El famoso Contrato Plan Arauca sí existe

“Es claro que las inversiones realizadas hasta el momento han transformado las estructuras sociales y económicas del departamento”

Por: Eduardo Andrés Botero Cedeño
Agosto 15, 2017
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El famoso Contrato Plan Arauca sí existe
Foto: La Voz del Cinaruco

No es sencillo tomar la decisión de defender públicamente una herramienta de gestión pública tan vilipendiada en la región como lo es el Contrato Plan, máxime cuando quien escribe estas líneas es un funcionario adscrito a esta dependencia del DNP. No es sencillo digo, porque la lectura simplista y la ocurrencia tosca —lamentablemente tan común en el debate acerca de lo público en nuestro departamento— llevará, cuando menos, a que se desconfíe de los aquí expuesto bajo la imputación de subjetividad y parcialidad. Sin embargo, la insolencia mal fundamentada que se percibe en los comentarios de muchos de los generadores de opinión del departamento de Arauca, genera la necesidad ética y pedagógica de enriquecer el discurso y por consiguiente la altura de la discusión.

Ahora bien, después de estas primeras precisiones las cuales de ninguna forma deberán ser entendidas como excusas o valoraciones ad hominem, es oportuno entrar en materia. Me interesa hacerlo explicando en primer lugar el título del presente artículo, mismo que se deriva de una expresión despectiva que he escuchado de mandatarios locales, reputados políticos y reconocidos personajes de algunos de los medios de comunicación más prestigiosos de la región. Hay que admitirlo de entrada, las comillas encierran cierto dejo sarcástico, pero pido al lector benevolente que no confunda el sarcasmo con grosería y me permita profundizar un poco más mi argumentación. Señores mandatarios locales, respetados políticos de la región y personalidades de los medios de comunicación, los Contratos Plan ¡si son famosos! Y lo son porque lejos de ser un “invento” del gobierno del presidente Juan Manuel Santos Calderón, constituyen una herramienta de gestión pública territorial que ha logrado resultados importantes en sus más de 30 años de implementación en Francia; y en Colombia, en sus ya casi 5 años de existencia han logrado articular iniciativas que en conjunto superan los $12 billones de pesos en regiones como Arauca, Boyacá, Atrato Gran Daríen, Nariño, Santander, Tolima y Norte del Cauca.

Se argüirá, no obstante, que más allá de una valoración general de los Contratos Plan, las críticas se orientan a poner de manifiesto que en Arauca esta herramienta ha fracasado. Pero ¿puede tomarse como cierta esta temeraria afirmación? La respuesta es un rotundo NO. Esta defensa categórica se desprende de dos elementos de juicio: primero, las leyes 1450 y 1454 de 2011, el CONPES 3822 de 2014 y la ley 1753 de 2015 han generado un marco normativo claro y no dejan duda alguna acerca del alcance y las limitaciones de los Contratos Plan, siendo taxativamente claro en que los presupuestos indicativos definidos no corresponden a recursos provenientes de fuentes adicionales, definiéndolos por consiguiente, como una herramienta clave para la articulación entre los diferentes niveles de gobierno que sirven para la priorización de las líneas temáticas y programáticas, la definición de los compromisos programáticos y financieros y la concurrencia de las fuentes de financiación nacional y territorial para la financiación de las iniciativas, proyectos y programas priorizados.

Segundo, para el departamento de Arauca, las líneas temáticas, los programas y los proyectos del Contrato Plan se apuntalaron a partir de la “Visión Arauca 2032: geoestratégica, innovadora y nuestra”, con esfuerzos orientados a mejorar la productividad y competitividad del territorio, abarcando un horizonte de tiempo que va desde el año 2013 hasta el año 2021; siendo igualmente claro que el Contrato Plan no está en función de los planes de desarrollo de los mandatarios locales y que sirven, en todo caso, como un escenario complementario a las metas de los mismos.

Valorados bajo estas consideraciones los resultados del Contrato Plan Arauca solo pueden juzgarse como muy positivos. Los 132 proyectos que se han impulsado bajo esta herramienta de gestión pública y que en conjunto suman más de $ 670.000 millones de pesos -esto es aproximadamente el 39% del presupuesto indicativo total-, sin lugar a dudas han sido de vital importancia para apuntalar el proceso de transformación productiva que se ha venido dando en el territorio. Algunos datos nos permitirán ilustrar esta afirmación: en primer lugar, la dependencia de la actividad petrolera se ha reducido, de esta forma, después de presentar tasas de crecimiento negativas para los años 2013 (-3,2%) y 2014 (-7,6%), en el año 2015 Arauca se destaca como el segundo departamento de mayor crecimiento en el país con una tasa de 5,3% (DANE, 2016), consolidando una dinámica de transformación productiva que ha llevado a que el sector minero-energético pase de representar el 63% del PIB departamental en 2007 al 47% en el año 2015 (DANE, 2016); de igual forma, el balance macro del impacto de las inversiones del Contrato Plan Arauca, realizado por el Departamento Nacional de Planeación, arroja que las inversiones realizadas han transformado sustancialmente las condiciones de vida de los Araucanos, generando un crecimiento económico adicional de 1,2%; 902 nuevos empleos; 699 personas que han salido de la pobreza; y 787 habitantes del departamento que han superado la condición de indigencia (Castro, 2016, pág. 17).

