Expedición Avina -

En casa de herrero…

Por:
noviembre 25, 2014
En casa de herrero…
Dennis Carrión - Fotografía: Camilo Rozo

Dennis tiene 27 años, lleva 8 visitando y cuidando el páramo. En su casa aún no entienden del todo su gusto por la naturaleza, para ella es más que charcos y monte, así que ha tenido que hacer un proceso pedagógico en su casa (risas). “Yo amo toda la naturaleza. Mi hija de seis años, Ailin, ya conoce algunos sectores del parque y se sabe los nombres científicos de algunas aves y plantas”. Dennis hizo una tecnología en Gestión de recursos naturales en el Sena y está dedicada a la organización, “para hacer de esto algo sostenible”.

“Ahora hay más conocimiento sobre la importancia del páramo, sobre todo quienes viven cerca a los parques. La educación ambiental en los colegios también ha contribuido: no bote basura, no dañe las plantas, cositas básicas que hacen un gran cambio. Con los adultos es más difícil, ahí toca es que los chiquitos les pasen la onda a los papás”.

Fotografía: Camilo Rozo

Fotografía: Camilo Rozo

 

Cuando le preguntamos si vienen muchos bogotanos, se ríe y dice, “ni siquiera saben que esto existe. Una vez acompañé a un ruso, me contaba que le había preguntado a sus amigos en Bogotá sobre Chingaza, y nadie conocía el Parque… impresionante… La gente no sabe de dónde viene el agua, es increíble, tenemos los recursos tan cerca y no los apreciamos. Los extranjeros siempre tiene cara de extasiados, mientras que algunas personas de por acá vienen a las caminatas y dicen ¿esto es todo, sólo matas?”. En casa de herrero azadón de palo.

Entre varios problemas está la caza: “Todavía hay gente, por ejemplo, en Semana Santa que sale a cazar venados y también berugos que están en peligro de extinción, así que los chicos del parque tienen que hacer campañas y acampar en esa época”. Había una ranita, la atelopus muisca o rana arlequín, pero hace varios años que no se avista, está en peligro crítico, pero se especula que se extinguió.

Fotografía: Camilo Rozo

Fotografía: Camilo Rozo

 

Cómo nos cuesta cuidar lo nuestro, lo ajeno, lo de todos. La ley intenta ayudar, a punta de prohibición a ver si entendemos, pero no es suficiente, debemos aprender a proteger no solo a los animales, sino a la flora como el musgo y el laurel de cera.

Fotografía: Camilo Rozo

Fotografía: Camilo Rozo

 

Dennis cuida el agua, a su hija y al páramo.

 

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