En el Éxodo, las palabras que Dios entregó a Moisés quedaron inscritas en tablas de piedra. Era una forma de convertir un mensaje en algo que pudiera permanecer cuando todo lo demás cambiara. Miles de años después, en una montaña de Yopal, alguien volvió a escoger la piedra para hacer algo parecido: dejar una palabra religiosa frente a los ojos de cualquiera que quisiera verla.
Allí no están los Diez Mandamientos. Tampoco es una recreación de las tablas de Moisés. Es el Evangelio de Marcos el que aparece tallado sobre una enorme roca, con un mensaje que los visitantes pueden leer desde el paisaje del cerro Buena Vista: “Amarás, pues, al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente y con todas tus fuerzas; este es el principal mandamiento”.
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Un mensaje escrito en piedra. La diferencia son miles de años. El material, sin embargo, es el mismo: la piedra. La enorme inscripción hace parte del llamado Monte de Jehová, en el cerro Buena Vista, uno de los lugares que han comenzado a llamar la atención de quienes llegan hasta este rincón de Casanare.
La obra tiene aproximadamente 19 metros de ancho por 12 metros de largo. Aunque para muchos tiene un significado religioso, también se ha convertido en atracción turística.
No hace falta ser creyente para entender por qué llama la atención. Hay algo difícil de ignorar en encontrarse con un texto bíblico de semejante tamaño, grabado directamente sobre una formación rocosa y rodeado por el paisaje de los Llanos Orientales.
Un viaje hasta la piedra
Llegar hasta Yopal desde Bogotá no es un paseo de pocas horas. Son más de 300 kilómetros por carretera y el recorrido puede tomar cerca de siete horas, dependiendo de las condiciones de la vía y del punto de partida.
Quienes emprenden el viaje encuentran una ciudad que tiene mucho más para ofrecer que la enorme Biblia tallada en piedra. A pocos minutos del casco urbano está Historias de Piedra, un parque temático en el que las rocas también son protagonistas.
Allí, aparecen diferentes esculturas trabajadas sobre piedra, en medio de un paisaje que permite observar parte de las montañas y la naturaleza que rodea a la capital de Casanare.
El recorrido también permite acercarse al río Cravo Sur y a diferentes espacios donde se pueden realizar actividades relacionadas con el turismo de naturaleza y aventura, como el rafting.
Y es justamente ahí donde la piedra vuelve a aparecer como un elemento común. En un lugar se convierte en arte; en otro, en un mensaje religioso de enormes dimensiones. Para quien llega por primera vez, la experiencia termina siendo una mezcla particular entre paisaje, historia, religión y turismo.

También hay que sentarse a comer
La mamona es uno de los platos que ningún visitante debería dejar por fuera de su recorrido. La carne preparada al estilo llanero suele acompañarse con yuca, plátano y otros productos tradicionales de la región.

También están las hayacas, una preparación muy ligada a la cocina de los Llanos y de Venezuela, donde se elaboran exclusivamente para las fiestas navideñas, que se suma a una oferta gastronómica marcada por los sabores de la región.
Así, un viaje hasta Yopal puede terminar siendo mucho más que la búsqueda de una enorme inscripción bíblica. Primero aparece la curiosidad por conocer una Biblia que, en lugar de estar sobre una estantería, está escrita sobre una montaña. Después llegan las esculturas, los paisajes, el río y la comida.
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