El terremoto volvió a poner los ojos del país sobre Chocó, pero Jhonmer lleva años intentando que Quibdó sea mirado por su cultura, sus libros y su historia

 - Jhonmer, el profesor que quiso transformar el Chocó con libros y ahora espera volver a abrir las puertas de Bagatá

“Profe, profe”. Durante un tiempo, ese era uno de los saludos que más se repetían en Bagatá. Los estudiantes de la Universidad Tecnológica del Chocó llegaban a la librería de Jhonmer Hinestroza, lo encontraban entre libros, conversaciones y autores, y lo saludaban como lo habían hecho tantas veces en las aulas.

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Era un lugar para encontrarse. Hoy, muchos de esos jóvenes están en otros puntos de Quibdó. Se reúnen en espacios destinados a recibir los camiones que llegan desde diferentes partes del país cargados de alimentos, agua, ropa y ayudas humanitarias. La ciudad que antes se encontraba alrededor de los libros ahora lo hace alrededor de una emergencia.

El terremoto de magnitud 7,4 que sacudió al país el pasado 10 de agosto golpeó con especial fuerza al Chocó. Las cifras de viviendas afectadas y personas damnificadas siguen aumentando mientras los organismos de socorro intentan dimensionar una tragedia que todavía no termina de mostrar su verdadero tamaño.

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Quibdó, Chocó.

Y mientras Colombia vuelve los ojos hacia Quibdó por lo que acaba de ocurrir, hay una historia que llevaba mucho tiempo sucediendo allí.

Mucho antes de que los camiones comenzaran a llegar y de que el país volviera a hablar del Chocó, Jhonmer ya estaba intentando que alguien mirara hacia este territorio. No para hablar de violencia.No para contar una tragedia. Para hablar de sus libros, de sus autores, de sus raíces africanas e indígenas y de una historia que, según él, Colombia todavía no conoce lo suficiente.

Una librería que terminó siendo mucho más que una librería

Desde pequeño, Jhonmer encontró en los libros una especie de refugio. Las bibliotecas se convirtieron en lugares para descubrir el mundo y, con el tiempo, esa pasión terminó transformándose en una pregunta que todavía lo acompaña: ¿Cómo podemos transformar un territorio que desconocemos?

La pregunta apareció durante una conversación sobre Bagatá, pero bien podría resumir el camino que ha recorrido durante años. Jhonmer estudió Literatura en la Universidad Tecnológica del Chocó y posteriormente hizo una maestría en Lingüística en la Universidad Nacional. Fue durante ese proceso cuando comenzó a acercarse con mayor profundidad a la literatura afroindígena y descubrió un universo que, pese a estar ligado a su propio territorio, también era desconocido para él.

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En lugar de quedarse con la sorpresa, decidió investigarlo. Ese camino lo llevó hasta un doctorado en Ciencias Sociales en la Universidad Pontificia Bolivariana. Su trabajo recibió la distinción Summa Cum Laude, una de las máximas reconocimientos académicos que puede recibir un estudiante, y posteriormente fue publicado por la universidad.

Pero Jhonmer no quiso que ese conocimiento se quedara encerrado en una biblioteca. En 2014, junto con otras personas, participó en la creación del Festival de Arte y Literatura Afroindígena del Chocó. La idea era acercar a la región a sus propios autores, historias y expresiones culturales y convertir la literatura en una herramienta para comprender el territorio.

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Un joven Jhonmer Hinestroza en el Festival de Arte y Literatura Afroindígena del Chocó en el año 2015

El festival continúa vigente y se ha convertido en uno de los espacios desde los que esa memoria sigue circulando.Después llegó Bagatá.

La idea llevaba años cocinándose hasta que, hace aproximadamente dos años, Jhonmer abrió en el centro de Quibdó una librería de dos pisos que rápidamente terminó convirtiéndose en algo mucho más grande que un lugar para comprar libros.

Allí llegaban estudiantes, profesores, lectores, escritores y personas que simplemente querían conocer un espacio diferente. Había encuentros, talleres, conversaciones y presentaciones. La literatura convivía con la historia y con la necesidad de entender qué significa ser chocoano. En Bagatá, los libros no eran solamente objetos sobre una estantería.

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Eran una manera de volver a mirar el territorio. Por eso el lugar terminó siendo también un punto de encuentro para muchos jóvenes de Quibdó y de la Universidad Tecnológica del Chocó. Algunos llegaban porque Jhonmer había sido su profesor. Otros porque necesitaban un libro para una tarea. Y otros simplemente porque alguien les había hablado de aquel lugar en el centro de la ciudad.

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Incluso antes del terremoto, Jhonmer estaba preparando la apertura de un nuevo espacio dedicado al arte, el aprendizaje y el encuentro. La tragedia obligó a poner ese proyecto en pausa.

El Chocó que también quiere ser contado

Hoy Bagatá permanece cerrada mientras Quibdó intenta recuperarse. Hay familias buscando reconstruir sus casas, equipos de emergencia atendiendo a los afectados y cientos de personas organizándose para recibir las ayudas que llegan desde otras regiones. Pero el proyecto de Jhonmer sigue teniendo sentido precisamente ahora.

Porque su trabajo nunca consistió solamente en vender libros. Su apuesta ha sido que los habitantes del Chocó puedan reconocerse en las historias que leen y que el resto del país también pueda descubrir una región que durante demasiado tiempo ha sido reducida a sus problemas.

Parte de ese trabajo ya ha salido de Quibdó. Jhonmer ha llevado sus investigaciones y la literatura afroindígena a espacios como la Feria Internacional del Libro de Bogotá y la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, llevando consigo historias, autores y conocimientos que muchas veces permanecen fuera de los grandes circuitos culturales.

Es una forma distinta de hacer país.Mientras unos intentan transformar un territorio desde las instituciones, otros lo hacen desde las aulas, los escenarios culturales o una pequeña librería en el centro de Quibdó. Jhonmer escogió los libros y quizás por eso su historia adquiere otra dimensión después del terremoto.

Durante estos días, Colombia ha vuelto a mirar hacia el Chocó porque sus casas se cayeron, sus familias necesitan ayuda y sus calles quedaron marcadas por la emergencia.

Jhonmer llevaba años intentando que lo miráramos por algo diferente, Por sus escritores, por sus raíces, por su historia, por una riqueza cultural que no desapareció cuando la tierra se movió.

Bagatá tendrá que esperar un poco más para volver a abrir sus puertas. El nuevo espacio para el arte también tendrá que esperar. El festival tendrá que encontrar la manera de seguir adelante en medio de las dificultades.

Pero los libros siguen allí y cuando los camiones dejen de llegar, cuando las ayudas comiencen a disminuir y Quibdó pueda recuperar poco a poco su rutina, probablemente volverá a escucharse aquella voz que durante tanto tiempo fue parte de Bagatá: “Profe, profe”.

Quizás entonces Jhonmer vuelva a abrir las puertas. Y detrás de ellas seguirá estando la misma idea que lo llevó a crear aquel lugar: que un territorio no puede transformarse si primero no aprende a conocerse y que el Chocó tiene demasiadas historias para que Colombia solamente lo recuerde cuando ocurre una tragedia.

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Por Daniel Murcia

Periodista de Las2Orillas, apasionado por contar historias que conectan con la realidad cotidiana y dar voz a quienes pocas veces son escuchados.