La presidenta de Win Sports enfrentó un cáncer de piel que empezó por un grano en la nariz, luego de cirugías ahora viene la operación para atenuar la cicatriz

 - La dura batalla contra el cáncer que terminó ganando la periodista Andrea Guerrero

Durante un tiempo, Andrea Guerrero no quiso que la miraran. No era pánico escénico por una cámara, un estadio lleno ni miles de espectadores que durante años engalanaron su exitosa carrera. Era algo más íntimo y doloroso: no quería mirarse ella misma. De una vida ante la mirada permanente de otros a otra sin espejo.

De hecho, ahora, ama su cicatriz. La periodista que había hecho de su belleza la mezcla perfecta para su profesionalismo aprendió a convivir con el testimonio de la herida en la nariz. Sin embargo, al principio se alejó. “No sabía cómo mostrarme, ni siquiera sabía cómo mirarme”, contó al recordar los meses en que enfrentó la enfermedad.

Había pasado de entrar a un estudio de televisión y hablar de fútbol con naturalidad ante millones de televidentes a preguntarse cómo volvería a aparecer frente a una cámara.

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El 21 de septiembre de 2026 pudo contar la parte de la historia que llevaba meses esperando: “Estoy libre de cáncer”. La frase llegó acompañada de fotografías en las que mostró su rostro y la cicatriz sin esconderla.

En seguida vino la otra cara de la moneda: la próxima semana enfrentará otra cirugía reconstructiva en la nariz.

 - La dura batalla contra el cáncer que terminó ganando la periodista Andrea Guerrero
El 21 de diciembre, Andrea Guerrero decidió contar públicamente la enfermedad que había enfrentado en silencio: un cáncer en la nariz que la llevó dos veces al quirófano y cambió su vida.

Una ganadora en aprietos:  el rostro taquillero enfermó

Andrea Guerrero Quintero nació en Cúcuta el 8 de diciembre de 1983. Su relación con el fútbol comenzó mucho antes de que el periodismo se convirtiera en su profesión.

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Creció con camiseta rojinegra en el estadio General Santander y acompañó a su padre, Germán Guerrero, quien fue presidente del Cúcuta Deportivo. Alguna vez pensó en estudiar una carrera relacionada con la política y llegó a cursar Finanzas, Gobierno y Relaciones Internacionales, pero una conversación con Claudia Gurisatti terminó acercándola al periodismo.

En 2006, llegó a Canal RCN. Fueron años de reportería, transmisiones y fútbol desde la cancha. También pasó por ESPN y clasificó a cuatro Mundiales consecutivos: Sudáfrica 2010, Brasil 2014, Rusia 2018 y Catar 2022.

 - La dura batalla contra el cáncer que terminó ganando la periodista Andrea Guerrero
Durante sus años de reportería entrevistó a figuras como Lionel Messi, Radamel Falcao García y Pep Guardiola, además de acompañar de cerca a James Rodríguez y a la Selección Colombia.

El 13 de junio de 2024 llegó uno de los mayores cambios de su carrera: fue nombrada presidenta de Win Sports, la primera mujer en ocupar ese cargo. Para entonces llevaba más de 19 años vinculada al periodismo deportivo.

Ya no estaba solamente frente a las cámaras: también dirigía el medio. Allí estaba cuando decidió empezar a contar su historia el 11 de abril de 2026 y allí continúa ahora que cuenta el capítulo más reciente de la derrota del cáncer.

La enfermedad terminó donde la reparación continúa. La poeta Piedad Bonnett escribió que las cicatrices son “las costuras de la memoria”: ese remate imperfecto que queda cuando una herida empieza a cerrarse. En el rostro de Andrea Guerrero, cuenta ahora una historia que en principio quiso esconder con celo.

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La historia de una enfermedad mortal que ha sido derrotada

Todo empezó con un grano en la nariz. Nadie se imagina al verlo, esté en su rostro o en el de alguien más, que sea la puerta de un cáncer.

No desaparecía. Después comenzó a sangrar repetidamente. Guerrero decidió consultar a una dermatóloga y allí llegó el diagnóstico de una palabra temida por la humanidad: cáncer. En la piel de la nariz que tanto le halagaron.

Después vinieron dos procedimientos. El primero tuvo como objetivo retirar el cáncer. El segundo fue necesario para reconstruir la nariz. Entre ambos quedó una cicatriz que Guerrero no solamente tuvo que ver en el espejo, sino aprender a aceptar.

Durante ese tiempo aprendió a parar. Una mujer acostumbrada a trabajar, dirigir y resolver se encontró frente a un proceso que no obedecía a sus horarios. Meses después lo explicó de una manera que dice más sobre la enfermedad que cualquier diagnóstico: aprendió que la paciencia no consiste solamente en esperar, sino en aceptar que hay procesos que no obedecen a los propios tiempos.

El 21 de septiembre llegó la confirmación que cerraba la parte más peligrosa de la historia. El cáncer se había ido.  “Esta también soy yo” dijo en redes. Grande, Andrea. La próxima semana volverá al quirófano. Con una cicatriz y con otra cirugía por delante.

La poeta Piedad Bonnett escribió que las cicatrices son la forma que encuentra el tiempo para que nunca olvidemos las heridas. La de Andrea Guerrero quedará en su rostro, como esas costuras de la memoria que, imperfectas, también dicen que la herida cerró y un nuevo camino se abre.

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