Texto escrito por: Elizabeth Mora-Mass
Las tres muertes de inmigrantes latinos ocurridas esta semana y atribuidas a agentes de ICE tienen a la nación en pie de protesta, debido a que las leyes ante todo exigen proteger la vida humana y el bienestar de las personas.
Entre los fallecidos de esta semana, se encuentra Johan Sebastian Durán Guerrero, un ciudadano colombiano. Los activistas alegan que unas 17 personas han muerto en incidentes relacionados con detenciones de ICE.
A voz en coro, los defensores de los inmigrantes reprochan los fallecimientos de estas personas alegando que los agentes sobrepasaron la autorización dada por las leyes para detenerlos, que impusieron un perfil racial y que están abusando su autoridad al máximo.
De acuerdo con los informes del Consejo Americano de Inmigración (American Immigration Council), “hay límites legales cuando un agente federal de inmigración decide parar un vehículo en movimiento, parar a las personas en la calle o entrar por la fuerza a sus hogares; sin embargo, la administración Trump ha adoptado expansivas interpretaciones de la autoridad de ICE y está descansando en huecos legales técnicos para evadir estos límites”.
El Consejo también señala cómo se ha vuelto común que usen el perfil racial para detener a los vehículos, lo que ha llevado a persecuciones a alta velocidad, choques y muertes.
Todas las organizaciones que velan por el bienestar de los inmigrantes, en especial los indocumentados, señalan que el Departamento de Seguridad Nacional ha cometido una serie de abusos que están siendo investigados por las Oficinas de Derechos Civiles y de Libertades Civiles con el fin de hacer las consabidas denuncias.
¡NO CORRA!
Por otro lado, hay que resaltar que activistas y abogados de inmigración coinciden en afirmar que “las cortes de inmigración se han convertido en corredores para deportar inmigrantes”.
Hay quienes aseguran que la administración Trump ha ordenado detener y deportar a dos mil personas por día, algo que no ha sido negado por los portavoces oficiales de la Casa Blanca.
De igual manera, en todos los púlpitos de las iglesias del país, sacerdotes y ministros están aconsejando a sus congregaciones: “Si lo detienen, ya sea a pie, en carro o en su casa, ¡no corra! Es lo más peligroso que puede hacer. Quédese quieto. No ponga en peligro su vida”.
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