Declarado patrimonio, el Puente del Indio, de más de 60 metros de largo, es una de las huellas históricas más valiosas que se conservan en Bogotá

Split-image of an old stone wall with arched openings along a grassy park on the left, and a similar wall with people, graffiti-covered buildings, and a tree on the right, indicating urban park areas. - El puente que construyeron los muiscas en Ciudad Bolívar para transportar agua, regar cultivos y hacer rituales

En la antigua época de la Colonia, entre finales del siglo XIII y principios del XIX, en lo que hoy se conoce como la localidad de Ciudad Bolívar, había varias haciendas con grandes extensiones de cultivos de cereales y granos como maíz, trigo y cebada.

También sembraban y cosechaban tubérculos de clima frío: papa, cubios, arracacha, ibias. Además, había otros alimentos: frijol, calabaza, quinua y ganadería entre las haciendas estaba las Camelias de propiedad de la familia Rojas, famosa en la guerra de los mil días.

El puente

Aunque el territorio estaba habitado por cabildos indígenas de la cultura muisca, quienes poblaron dichos terrenos en los días prehispánicos, existieron otras haciendas como la Hacienda La María con inmensas extensiones de cultivos antes de la parcelación que se hizo entre los años 40 y 50 del siglo pasado. Perteneció a la familia Reyes y posteriormente fue adquirida por la familia Chaparro, quienes comenzaron la urbanización de los terrenos.

La Hacienda Casa Blanca, que dio origen al barrio Potosí ubicado en la parte alta de Ciudad Bolívar, de propiedad del magnate antiqueño José María Pepe Sierra, también aparece en el selecto listado. Igualmente, la Hacienda Meissen, que dio origen al barrio del mismo nombre. Según la historia de estos terrenos, no se conoce ningún dueño, aunque tuvo varios dolientes y fue abandonada e invadida en varias oportunidades.

El Puente del Indio está ubicado en la parte alta de Ciudad Bolívar en el barrio arborizadora sur de Bogotá, era un acueducto construido por la cultura muisca en la época colonial en piedra tallada y granito, sostenido por 11 columnas para canalizar y transportar el agua que bajaba de los cerros orientales y el sector de Quiba, zona rural de la actual Ciudad Bolívar, para abastecer los asentamientos originarios, regar los cultivos y honrar la Madre Tierra.

El puente

La imponente obra es considera uno de los últimos vestigios de los sistemas hidráulicos indígenas en la sabana de Bogotá. Es una estructura que cuenta con 60 metros de largo y 5 metros de alto, cada columna tiene 20 centímetros de ancho por 60 de alto. A través de ella, los indígenas pasaban el agua desde las zonas altas hasta los asentamientos para asegurar los cultivos con los riegos y hacerle el quite a la sequía. El puente tiene varios arcos que le permitían a los muiscas canalizar el agua y transportarla.

En 1997, el Puente del Indio estuvo a punto de desaparecer. Algunas personas intentaron enterrarlo bajo escombros para construir una plazoleta. Gracias a la intervención de la comunidad y de varios ingenieros que conocían del tema, se salvaron la historia y la obra que hoy es un punto de encuentro y memoria. Los fines de semana es utilizada como plaza de mercado con la realización de actividades culturales y sociales.

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En 2001, durante la Alcaldía de Antanas Mockus, a través del Instituto Distrital de Patrimonio cultural por medio del Decreto 606 de 2001, fue declarado bien de interés cultural protegido y en 2004, en la Administración del exalcalde Luis Eduardo Garzón, se expidió el decreto 190 por medio del cual debe ser conservado de forma integral como un monumento importante para la memoria histórica de la ciudad.

Sin embargo, algunos habitantes del sector afirman que el puente no fue construido por los indígenas muiscas, sino que fue producto del esfuerzo y trabajo de los antiguos hacendados y primeros habitantes de las zonas montañosas de Ciudad Bolívar, que se organizaron y recogieron piedras en canteras y lo construyeron para llevar agua a sus fincas y cultivos.

El puente

Según algunos historiadores y la misma comunidad, al parecer quienes pagaron la construcción fueron las matronas católicas de la época, que a diario cruzaban el Tunjuelo para llegar a la Iglesia La Milagrosa, llamada antiguamente como Iglesia de Angostura, construida en 1790. En su altar mayor se encuentra la venerada imagen de la Virgen de las Nieves, que era la patrona de la ciudad en esa época.

Por su parte, el Instituto Distrital de Patrimonio Cultural (IDPC) reconoce el Puente del Indio como una estructura histórica que preserva la memoria de los pueblos indígenas. La entidad ha realizado al menos dos intervenciones artísticas que tuvieron como propósito reconocer la memoria, cuidar el patrimonio y fomentar el diálogo ciudadano en el barrio Arborizadora Alta, para recordarle a la comunidad la importancia del monumento para la ciudad.

En las excavaciones arqueológicas, que se han realizado en la zona, han encontrado piezas de la cultura muisca, lo que confirma que fue habitada antiguamente por la comunidad.

Los indígenas habitaron dichos territorios desde el año 800 D.C. hasta el siglo XVII. La comunidad se asentó en las montañas del sur de la ciudad, donde se dedicaron a la agricultura y a la construcción de terrazas y canales de agua, ocupando las tierras altas y faldas de las montañas, cuyos terrenos estaban conectados con los territorios gobernados por el Zipa de Bacatá.

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Por Ramiro Pacheco

Periodista en Las2Orillas, dedicado a informar y analizar los hechos que marcan nuestra vida diaria.