Llegar a las elecciones del 31 de mayo no es solo un reto logístico, sino la segunda prueba de fuego que tiene la Registraduría, en cabeza de Hernán Penagos, para ganarse la confianza de la gente. Por esta razón, el registrador ha decidido poner las cartas sobre la mesa y proponer un plan de auditorias que faciliten la inspección por parte de las diferentes organizaciones políticas, órganos de control y misiones de observación electoral.

En medio del Congreso de Naturgas en Cartagena, entre empresarios del sector y bajo el sol del Caribe, Penagos presentó un ambicioso plan con el que, además, busca desmontar los mitos que durante décadas han rodeado el “software electoral”, el sistema encargado de procesar y contabilizar los votos.
Su plan de auditorías busca que los partidos políticos, los organismos de control y observadores internacionales puedan meterse a vigilar las entrañas del sistema, para que verifiquen que no hay elementos extraños que puedan corromper los resultados.
Como veedor internacional, Penagos trajo a un peso pesado: el Centro de Asesoría y Promoción Electoral (CAPEL),dirigido por José Thompson. Este organismo fue fundado en 1983 con el objetivo de promover elecciones libres y transparentes en América Latina. Su misión en Colombia será vigilar tres frentes: que la tecnología no falle, que los programas sean honestos y que el proceso técnico sea impecable.

Estas son las fechas del plan del registrador Hernán Penagos:
- Entre el 27 de abril y el 10 de mayo: Los técnicos podrán revisar cómo se eligen los jurados y cómo se reciben los primeros datos (el preconteo). Es el momento de mostrar que los jurados no se escogen "a dedo".
- Del 11 al 24 de mayo: La lupa se pondrá sobre el software de escrutinio. El sistema que consolida los votos reales, los que dan el triunfo oficial.
Otro de los puntos del plan de Penagos busca acabar con el mito que surgió en las elecciones de 2018, cuando Iván Duque ganó la Presidencia. Al tiempo que se conocían los resultados, se difundió la teoría de que los jurados habían alterado los formularios E-14. Las redes sociales se inundaron de imágenes de formularios con tachones y números modificados. Ante esto, la MOE, una ONG independiente que vigila las elecciones en Colombia, revisó una muestra de 13.135 formularios y desmintió la posibilidad de que Duque hubiera ganado mediante fraude.
Sin embargo, el fantasma de los tachones a los formularios sigue vigente. Por esta razón, la Registraduría programó para el 21 de mayo un simulacro exclusivo para probar cómo se digitalizan estos documentos. La idea es que el país vea que el papel que sale de la mesa de votación es el mismo que llega a la pantalla del computador.
Con este robusto plan, Hernán Penagos busca tender un puente para que los distintos actores políticos dejen atrás la orilla de la desconfianza. Al final, más allá de máquinas y algoritmos en funcionamiento, la verdadera victoria no estará en la tecnología, sino en la posibilidad de que el país pueda creer que su voto está a salvo de cualquier mano oscura.
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