Denuncias de fraude, tensiones en el empalme y reacomodación de fuerzas marcan la transición hacia el nuevo gobierno mientras la izquierda se reorganiza

 - El tenso empalme entre el gobierno de Petro y el equipo de De la Espriella
Texto escrito por: Leandro Felipe Solarte

Debido a la escasa diferencia con que ganó Abelardo De La Espriella, el golpe para el Pacto Histórico fue muy fuerte y difícil de asimilar y más cuando las delegaciones de observadores internacionales dieron visto bueno al proceso electoral y al conteo de votos, aunque el presidente Petro insiste en la existencia de fraude, sobre todo en la votación en el exterior, donde el registro de los votos en los consulados no tuvo igual rigurosidad que en las mesas ubicadas en el país.

A pesar de que un exmagistrado del CNE interpuso una demanda contra la elección de Abelardo de la Espriella y que el saliente presidente afirma que presentará pruebas sobre fraude, lo cierto es que la elección de De la Espriella fue confirmada por el CNE y el presidente Petro ya anunció que entregará el mando el 7 de agosto; aún sin definir: si en Bogotá, en la sede del Congreso, como lo ordena la ley y lo reafirma el presidente Petro; o en un cuartel militar, posiblemente en Popayán, donde quiere Abelardo, quien espera la aprobación del nuevo Congreso que se posesiona el 20 de julio.

El enfrentamiento alrededor del empalme administrativo entre el gobierno saliente y entrante subió la tensión y prolongó la lucha política, pues al estilo de lo sucedido en transiciones anteriores, lo que debería ser un simple trámite de información de procesos administrativos, proyectos e inversiones a cargo del gobierno saliente para entregarlas al equipo designado por el gobierno entrante, en la práctica este empalme se proyectó más como un ajuste de cuentas y auditoría con fines de judicialización del equipo de gobierno saliente, lo que rompió comunicación entre los dos equipos.

Sin embargo, las diferencias no solo han sido entre izquierda y derecha. Sin duda que el joven De la Espriella, quien aspira a fundar su propio partido, subió con la consigna de llevar al gobierno a los “Nunca”, pero ya en vísperas de su posesión consolida alianza con los políticos de “siempre” y partidos como el Conservador, Cambio Radical, de la U, Liberal, Salvación Nacional y otros ávidos de mermelada.

Con la mira en consolidarse como caudillo de larga duración busca consolidarse como líder absoluto de la derecha colombiana desbancando al presidente Uribe y su partido Centro Democrático, que a pesar de declararse como bancada de gobierno y ser el que más curules tiene en el Congreso, y por tradición, —a partir del 20 de julio como partido en cabeza del senador Honorio Enríquez debería ocupar la presidencia del Senado en el primer año de la legislatura—, está siendo desplazado por el senador Alfredo De Luque, del partido de la U, quien gracias al camaleonismo de políticos como él, colaboró con los proyectos de ley presentados por el gobierno de Petro y por medio de su paisana guajira, la senadora Peralta, busca sumar votos del partido Verde para ser elegido en la presidencia del Senado.

Después de hablar con ADLE sobre la presidencia del Senado para el Centro Democrático, y negarse a aceptar la propuesta, pues ya se había comprometido con De Luque, el expresidente Uribe declaró ante Caracol TV: “Si el tigre ruge contra el Centro Democrático nos movilizaremos como abejitas laboriosas a defender nuestro partido”, molesto además por la insistencia de ADLE de crear su partido “Firmes por la patria”, debilitando al Centro Democrático.

De no aceptar la presidencia del Senado para Honorio Enríquez, el Centro Democrático se apartaría de la bancada del nuevo gobierno y decidiría la elección “a voto limpio”, lo que permitiría una votación más reñida con los votos del Pacto Histórico, partido al que le prometió garantías en el Senado, y de otros partidos minoritarios.

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Por otra parte, pensando en mantener a las bases movilizadas y seguir creciendo en los cuatro años de oposición que les tocará ejercer, los directivos del Pacto Histórico trazan sus planes, empezando por las movilizaciones pacíficas convocadas para el 20 de julio en varias ciudades del país: mientras Iván Cepeda, ocupando su curul como jefe de la oposición ya anunció que a la manera de Gandhi hará “Resistencia civil” al próximo gobierno.

Sin embargo, la senadora Carolina Corcho, de la tendencia “ni un paso atrás”, con la “Carta ciudadana #8”, después de destacar la influencia de los Estados Unidos, el gobierno de Israel y gremios empresariales y poderosos grupos económicos del país en la financiación de la campaña de Abelardo de la Espriella y pide seguir investigando el posible fraude electoral, propone un análisis crítico del papel del partido y su dirigencia en la planeación y desarrollo del proceso electoral anterior y un plan de acción enfocado a fomentar la afiliación a miembros del partido y fortalecer los diferentes niveles organizativos y de trabajo entre las comunidades, con miras a elegir los mejores candidatos a las elecciones que en 2027 se realizarán para elegir alcaldes, gobernadores, concejales, ediles y diputados a las Asambleas departamentales.

