Ni Abelardo de la Espriella es Rodolfo Hernández, ni La Gran Consulta por Colombia es el Equipo por Colombia

 - El 2026 es muy diferente del 2022

 

Es grande la tentación de creer que la elección presidencial de 2026 es algo así como una copia al carbón de la de 2022, dado que las fuerzas que se enfrentan son más o menos las mismas. La característica principal de 2022 fue que todos los grandes partidos políticos existentes se organizaron en una consulta llamada Equipo por Colombia, que no pasó a segunda vuelta, desplazada por el voto de opinión que se encarnó en el más improbable líder, el ingeniero Rodolfo Hernández, que de Dios goce.

Hernández reunió bajo su ala a todo el antiuribismo, al antipretrismo, a quienes no querían saber nada de los partidos políticos y sin organización, sin equipos, sin hacer campaña, sin que se supiera qué opinaba sobre los grandes temas nacionales, casi gana. Fue un formidable voto de protesta contra los partidos políticos que perdieron su apuesta frente a Gustavo Petro, cuya propuesta de cambio caló en la otra mitad del electorado, inconforme también. O sea, fue el mundo político el gran perdedor de esa jornada. La presencia de Abelardo de la Espriella, un uribista de corazón de extrema derecha, como outsider, no es comparable para nada a la de Rodolfo Hernández. De la Espriella recoge un temor nacional no un voto de protesta.

Hay también en formación una coalición política parecida al Equipo por Colombia, pero su proceso de integración ha sido muy diferente. Nace la Gran Consulta por Colombia como un acto de legítima defensa del centro político contra el auge de la candidatura de Abelardo de la Espriella, tan extrema, organizada por un grupo de dirigentes cuyo prestigio y competencia era inversamente proporcional a su apoyo en la opinión pública. En una jugada maestra del expresidente Uribe, la candidata seleccionada por el Centro Democrático, Paloma Valencia, se integró a esa coalición de centro, arrasando con los votos de su partido de derecha en una competencia donde no tenía rivales de peso, con lo cual quedó investida ante el electorado como cabeza de una coalición más cercana al centro.

Es a ese grupo de antiguos funcionarios llenos de títulos y realizaciones, encabezado por Paloma Valencia y Juan Daniel Oviedo, cuya presencia en la fórmula es como una declaración de que no se trata exclusivamente de una campaña uribista, al que se acercan ahora los partidos políticos de oposición. Con un sesgo oportunista, vale decir. Algo así como subirse al último vagón de tren que va a toda velocidad, pero cuyos votos pueden hacer la diferencia entre el triunfo y el fracaso.

O sea, no se trata como en el 2022, de unos partidos políticos con representación parlamentaria pero desacreditados ante la opinión pública, que es la que elige al presidente, que se juntan en una coalición mecánica, sino todo lo contrario, unos partidos que buscan adherirse a una propuesta de centro derecha, construida al margen de ellos, con importante apoyo en la opinión pública. Es el mundo político el que se pliega a una realidad electoral, donde serán invitados algo incómodos para muchos.

La candidatura de Paloma Valencia en el 2026 tiene un componente de opinión pública que no tuvo la de Federico Gutiérrez en 202

Sigue a Las2orillas.co en Google News

Para decirlo en otras palabras, la candidatura de Paloma Valencia en el 2026 tiene un componente de opinión pública que no tuvo la de Federico Gutiérrez en 2022, por tanto, no esta condicionada a someterse a los partidos políticos, que llegan a última hora, lo cual le crea de una parte menos resistencia ante un electorado desconfiado y decepcionado de la política, y de otra, en caso de ganar, mejores condiciones de gobernabilidad.

Injusto por lo menos decir que se trata de un falso centro, de un uribismo en el papel del lobo disfrazado con piel de oveja. Es más bien una transformación de la derecha hacia la tolerancia y una compresión de que el gobierno de Gustavo Petro, si bien no fue el del cambio propuesto si abrió unas expectativas populares que una derecha extrema no podría satisfacer y que debe estar entre las prioridades de esta nueva coalición.

 Del mismo autor:La primera vuelta es para escoger no para decidir

Anuncios.

Por Óscar López Pulecio

Abogado especializado en Ciencias Socioeconómicas de la Universidad Javeriana, Bogotá. Ha sido embajador de Colombia ante la Asamblea General de la ONU, Nueva York; Cónsul General de Colombia en el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte, Londres; Gerente Regional de la Caja Agraria, Valle del Cauca; y Secretario General de Anif y de la Universidad del Valle.