La Catedral de Sal de Zipaquirá, patrimonio cultural e histórico de Colombia, rompió sus récords históricos de visitas durante 2024: atrajo a 705.045 personas, quienes tuvieron que pagar un correspondiente precio de entrada que, calculado en $15.000 por persona, arrojaría el dato aproximado de $10.000 millones de pesos solo en taquilla, si se emplea el valor mínimo de la entrada para los residentes de Zipaquirá. Hay que anotar que todavía no se publican las cifras oficiales de 2025.
El valor de un solo pasaporte (por persona) para acceder al complejo turístico administrado por la empresa mixta Catedral de Sal de Zipaquirá S.A.S.E.M. (su representante legal es Yenny Páez Sabogal) oscila entre los $50.000 y los $66.000, e incluye visitas guiadas dentro del templo, acceso a internet, ingreso a la Casa Museo Quevedo Zornoza, ingreso al Museo Arqueológico de Zipaquirá y transporte mediante el tren de salida.
Precisamente esto fue lo que molestó a una buena cantidad de visitantes en los últimos meses, quienes decidieron quejarse ante la Superintendencia de Industria y Comercio: ¿por qué debían pagar por una visita guiada o por una entrada a la Casa Museo Quevedo Zornoza si lo único que querían conocer era el templo subterráneo?
Los visitantes querían andar a su ritmo y tomar fotos sin tener que escuchar la molesta voz de un guía, así como no estaban interesados en andar a marchas forzadas, como lo exige una visita en grupo, sin embargo, la respuesta de la vendedora fue clara y sin titubeos: la entrada incluye de forma obligatoria todos los servicios. No se vende solo la entrada y la salida al templo.
Esta situación se conoce como “práctica anticompetitiva de ventas atadas” y puede llegar a ser castigada debido a que “podría generar afectaciones para la libertad de elección de los consumidores y el incremento de los costos al tener que pagar no solo por el servicio que quiere, sino por los adicionales”, según estableció la SIC luego de examinar el caso.
De manera preliminar, la SIC encontró que “aproximadamente solo el 50% de los turistas que adquieren estos pasaportes estarían utilizando efectivamente los servicios adicionales, lo que reforzaría la hipótesis según la cual dichos servicios no resultarían indispensables para la visita a la Catedral”, por lo tanto, su inclusión obligatoria es arbitraria y pone en desventaja al consumidor. Los funcionarios de la SIC escucharon a los afectados y decidieron hacer una pesquisa.
Asimismo, se encontró que Catedral de Sal de Zipaquirá S.A.S.E.M. tiene relación con los negocios Parque de Sal de Zipaquirá y Sal de Viaje; sin embargo, no tiene relación con la explotación de sal. La información encontrada, de momento, indica que Catedral de Sal de Zipaquirá tiene el control único de las taquillas, guías y otras experiencias dentro del complejo de sal. Mientras tanto, la empresa Catedral de Sal de Zipaquirá puede operar con regularidad ni debe pagar ninguna multa.
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