En una esquina de Bolívar, frente a Atlántico y Magdalena, se levanta un municipio que aún conserva la memoria de la época en que fue un puerto activo y estratégico para la economía del país. Por Calamar se movían productos clave como el tabaco y el café, además de cientos de personas que llegaban o partían hacia el interior de Colombia y otros destinos. En este pueblo abundaban los muelles, las bodegas donde se almacenaban cargamentos y los hoteles que hospedaban a comerciantes, trabajadores y viajeros de paso.

Era un lugar lleno de historia, donde convivían alemanes, italianos, franceses, venezolanos y muchas otras comunidades extranjeras. Allí aterrizaban aviones de SCADTA y funcionaban fábricas de ron, jabón e incluso gaseosas. Pero cuando el tren desapareció, la bonanza también se apagó. Aún existe la calle del río, que sigue viendo pasar el Magdalena, aunque ya no con el esplendor de hace décadas. La salida del tren fue un golpe tan duro que recuperarse parecía imposible.

Gran parte de esa gloria se perdió y, aunque todavía sobreviven algunas edificaciones emblemáticas del pasado, el abandono hizo de las suyas y Calamar fue perdiendo protagonismo. O quizás nunca perdió realmente su encanto, sino que permaneció oculto durante años, lejos de la mirada de muchos, hasta que la Gobernación de Bolívar decidió apostarle nuevamente a este histórico municipio. Hoy, ese lugar que parecía condenado al olvido vuelve poco a poco a la vida.
La apuesta de la Gobernación de Bolívar para revivir a Calamar
La importancia histórica y estratégica de Calamar ha llevado a que exista un plan enfocado en transformar e impulsar el municipio. Por eso, desde la Gobernación de Bolívar ya se ejecutan inversiones orientadas a la renovación urbana, el saneamiento básico y la recuperación de espacios históricos.
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De hecho, ya se empiezan a notar algunos resultados. La Gobernación anunció el inicio de MásVida, una alianza desarrollada junto a la Fundación Santo Domingo y la Fundación Pintuco, con la que buscan devolverle color y vida al municipio a través del arte y la revitalización urbana. Gracias a este proyecto se adelantan trabajos de renovación integral del centro histórico, mejoramiento de fachadas e instalación de nuevo mobiliario urbano.
A esto se suma el proyecto que busca llevar agua potable a cinco poblaciones del norte de Bolívar, una inversión de gran magnitud con la que también se pretende transformar la calidad de vida en esta zona del departamento. La apuesta incluye además el fortalecimiento del deporte. El gobernador Yamil Arana se comprometió con la construcción y adecuación de escenarios como las canchas Brisas del Magdalena y 1ero de Enero, espacios pensados para niños, jóvenes y deportistas del municipio.
Todo esto tiene un objetivo claro: devolverle parte de la gloria a este histórico rincón bolivarense que, aunque ya no mueve las riquezas de hace más de medio siglo, sí busca reactivar su economía y convertirse nuevamente en un referente turístico y cultural de la región. Así, Calamar empieza a escribir una nueva historia, recuperando poco a poco la esencia que durante años permaneció escondida entre el olvido y la nostalgia.
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