Con Somos Arte convirtió la música en un refugio que hoy encuentra en el arte una oportunidad para cambiar la historia de cientos de menores de edad

Quibdó. “¡Don Rey, don Rey!” se escucha en los barrios que recorre Cristian Monsalve en su moto. Lo saludan con una sonrisa. Parece que les hubiera devuelto la felicidad a muchos. 

Young man with dreadlocks wearing a white tropical tank top, gray joggers, and white sneakers with a green swoosh, standing on a curb in an urban area. - Don Rey, el músico de Quibdó que cambió las armas por instrumentos a cientos de jóvenes del Chocó

¿Cómo no hacerlo si su música se ha convertido en un símbolo de resistencia, alegría y unión? Él sonríe donde quiera que vaya y devuelve los saludos. Es un fiel creyente de que el arte puede transformar la vida de quienes perdieron el rumbo o de aquellos que sueñan con explotar el talento que llevan dentro.

Su creencia está arraigada en la experiencia y en el trabajo que durante años ha realizado en la tierra que lo recibió hace más de dos décadas, cuando llegó de su tierra natal junto a su familia, en busca de nuevas oportunidades en la capital del Chocó. Hoy sigue cantando, sintiendo ese amor por la música y, cada vez que puede, se une a su pueblo para mostrar resistencia ante las injusticias a través del arte.

La vida también le enseñó que en lugares como Quibdó se necesita más que una voz. Se necesita alguien que crea en los “pelados”, que les dé la mano y que apueste por ellos cuando pocas personas lo hacen.

Por eso hoy no solo es artista. También es productor. Es el hombre detrás de la consola, quien ayuda a que muchos jóvenes de Quibdó cumplan el sueño de grabar una canción y ser reconocidos por su talento.

Smiling man in a yellow t‑shirt seated at a mixing console in a recording studio with computer monitors and speakers. - Don Rey, el músico de Quibdó que cambió las armas por instrumentos a cientos de jóvenes del Chocó

Podría parecer sencillo, pero en la capital del Chocó las cosas funcionan de otra manera. Allí, los jóvenes deben enfrentarse a barreras económicas y estructurales que pueden hacer todavía más difícil acceder a la industria musical. 

El desafío para don Rey es enorme: en Quibdó, el 44,4 % de la población enfrenta pobreza multidimensional, según el DANE. En ese contexto, para muchos jóvenes convertir la música en una oportunidad de vida supone superar primero carencias de educación, empleo y condiciones básicas.

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Además, alquilar un estudio significa tener el dinero para hacerlo. A eso se suma el costo de los equipos y de todo un kit de producción. 

Podría parecer sencillo, pero en la capital del Chocó las cosas funcionan de otra manera. Allí, los jóvenes deben enfrentarse a barreras económicas y estructurales que pueden hacer todavía más difícil acceder a la industria musical. 

El desafío para don Rey es enorme: en Quibdó, el 44,4 % de la población enfrenta pobreza multidimensional, según el DANE. En ese contexto, para muchos jóvenes convertir la música en una oportunidad de vida supone superar primero carencias de educación, empleo y condiciones básicas.

Además, alquilar un estudio significa tener el dinero para hacerlo. A eso se suma el costo de los equipos y de todo un kit de producción. 

La brecha digital es enorme: en 2024, solo el 28,7 % de los hogares del Chocó tenía conexión a internet, la tercera tasa más baja del país, después de Vichada y Vaupés. Para un músico, esa carencia convierte en obstáculo dichas tareas básicas.

Prominent riverfront street with ornate colonial buildings, palm trees, and people strolling along the waterfront park behind them. - Don Rey, el músico de Quibdó que cambió las armas por instrumentos a cientos de jóvenes del Chocó

A pesar de las dificultades, don Rey ha sabido convertir en posible lo que parece imposible. Junto al colectivo Somos Arte, lidera una propuesta que, aunque no cuenta con los equipos más costosos, resulta suficiente para darle una primera o segunda oportunidad a muchos jóvenes.

“Yo no sé qué voy a hacer con tanto bororó, tanto chisme que se inventa mi gente en el Chocó. Si tú te inventas un chisme, yo también me invento el mío, si no te gusta que te toquen, no te metas para el bunde...”.

Don Rey ft. Son Paquiró, “El Bororó”.

Somos Arte, el colectivo que resiste la violencia con música en el Chocó

En las ciudades del centro del país es poco lo que se escucha o se sabe sobre Chocó. Las noticias sobre la violencia y los problemas que atraviesa la comunidad suelen ser algunas de las pocas referencias que llegan desde allí.

Al visitar el territorio, la historia cambia. En medio de los conflictos y dificultades que atraviesa la población, también aparecen personas que han encontrado en el arte una manera de resistir y romper las barreras que impone la violencia.

Otra tarea complicada para don Rey y su fundación.  En 2025, 23.645 personas fueron confinadas en Chocó, la cifra más alta del país por el conflicto armado; solo en octubre, 1.199 fueron afectadas en Quibdó. Los grupos armados restringen la movilidad y el acceso a educación y oportunidades, haciendo de la música una forma concreta de resistencia.