Según publica Proclama del Pacífico: “La parte más relevante del documento aparece cuando Corcho dirige la mirada hacia adentro”. Reconoce que la campaña careció de una estrategia política coherente capaz de integrar en una sola estructura a los partidos y sectores que apoyaron la llamada Alianza por la Vida. Menciona al Partido Alianza Verde, el Partido Liberal, sectores del Frente Amplio Unitario y dirigentes procedentes de los partidos Conservador y de la U. También admite que las organizaciones sociales y los movimientos regionales no fueron incorporados adecuadamente a los comités departamentales.

La autocrítica que la campaña no puede evitar

La parte más relevante del documento aparece cuando Corcho dirige la mirada hacia adentro. Reconoce que la campaña careció de una estrategia política coherente capaz de integrar en una sola estructura a los partidos y sectores que apoyaron la llamada Alianza por la Vida. Menciona al Partido Alianza Verde, el Partido Liberal, sectores del Frente Amplio Unitario y dirigentes procedentes de los partidos Conservador y de la U. También admite que las organizaciones sociales y los movimientos regionales no fueron incorporados adecuadamente a los comités departamentales.

El diagnóstico es severo. Según Corcho, no existió una dirección unificada de comunicaciones ni un responsable que coordinara toda la estrategia. Los materiales impresos se produjeron tarde, salvo el último periódico; muchos contenidos fueron débiles o confusos y la campaña no logró comunicar con claridad los resultados del gobierno Petro ni construir propuestas concretas frente a los problemas de la ciudadanía. La decisión de no participar en debates con los demás candidatos aparece reconocida como una equivocación. También hubo fallas en el cuidado del voto.

Corcho cuestiona la organización del centro de cómputo alterno, el apoyo insuficiente a los testigos electorales y la falta de recursos para alimentación y transmisión de datos. El concepto de austeridad republicana, aplicado al gasto electoral, terminó siendo interpretado como un error que debilitó la capacidad operativa de la campaña. “Fue una campaña cerrada y excluyente. Eso no puede repetirse”, afirma el documento. La frase resume una autocrítica que va mucho más allá de los asuntos logísticos. La tendencia admite que la campaña perdió conexión con sectores políticos, sociales y territoriales que pudieron ampliar su capacidad electoral.

La senadora Corcho propone la reorganización con base a tres componentes: Organizar el partido, estructurar la oposición y preparar las elecciones departamentales y municipales. Avanzar hacia el Congreso Fundacional del Partido Movimiento Pacto Histórico. Crear comités departamentales y municipales que organicen asambleas, escojan democráticamente sus estructuras territoriales y evalúen los resultados de los últimos procesos electorales.

El balance deberá incluir la consulta del 26 de octubre de 2025, las elecciones legislativas del 8 de marzo y las dos vueltas presidenciales. Cada municipio y departamento tendrá que identificar sus principales problemas y convertirlos en programas políticos territoriales. También deberá analizar las condiciones electorales para las juntas administradoras locales, los concejos municipales, las asambleas departamentales, las alcaldías y las gobernaciones, para que las candidaturas del Pacto Histórico sean definidas mediante consultas populares, salvo en aquellos territorios donde existan consensos previos.

Con esa fórmula, Corcho intenta evitar las decisiones cerradas que, según su propia evaluación, afectaron la campaña presidencial. “La tendencia también proyecta una campaña nacional de afiliación, mediante una aplicación destinada a registrar a los ciudadanos que se identifican con “¡Ni un paso atrás!” para vincularlos al Partido Pacto Histórico, ampliar la base militante y construir una estructura capaz de actuar más allá de los tiempos electorales. Para Corcho, la oposición necesitará organización permanente, trabajo territorial y capacidad de movilización. La experiencia de la campaña presidencial dejó una advertencia: una coalición amplia no puede sostenerse únicamente con acuerdos entre dirigentes nacionales.

La tarea comenzará en barrios, municipios, departamentos, sindicatos, organizaciones campesinas, comunidades indígenas, procesos afrocolombianos y movimientos sociales. La tendencia de Carolina Corcho plantea que la oposición al gobierno de Abelardo de la Espriella se concentre en la defensa de las reformas impulsadas durante el gobierno de Gustavo Petro. Entre las prioridades menciona las reformas agraria, laboral, pensional y de salud; la regulación de los servicios públicos domiciliarios; la protección del medio ambiente; la prohibición del fracking; la defensa de los derechos humanos y la paz.

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Por Nota Ciudadana

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