalondono.com

http://blogs.elespectador.com/sisifus/

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