Ahí, en medio de la violencia, la pobreza y la brecha digital- trabaja don Rey. Hace más de 20 años inició colectivo Somos Arte, un proyecto que ha buscado acercar la música a quienes no tienen los recursos para acceder a un estudio de grabación convencional.

Male singer performing by a body of water, microphone in hand, wearing a dark shirt and colorful scarf draped over his shoulder. - Don Rey, el músico de Quibdó que cambió las armas por instrumentos a cientos de jóvenes del Chocó

Más que un espacio para grabar canciones, Somos Arte funciona como un refugio creativo en Quibdó. Allí convergen distintas generaciones de músicos y diferentes sonidos, desde la tradición del urbano chocoano hasta corrientes más recientes como el drill, el hip-hop, el dancehall y el ritmo exótico.

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En ese espacio, Don Rey también asumió el papel de mentor e ingeniero de sonido. Su experiencia y las herramientas que tiene están al servicio de talentos emergentes que, de otra manera, difícilmente podrían acercarse a los costos de la industria musical.

El alcance del colectivo va más allá de los micrófonos. En un entorno donde muchos jóvenes enfrentan condiciones de vulnerabilidad y violencia, la música se convierte también en una forma de expresión, pertenencia y construcción de un proyecto de vida.

Entre rimas, ritmos y experiencias del Pacífico, Somos Arte mantiene viva parte de la memoria musical de Quibdó y demuestra que el talento también puede convertirse en una forma de resistencia.

“Llegó el urbano a la disco a poner la fiesta, suena el ritmo que a toda la gente le gusta, el Pacífico retumba con esta propuesta, ponte a bailar que la noche está puesta”.

Don Rey ft. Alexis Play, Buxxi & LP Los Profetas, “Urbano en la disco”.

Cristian Monsalve, el joven que dejó de buscar números para transformar el Chocó

Criado en una familia con una vena musical, Don Rey creció rodeado de arte. Su padre era músico, su mamá tocaba la chirimía y su hermano se dedicaba al baile.

Siendo joven llegó a Quibdó, donde también conformó su propio grupo de baile, sin imaginar lo que la capital del Chocó terminaría significando para su vida.

 - Don Rey, el músico de Quibdó que cambió las armas por instrumentos a cientos de jóvenes del Chocó

Aunque el título institucional de “Capital Musical de Colombia” le pertenece a Ibagué, Quibdó tiene una tradición musical profundamente arraigada. La ciudad ha sido cuna de importantes músicos y agrupaciones y ha construido una identidad sonora alrededor de la chirimía chocoana y ritmos como el abozao y el bunde.

Dicha tradición, expresión central de la identidad afrodescendiente de Quibdó, alcanza una de sus mayores expresiones durante las Fiestas de San Pacho, reconocidas por la Unesco como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, en 2012. Desde entonces, son una de las ocho manifestaciones culturales colombianas reconocidas por ese organismo, junto al Carnaval de Barranquilla y el Carnaval de Negros y Blancos de Pasto, entre otras festividades. 

La música de Quibdó va más allá el folclor. Agrupaciones como ChocQuibTown llevaron los sonidos del Pacífico a escenarios internacionales, mientras nuevas generaciones han desarrollado propuestas como el ritmo exótico, mezclando las raíces de la región con sonidos urbanos.

Allí, encontró Don Rey una nueva forma de entender la música. El despecho y las experiencias de su vida lo llevaron de los escenarios de baile a las canciones.

“Quiero saber quién es tu dueño, quiero saber quién es el dueño de tu pensamiento, quiero saber si sientes lo mismo que yo por ti siento, quiero saber si aún me amas...”.

Don Rey, “Quiero saber”.

Dos décadas de éxito

Su carrera musical comenzó formalmente en los años 2000, cuando produjo su primer álbum y empezó a experimentar con la fusión de diferentes géneros.

El reconocimiento llegó y su música comenzó a abrirle nuevas puertas. En 2008, llegó incluso a la televisión nacional como participante de “Se busca intérprete”, el reality del Canal RCN, donde representó la escena urbana del Chocó ante una audiencia mucho más amplia.

Con el paso de los años, Don Rey entendió que la música podía servir para algo más que construir una carrera personal. Hoy, cuando recorre Quibdó en su moto y escucha que alguien grita “¡don Rey!”, responde con una sonrisa. Ya no se trata únicamente de cantar, sino también de abrir caminos para quienes vienen detrás.

En una ciudad donde acceder a un estudio puede convertirse en un lujo, él decidió. Quizá ese sea su mayor éxito: demostrar que, en medio de las dificultades, todavía hay jóvenes que pueden encontrar en un micrófono, una consola y una canción una razón para quedarse, crear y resistir.

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Por Daniel Murcia

Periodista de Las2Orillas, apasionado por contar historias que conectan con la realidad cotidiana y dar voz a quienes pocas veces son escuchados.