Opinión

Kamala Harris y la era de las mujeres al poder

El mensaje de reconciliación de Kamala también va dirigido a quienes se oponen al populismo de derecha criollo, tan propensos a las mismas fórmulas de aniquilamiento moral del adversario

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noviembre 09, 2020
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Kamala Harris y la era de las mujeres al poder
“Ustedes eligieron la esperanza y la unidad, la decencia, la ciencia y la verdad”: Kamala Harris, primera mujer en ocupar la vicepresidencia de Estados Unidos. Foto: captura de video

Kamala Harris, futura vicepresidenta de los Estados Unidos, viene a reforzar  un proceso ya en marcha: el siglo XXI será viable si las mujeres lo dirigen. Aunque las hay en todas las toldas, como una Marine Le Pen o algunas congresistas nuestras que creen que la Unión Soviética aún existe o que consideran que los muros valen la pena, los difíciles retos del mundo contemporáneo, particularmente los derivados de las actitudes excluyentes, tienen mayor probabilidad de ser enfrentados con éxito si hay mujeres a la cabeza.

Angela Merkel, una mujer conservadora criada en lo que fue la antigua República Democrática de Alemania, es sin duda, la líder en la defensa de los valores democráticos. Criticada por la derecha alemana por el asilo atorgado, principalmente, a centenares de miles de sirios expulsados  por la guerra, firme en contra de los movimientos neonazis, defensora de la unidad europea, ha sido vanguardia indiscutible del respeto a la diversidad. Su liderazgo en estos nueve meses de pandemia ha sido ejemplar, apegado a la ciencia, a su empatía y consideración con el pueblo alemán.

Jacinda Ardern, recientemente reelecta primera ministra de Nueva Zelandia, destacada no solo por su lucha inteligente contra el covid, sino por su desempeño cuando un supremacista blanco asesinó más de 50 personas en dos mezquitas en Christchurch a comienzos del 2019, es otro ejemplo del ascenso y liderazgo de las mujeres en los tiempos de la intolerancia.

Primeras ministras en Noruega y Finlandia, alcaldesas, gobernadoras en México o Colombia, las mujeres van en ascenso. Por fortuna.

Difícil imaginarse hace pocos años que los primeros mensajes de Kamala Harris tuviesen tanto que ver con nuestra situación. No solo porque la fórmula Biden-Harris haya conseguido, finalmente,  derrotar a Trump, emblema  universal de los movimientos de extrema derecha, como por la voluntad de unidad y reconcilación con la que adelantaron su campaña, por el mensaje de respeto hacia los votantes de Trump, por la generosidad con la que se refirieron a ellos. Biden, ciertamente, es un hombre moderado, defensor de los derechos humanos; la clave de reconciliación es, sin embargo, Kamala Harris.

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Biden, ciertamente, es un hombre moderado, defensor de los derechos humanos; la clave de reconciliación es, sin embargo, Kamala Harris

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 El triunfo de Trump en 2016 y los 70 millones de votos en el 2020 son una evidencia del enorme espacio político que el discurso polarizante y el populismo se han tomado en el mundo. Filipinas, Brasil, Polonia, Hungría son botones de la muestra, alentados por los vientos de la xenofobia, el racismo, la misoginia y la homofobia, los ataques a la ciencia y el desprecio por la realidad del cambio climático que soplaron entre 2016 y 2020 en la Casa Blanca.

Cuatro días de agonía, del martes 3 de noviembre al sábado 7, en los que cualquier desarrollo se hubiera podido dar. Muchos nos fuimos a dormir el martes con la certeza del triunfo de Trump, del desastre de las predicciones de The Economist y FiveThirtyEight.

El sábado pasado, horas después de verificado el triunfo de Biden – Harris, en el primer discurso como vicepresidente electa, Kamala, la hija de inmigrantes de India y Jamaica, comenzó recordándonos que la democracia nunca estaba garantizada, que había que luchar por ella de manera permanente, que había que protegerla. Verdad de a puño en Colombia.

“Ustedes eligieron la esperanza y la unidad, la decencia, la ciencia y la verdad”.  Primera mujer en ocupar la vicepresidencia, dijo que estaba sobre los hombros de las mujeres negras, asiáticas, latinas, blancas que, como ciudadanas de los Estados Unidos, habían pavimentado el camino para que una mujer hija de inmigrantes llegara allí. “Soy la primera en llegar, pero no seré la última…”  “Espero que las niñas que están viéndo este acto vean que éste es un país de posibilidades…”.

Que el verdadero trabajo comienza en enero del 2021: erradicar el racismo sistemático, sanar el alma de los Estados Unidos.

Por supuesto: la democracia en Colombia está amenazada. El mensaje de Kamala Harris, de generosidad y reconciliación, va también dirigido a quienes se oponen al populismo de derecha criollo, tan propensos a caer en las mismas fórmulas de aniquilamiento moral del adversario.

 

 

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