Para quienes defendemos la importancia del Contrato Plan Arauca es claro que las inversiones realizadas hasta el momento han transformado las estructuras sociales y económicas del departamento. Sin embargo, muy seguramente los críticos nuevamente replicarán y argumentarán que las inversiones se han realizado con recursos propios de los gobiernos locales y que la Nación no le ha cumplido al territorio. Esto es solo parcialmente verdadero. Pues es si bien es cierto que de la inversión total señalada en el párrafo anterior aproximadamente el 57% de los recursos corresponden a aportes del departamento de Arauca, también lo es que el aparente rezago del gobierno Nacional se explica por un hecho concreto y no por un incumplimiento sistemático relacionado con falta de voluntad. Me explico: dentro de los compromisos indicativos consignados en el acuerdo de voluntades firmado en febrero de 2013 y que da vida al Contrato Plan Arauca, se estableció un compromiso por parte de la Nación de más de $ 737.000 millones de pesos para el mejoramiento de red vial primaria, de los cuales aproximadamente el 90%, es decir $ 680.000 millones de pesos, se proyectaron para la construcción de la vía Tame – Arauca en doble calzada bajo una concesión 4G. Pero ¿qué ha pasado con este proyecto que equivale a casi el 40% de todo el Contrato Plan y que estipula aportes exclusivamente de la nación? La respuesta es contundente: las condiciones socioeconómicas del Departamento no han permitido el cierre financiero necesario para que le resulte atractivo a un posible concesionario.

Ahora bien, si la voluntad del Gobierno Nacional fuera desconocer los compromisos asumidos con el departamento, simplemente dilataría la ejecución del mencionado proyecto. Nada más alejado de la realidad y así lo reflejan nuevamente las cifras. A nivel nacional de los $ 12 billones de pesos invertidos en los Contratos Plan un poco más del 83% han sido financiados a través de fuentes nacionales(1), el por qué ese alto nivel de cumplimiento no se ve reflejado en el caso del departamento de Arauca lejos esta de explicarse por ese delirio paranoide de persecución, estigmatización y abandono del Gobierno Nacional para con la región. Por el contrario y parafraseando un poco aquel famoso lema de campaña del expresidente de Estados Unidos Bill Clinton: ¡son los proyectos, estupido! Las cifras nuevamente son contundentes, los compromisos asumidos en el Acuerdo Estratégico diferentes a la concesión vial Tame – Arauca, transcurrido la mitad del periodo de vigencia de dicho acuerdo, se han cumplido por parte de la nación en un 67% aproximadamente, y de concretarse lo aprobado dentro del Plan de Acción 2017 es muy factible que dicho cumplimiento sobrepase el 80%.

Entonces cabe plantearse el interrogante: ¿realmente ha existido un incumplimiento sistemático por parte de la nación o los retrasos en las inversiones se deben a coyunturas particulares de proyectos específicos? Para que no quede ningún tipo de duda acerca de la voluntad del Gobierno Nacional de cumplirle al departamento de Arauca, es importante recordar que se inició desde el año 2016 una “reestructuración” del Contrato Plan, la cual ha tenido como objetivo principal otorgarle un nuevo enfoque al saldo restante de más de $ 800.000 millones de pesos, de los cuales más del 80% corresponden a la concesión 4G anteriormente reseñada. Es esta transformación la que ha dado pie a la denominación de Contrato Paz Arauca, fundamentalmente, porque los nuevos proyectos priorizados propenden por la consolidación de la paz en el territorio, apuntalando al mismo tiempo, una estructura productiva que reduzca la fuerte dependencia de la renta petrolera. Esto es, en plata blanca, una nueva apuesta de la Nación por Arauca, un esfuerzo importante por superar las dificultades evidenciadas en el Contrato Plan y por consolidar un desarrollo sostenible e incluyente en el territorio.

Sin embargo, somos conscientes que es necesario, para asegurar el éxito de esta “nueva” etapa, reconocer que la implementación del Contrato Plan en el territorio no ha estado libre de dificultades. Que es fundamental transmitir a las “fuerzas vivas” del departamento el impacto de las inversiones de una forma más contundente, dejando claro cuáles son los criterios para la priorización de los proyectos y la importancia de los mismo. De igual manera, es indispensable que las instituciones que hacen parte activa del Contrato Plan Arauca asuman un mayor compromiso con los principios de subsidiaridad, complementariedad y concurrencia, los cuales que constituyen la raison d’être de la herramienta.

Respecto a esto último es necesario que se entienda que no se trata de aglomerar iniciativas que en condiciones normales no requerirían de este espacio de gestión para ser llevadas a cabo, por el contrario, el objetivo central debe ser aunar esfuerzos en aras de consolidar proyectos de alto impacto regional. En este sentido la ciudadanía araucana puede tener absoluta confianza en que hacia este noble objetivo está abocada la gestión del equipo territorial del Contrato Plan Arauca y de todo el equipo técnico que a nivel nacional ha dispuesto el Departamento Nacional de Planeación.

Notas al pie:
1. Aquí se suman los aportes provenientes de los diferentes ministerios y los más de $ 2 billones de pesos aportados por el mismo departamento Nacional de Planeación.

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