En el espacio, un computador puede sobrecalentarse porque no hay aire que se lleve el calor como ocurre en la Tierra.
Para resolver ese problema, Simón Jiménez Reyes diseñó un sistema de refrigeración líquida que identifica cuáles componentes necesitan enfriarse y les envía más líquido.
Ana María Maldonado Castro, por su parte, propone convertir los residuos de los astronautas en agua y energía para una futura base lunar.
¡Están volando! Los dos jóvenes colombianos fueron admitidos en el International Air and Space Program (IASP) 2027, experiencia educativa organizada por la NASA que reúne a jóvenes interesados en la exploración espacial.
En noviembre de 2027 viajarán a Houston (Texas) para participar en entrenamientos, simulaciones y actividades relacionadas con las misiones espaciales. Allí, presentarán sus proyectos ante un jurado, junto a participantes de otros países.
El premio deslumbra: el proyecto ganador será enviado en una misión piloto al exterior de la Estación Espacial Internacional con el objetivo de ver cómo funciona.
Maldonado y Jiménez ya ganaron. Fueron seleccionados, entre 700 proyectos de todo el mundo, para apostarle al codiciado galardón en Houston. Ahora quieren que sus ideas viajen al infinito y más allá.
¡Grandes! Simón nació en San José del Guaviare y creció entre Villavicencio y Puerto Gaitán (Meta). Le dijeron que se moriría de hambre si estudiaba ciencia.
Ana María, estudiante de Biología, encontró en su disciplina una forma de imaginar soluciones para los desafíos de la vida fuera de la Tierra.
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Simón Jiménez: enfriar los computadores de una nave
En la Tierra, los ventiladores ayudan a enfriar los computadores al mover el aire. En el espacio, donde no existe esa circulación, los equipos necesitan mecanismos diferentes para evitar que las altas temperaturas provoquen fallas.
La idea de Simón consiste en utilizar refrigeración líquida, similar a la que emplean algunos computadores de alto rendimiento. Un líquido circula por tubos junto a los componentes electrónicos y absorbe el calor.
La diferencia está en que sensores monitorean la temperatura de cada pieza y permiten regular el flujo para enviar líquido a las zonas que lo necesitan. Después, el calor se conduce hasta un radiador que lo libera.

Su propuesta busca mejorar la refrigeración de las naves espaciales que incorporen computadores cada vez más potentes, incluidos sistemas de inteligencia artificial.
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Ana María Maldonado: convertir residuos en recursos
En una base lunar, deshacerse de la basura no sería tan sencillo como en la Tierra. Tampoco resultaría práctico depender de que cada litro de agua tuviera que transportarse desde nuestro planeta.
Por eso, Ana María propone aprovechar los residuos orgánicos de los astronautas hasta la última gota: restos de comida y desechos sanitarios para recuperar agua y producir energía.
El proyecto contempla obtener metano, que podría utilizarse como fuente energética. De ese modo, se aprovecharían también materiales para producir fertilizantes.

Qué ganaron y qué harán en Houston
La admisión al IASP 2027 les permitirá participar en una semana de actividades relacionadas con la exploración espacial. La edición está prevista del 7 al 13 de noviembre de 2027 en Houston.
Allí, los participantes realizarán entrenamientos, simulaciones y ejercicios que recrean algunos desafíos de las misiones.
Los jóvenes trabajarán en equipos y presentarán sus propuestas ante un jurado. El equipo ganador tendrá la posibilidad de enviar una muestra al MISSE, plataforma instalada en el exterior de la Estación Espacial Internacional para estudiar cómo se comportan distintos materiales en el entorno espacial.
Simón soñaba desde niño con ser astronauta, Ana María quiere llegar a la Luna
Como esa carrera no existe en Colombia, escogió Física, disciplina que le permitiría acercarse a su interés por el espacio.
En Puerto Gaitán, cuando contaba que quería dedicarse a la ciencia, algunos compañeros le preguntaban si se iba a morir de hambre o le decían que terminaría siendo profesor.
Ni lo uno ni lo otro. Ahora, después de ser admitido en el programa internacional, ha regresado a su antiguo colegio para contarles a otros estudiantes que también pueden aspirar a la universidad y a la investigación científica.
Ana María, desde la biología, lleva esa misma curiosidad hacia otro reto: imaginar cómo podría sostenerse la vida humana en la Luna.
En noviembre de 2027, ambos tendrán la oportunidad de defender sus ideas en Houston, ante especialistas y jóvenes de distintos países. Pioneros. Sus proyectos buscan resolver problemas que parecen lejanos, pero que serán fundamentales si la humanidad quiere permanecer más tiempo fuera de la Tierra. Volando.
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