La empresa Colombiana fundada por Hanoj Pérez usará $106.800 millones del BBVA para fortalecer finanzas y reducir el impacto ambiental de su producción

 - El millonario crédito que Koaj recibió como impulso para reinventarse y seguir creciendo

La famosa cadena de ropa Koaj, fundada por Hanoj Pérez Taraboulos, acaba de recibir un préstamo de $106.800 millones del BBVA Colombia. El dinero será utilizado en un plan de negocios enfocado en el rediseño ambiental, un nuevo modelo de uso del agua y el fortalecimiento de sus finanzas. Koaj busca avanzar hacia un modelo empresarial más acorde con las tendencias modernas, donde los clientes prefieren productos amigables con el medio ambiente.

 - El millonario crédito que Koaj recibió como impulso para reinventarse y seguir creciendo
A diferencia de otros negocios de ropa, Koaj opera grandes superficies que pueden llegar a 4.000 mt2
Crédito: Koaj

Con estos recursos, Koaj pretende optimizar y reducir el consumo de agua en sus fábricas. La compañía reconoce que la industria de la moda consume grandes cantidades de este recurso debido al cultivo intensivo de fibras naturales y a los procesos químicos de tinte y acabado. Con las mejoras en producción y la reducción de costos, la empresa espera fortalecer sus resultados financieros y marcar un nuevo hito en su historia.

El empresario Hanoj Pérez Taraboulos heredó de su familia el gusto por el manejo de las telas, pues su padre fue textilero. En 1983, Hanoj Pérez fundó Permoda Ltda. como un pequeño negocio dedicado a importar productos, especialmente telas. Los bogotanos acogieron bien el material y el negocio comenzó a crecer; sin embargo, fue en 1986 cuando la firma empezó a tener desarrollos importantes.

Ese mismo año el empresario decidió lanzar la marca Armi. El cambio fue importante: ya no solo importaban telas, ahora también confeccionaban y tenían una tienda de ropa. Otro de los aciertos de la compañía fue enfocarse en prendas dirigidas a mujeres profesionales, un segmento en crecimiento para la época. Aunque las mujeres podían ingresar al mercado laboral desde décadas atrás, la masificación de este fenómeno ocurrió años después. El olfato de Pérez resultó acertado.

El comerciante quería ampliar su reconocimiento y encontró una oportunidad en la creación de nuevas marcas. Tras consolidar Armi llegó al mercado nacional Pronto. Con esta marca también se abrió un punto físico para comercializar sus prendas. Pronto nació con el objetivo de ofrecer ropa básica para jóvenes y convertirse en una de las favoritas del segmento. Otro aspecto importante fue la calidad de las telas, pensadas para resistir el uso constante. Todos estos negocios quedaron agrupados bajo el nombre de Permoda.

Le podría interesar: Lec Lee de fabricar 15.000 jeans diarios a tambalear económicamente

Con el paso de los años, Permoda logró posicionarse y expandirse. Sus prendas comenzaron a ser reconocidas no solo en Colombia, sino también en países como Costa Rica y Ecuador. Después del éxito de Pronto, nació B-Kul, una marca dirigida a jóvenes que buscaban vestirse diferente y estar a la moda. Incluso en sus inicios, B-Kul contó con una tienda propia en Costa Rica. Sin embargo, con la llegada de la década de 1990, la competencia textil se intensificó debido a las importaciones masivas provenientes de Asia y Estados Unidos.

Sigue a Las2orillas.co en Google News

Desde 2007, la industria de la moda enfrentó un nuevo desafío con la llegada de las cadenas de moda rápida al país. A pesar de la fuerte competencia, Permoda logró mantenerse. En 2010 nació Koaj, aunque la rivalidad con las marcas asiáticas sigue siendo fuerte. Actualmente, cerca del 40 % de la ropa importada en Colombia proviene de China.

En los últimos años, Koaj ha buscado adaptarse a las nuevas exigencias de los consumidores, quienes cada vez prestan más atención al impacto ambiental y laboral de las empresas a las que compran sus productos.

Anuncios.

Por Mauricio García

Narrador de la actualidad con mirada crítica y humana, convencido de que el periodismo es puente entre la sociedad y sus desafíos.