Un pequeño negocio de Cartagena quiso registrar la marca Tutto Sport, un trámite que en principio parecía rutinario. Sin embargo, la empresa, representada legalmente por Lemus Michele Cinquegrana, terminó enfrentándose a una de las marcas más reconocidas del país: Totto.
La multinacional colombiana, cuyo nombre legal es Nalsani S.A.S., presentó oposición al registro argumentando que la similitud entre ambos nombres podría inducir a confusión entre los consumidores. Aunque la empresa cartagenera sostuvo que el cambio de la letra "o" por la "u" era suficiente para diferenciar las marcas, la Superintendencia de Industria y Comercio (SIC), en primera instancia, le dio la razón a Totto.
Detrás de esa defensa, está una marca que durante más de tres décadas ha construido un reconocimiento difícil de igualar entre los colombianos: maletas de viaje, morrales, ropa, accesorios y línea para mascota. Fundada por el empresario bogotano Yonatan Bursztyn, nació a finales de los años ochenta inspirada por una idea que surgió durante un viaje a Roma. Allí, Bursztyn descubrió el potencial de fabricar maletas y morrales con lona sintética, un material mucho más económico que el cuero, resistente y adaptable a distintos diseños.
Hijo de Bernardo Bursztyn y Ana Vainberg, una pareja de inmigrantes judíos que llegó a Colombia huyendo de los conflictos europeos del siglo XX, el empresario convirtió esa idea en una compañía con presencia internacional. Hoy, Totto vende sus productos en cerca de 57 países de América, Europa, África y Medio Oriente.
Aunque la marca conserva su identidad colombiana, buena parte de su producción se trasladó hace años a China y otros países asiáticos para reducir costos. Sin embargo, el diseño y el desarrollo creativo continúan realizándose en Colombia, donde la compañía mantiene uno de sus principales activos.
La nueva generación de la familia también participa en la dirección del negocio. Natalie Bursztyn lidera el área de mercadeo, mientras que Benny Bursztyn está al frente de los procesos de innovación y tecnología. Ambos han impulsado la modernización de la empresa, incluido el cambio de imagen corporativa realizado en 2021, cuando Totto renovó su tradicional logo por uno de líneas más geométricas y contemporáneas.

Parte del éxito de la compañía, sin duda, ha consistido en adaptar sus colecciones a los gustos de cada mercado. Mientras algunos países prefieren morrales de mayor tamaño y colores llamativos, otros demandan diseños más sobrios y minimalistas. Esa capacidad de leer las preferencias locales, sumada a la calidad de sus productos, convirtió a Totto en la marca predilecta de varias generaciones de estudiantes y, más recientemente, en un competidor fuerte en el segmento de equipaje para viajeros frecuentes.
Precisamente, ese valor de marca explica la férrea defensa de su nombre. Para los abogados de Totto, Tutto Sport podría aprovechar el reconocimiento construido durante décadas y generar confusión entre los consumidores. Por ahora, la SIC compartió ese argumento y negó el registro en primera instancia, aunque el proceso aún podría continuar con los recursos previstos por la ley.
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