Los incendios ya han afectado cerca de 2 mil hectáreas en el Tolima, mientras disminuyen los niveles de varios de sus principales ríos

Animales amenazados incendios Tolima - El oso de anteojos y otras especies en vía de extinción que son amenazadas por las llamas en Tolima

El fuego ha consumido 1.969 hectáreas de cobertura vegetal en el departamento del Tolima, después de que se registraran 66 incendios asociados a las condiciones de déficit de precipitaciones y aumento de temperaturas relacionadas con el fenómeno de El Niño, según datos de la Corporación Autónoma Regional del Tolima (Cortolima).

El impacto no se limita a la vegetación: cada zona quemada representa también la pérdida de refugios, alimento y corredores para la fauna silvestre.

La situación ocurre mientras 31 municipios permanecen en alerta roja por riesgo de incendios, otros cinco están en alerta naranja y cinco más en alerta amarilla. Por eso, la entidad mantiene el seguimiento técnico de los puntos afectados para establecer los impactos sobre los ecosistemas y determinar posibles acciones de restauración.

Entre las especies que requieren especial atención está el oso de anteojos (Tremarctos ornatus), catalogado como vulnerable. Cortolima cuenta con una estrategia específica para su conservación y ha documentado su presencia en 11 municipios mediante expediciones y monitoreo con cámaras trampa. El fuego sobre bosques y zonas de vegetación puede reducir los espacios donde esta especie encuentra alimento y se desplaza.

Danta, puma y titi gris

El riesgo alcanza a otros mamíferos protegidos mediante planes de conservación. La danta de montaña o danta de páramo (Tapirus pinchaque) figura entre las especies priorizadas por Cortolima y es considerada una de las especies de tapires más amenazadas del país por la transformación de sus hábitats, además de factores como el cambio climático y la cacería.

También aparecen en los programas de conservación el puma (Puma concolor) y el titi gris (Saguinus leucopus), junto con especies como la guagua loba, el perico paramuno, el lorito cadillero y diferentes tucanes. Las autoridades ambientales han formulado planes específicos para varias de ellas, debido a las presiones que enfrentan sus poblaciones y ecosistemas.

En zonas de bosque seco, subandino y de alta montaña, la pérdida de cobertura puede fragmentar los espacios utilizados por la fauna. Además, cuando los animales abandonan áreas afectadas por el fuego pueden desplazarse hacia carreteras, cultivos o sectores habitados, aumentando su exposición a otros riesgos.

El agua también entra en la zona de riesgo

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A la pérdida de cobertura vegetal, se suma la reducción de los niveles de varias fuentes hídricas monitoreadas por la autoridad ambiental. El río Saldaña registra una disminución de 23,4 %, seguido por el Amoyá, con 16,6 %; el Magdalena, con 13,4 %; el Cucuana, con 8,9 %; el Lagunilla, con 3,2 %, y los ríos Opia y Gualí, con 1,9 % cada uno.

Las cuencas del Saldaña y Amoyá concentran actualmente parte del seguimiento de Cortolima por las condiciones de oferta y demanda del recurso, las captaciones y el abastecimiento. Para la fauna acuática, los cambios en los caudales pueden reducir los espacios disponibles y alterar las condiciones de los ecosistemas de ribera.

El Plan de Acción Regional en Biodiversidad del Tolima identifica, además, especies de peces amenazadas como el bocachico (Prochilodus magdalenae), catalogado en peligro crítico, y el cucho (Cochliodon hondae), considerado vulnerable. También registra la presencia de otras especies de peces con categorías de amenaza o casi amenaza.

Prevención y atención de la fauna afectada

Frente a la temporada de incendios, Cortolima mantiene campañas de sensibilización y capacitación en los municipios, además de medidas para evitar fogatas y quemas a cielo abierto. También recomienda manejar adecuadamente residuos como vidrios, colillas y plásticos, que pueden contribuir a la generación de fuego.

La corporación mantiene habilitada la línea 318 632 2529 para reportar fauna silvestre en peligro, herida o afectada. La recomendación es no manipular ni trasladar por cuenta propia a los animales y comunicar su ubicación a las autoridades ambientales. También puede usar la misma línea para enviar reportes de especies como la danta de montaña.

Mientras continúan los incendios y el monitoreo de las fuentes hídricas, la presión se concentra sobre ecosistemas que sirven de refugio a especies amenazadas. En el Tolima, la conservación del oso de anteojos y de la demás fauna depende también de mantener conectados los bosques, proteger las fuentes de agua y evitar que nuevas llamas amplíen las zonas afectadas.

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Por Las Dos Orillas

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