A sus 82 años y bajo diagnósticos neurológicos graves, el excapo del Cartel de Cali busca dejar busca dejar su presidio de 25 años en Texas

 - Entre delirios y sin memoria: el drama de Miguel Rodríguez Orejuela en una cárcel de Estados Unidos

Deambulando entre celdas y pasillo, creyendo que está escondido en las montañas de Colombia, así pasa sus días Miguel Rodrígues Orejuela. Con estos detalles tan potentes y reveladores, la defensa de Miguel Rodríguez Orejuela intenta abrir una puerta que durante años ha permanecido cerrada: su regreso al país. 

A sus 82 años, el que fuera uno de los hombres más temidos del narcotráfico en Colombia ya no es el mismo. El paso del tiempo, sumado a sus condiciones de salud, lo han convertido —según sus abogados— en un paciente con deterioro cognitivo severo.

El excapo del Cartel de Cali, que en los años 90 llegó a reemplazar la hegemonía del Cartel de Medellín, hoy enfrenta una realidad muy distinta. Un documento de 13 páginas presentado ante la justicia estadounidense asegura que padece demencia vascular, una enfermedad causada por la disminución del flujo sanguíneo al cerebro que termina afectando funciones esenciales como la memoria, la orientación y el comportamiento.

Quienes conocieron su historia recuerdan al hombre que, junto a su hermano Gilberto Rodríguez Orejuela, construyó uno de los imperios criminales más poderosos del continente. Hoy, ese pasado parece lejano. Su defensa insiste en que el deterioro es tal que su único deseo —y necesidad— es pasar sus últimos años junto a su familia en Colombia, lejos de una celda en Estados Unidos.

El contraste con la historia de su hermano es inevitable. Gilberto murió en 2022 en un centro médico de Carolina del Norte, aquejado por enfermedades como cáncer de colon y próstata. Pese a su delicado estado de salud, nunca logró que le concedieran una reducción de su condena. Ese antecedente pesa hoy sobre el caso de Miguel, que busca evitar un final similar.

Detrás de esta nueva ofensiva legal está Joshua S. Danz, un joven abogado del sur de Florida, formado en la Universidad Nova Southeastern y con pasado como fiscal estatal en el condado de Broward. Tras años en el sistema judicial, ahora se mueve en el terreno de la defensa penal, intentando construir un caso que logre convencer a las autoridades estadounidenses de otorgar una salida humanitaria.

 - Entre delirios y sin memoria: el drama de Miguel Rodríguez Orejuela en una cárcel de Estados Unidos
Joshua S. Danz

No es la primera vez que lo intentan. En 2025 ya se había buscado un camino similar sin éxito. Pero esta vez, el argumento central es distinto: el deterioro físico y mental del excapo. La propuesta contempla que Rodríguez Orejuela sea trasladado a Colombia y quede bajo el cuidado de su sobrina, Ángela María Gil Rodríguez, quien —según el documento— cumpliría con todas las condiciones para garantizarle atención geriátrica permanente en un apartamento en Cali.

Los problemas con los que buscarían que Miguel Rodríguez Orejuela regrese al país

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El corazón de la solicitud está en el expediente médico. Uno de los episodios más relevantes es una tomografía computarizada realizada en el Scenic Mountain Medical Center, cuyo diagnóstico, según la defensa, se retrasó más de un mes. En ese estudio se confirmó que Rodríguez sufrió un infarto lacunar en el tálamo anterior izquierdo, una zona clave del cerebro relacionada con la memoria y la orientación.

Miguel Rodríguez Orejuela
Institución Correccional Federal de Big Spring (FCI Big Spring)

Las secuelas no son menores. De acuerdo con el documento, el exnarcotraficante presenta episodios de desorientación severa. Uno de los más llamativos es que suele despertarse en la madrugada —alrededor de las 3:00 a.m. -- convencido de que debe salir a tomar un taxi hacia Bogotá. Un comportamiento que, para su defensa, evidencia el nivel de deterioro en el que se encuentra.

A este diagnóstico se suma la presencia de leucomalacia periventricular, asociada a la enfermedad arteriosclerótica subcortical. En términos más sencillos, se trata de una pérdida progresiva de la materia blanca del cerebro, lo que impacta directamente en las capacidades cognitivas del paciente.

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El expediente también incluye una evaluación dental realizada el 11 de julio de 2025. En esa consulta, el personal médico detectó una inflamación considerable en la mandíbula, una condición que el propio Rodríguez no había notado. Para sus abogados, este tipo de episodios demuestra que ya no tiene la capacidad de cuidarse por sí mismo.

La evaluación psicológica, realizada el 4 de noviembre de 2025, refuerza ese argumento. Según el documento, el excapo fue incapaz de reconocer quién era o dónde se encontraba. Además, presentó episodios de paranoia, llegando a creer que otros internos querían envenenar su comida. Son señales claras de un deterioro que, según su defensa, es progresivo e irreversible.

A esto se suma otro elemento clave: las condiciones del centro penitenciario. El documento sugiere que la prisión en la que se encuentra no cuenta con la infraestructura ni el personal adecuado para atender a un paciente con este tipo de deterioro cognitivo.

Con este conjunto de pruebas, la defensa busca desmontar la postura de la Oficina de Prisiones de Estados Unidos, que sostiene que Rodríguez Orejuela aún puede valerse por sí mismo. Según esa entidad, mientras el recluso conserve habilidades básicas —como alimentarse— no se justificaría una liberación anticipada. 

El caso sigue abierto y sin una decisión definitiva. Mientras tanto, el deterioro avanza. El hombre que en los años 90 impuso miedo e infiltró el poder político en Colombia, hoy parece atrapado en una realidad fragmentada, entre recuerdos que se desvanecen y delirios que lo transportan a un país del que salió en 2005.

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Por Daniel Murcia

Periodista de Las2Orillas, apasionado por contar historias que conectan con la realidad cotidiana y dar voz a quienes pocas veces son escuchados.