Opinión

Corromper es tan humano…

Yo soborno, tú eres sobornado, si sobornáramos a fulanos, corrupción en todos los tiempos verbales, “inherente a la naturaleza humana”, según el empresario- filósofo Miguel Nule (2011)

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junio 12, 2017
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Corromper es tan humano…
Arriba: Miguel Ángel Rodríguez - Miguel Nule. Abajo: Odebrecht- Bernie Madoff

“La corrupción, como en cualquier país del mundo, es inherente a la naturaleza humana”, fue la sabia observación del empresario Miguel Nule por allá en el 2011, cuando se empezaba a destapar el famoso carrusel de la contratación en Bogotá. El verbo sobornar, en forma activa y en participio perfecto, se refiere a un acto natural. Yo soborno, tú eres sobornado, si sobornáramos a fulanos, actividades humanas naturales.

Los tentáculos de Odebrecht, que convirtió en cultura corporativa el soborno como palanca para ganar licitaciones de obras públicas en América Latina y, de paso, apoyando candidatos presidenciales, fueron destapados por la justicia norteamericana, de forma parecida a como se conoció el Fifa-Gate. Siguiendo al filósofo Nule, no hacen sino recordar la naturaleza humana. Quizá una objeción acerca de las ramificaciones de Odebrecht en Colombia pueda ser la del grado de modestia de los sobornados criollos, que recibieron, de lejos, menos recursos que sus pares latinoamericanos. Si pagaron cerca de USD 800 millones en América Latina ¿cómo es posible que Colombia esté por debajo de Ecuador, República Dominicana, Panamá y Guatemala con miserables USD 11 millones?

Sin duda, desde el punto de vista del mercadeo noticioso resultan más atractivos los informes acerca del encarcelamiento de un alcalde mayor y su hermano senador, detenidos con razón. Son el participio perfecto: los sobornados. Sin embargo, no se habla suficiente de los sujetos activos, generalmente las empresas que sobornan en eventos grandes y pequeños.

¿Tipologías, patrones de corrupción? Sí. Según Www.accounting-degree.org/scandals los escándalos mayores de las últimas décadas fueron promovidos por compañías en apariencia respetables, dotadas de códigos de buen gobierno corporativo, con sus directores de junta directiva, auditores externos y asambleas de socios.

Los escándalos, por definición, son los que explotaron por alguna razón, los pillados. No sabemos de los casos exitosos, los mas frecuentes. Los mayores provienen de empresas grandes, multinacionales. Está fresca la imagen del expresidente Miguel Ángel Rodríguez, esposado, que se iba a posesionar como Secretario General de la OEA, Ph.D. en economía de Berkley, cuando se verificó que había recibido platica grande de Alcatel, la empresa francesa de equipos de telecomunicaciones, cuando era mandatario de los ticos.

 

Las coimas pueden llegar a representar el 25 % del valor total de la transacción,
y alrededor del 75 % del valor de los sobornos se transa a través de intermediarios, generalmente individuos y personas jurídicas locales

 

Las coimas pueden llegar a representar el 25 % del valor total de la transacción. Se sabe, también, de acuerdo con las mejores prácticas de la corrupción, que alrededor del 75 % del valor de los sobornos se transa a través de intermediarios, generalmente individuos y personas jurídicas locales. Las ofertas de sobornos, desde luego, están enmarcadas dentro de un preciso plan, a cargo, cómo no, de un equipo estructurador del negocio.

Ahora, los sectores. Los mayores montos de sobornos se presentan en las industrias extractivas, intensivas en capital…  y otorgamiento de licencias por parte del estado. Le siguen la construcción y las obras públicas grandes, el transporte y el almacenamiento (¿alguien ha escuchado algo de zonas francas?) y las telecomunicaciones.

Por supuesto, a la oferta grande corresponde la demanda grande por parte de los funcionarios deseosos de los jugosos sobresueldos. De ahí que los sobornados de la corrupción grande sean altos funcionarios, cercanos o miembros de los círculos que toman las decisiones del caso. Según los analistas citados, el 7 % son cabezas de estado, el 4 % ministros y el 80 % altos funcionarios de instituciones o empresas públicas. Odebrecht, en el caso de América Latina, encaja en el modelo; luego, nada anormal.

La de los sobornos es la forma más literal de corrupción. Hay muchas variedades de corrupción para mejorar los ingresos de forma criminal, incluyendo tergiversación de los estados financieros, alzas artificiales de precios de acciones, acceso ilegal a información privilegiada, ocultamiento de la misma. Caben Bernie Madoff, los escándalos de Worldcom, Freddie Mac, Lehman Brothers, Siemens y los sobornos en Grecia, Saytam en la India, Enron, o el caso de Volkswagen por uso criminal de software para manipular resultados de emisiones en vehículos y por estos lares, Interbolsa.

Está la corrupción “menor”, difícil de cuantificar, que podría subdividirse en internmedia y en la del menudeo. La intermedia puede ser la de la adjudicación de los alimentos a los niños en Colombia, la de a qué proveedor se le asignan las despinchadas de los carros oficiales, la de qué empresa suministra el papel higiénico, la de quién suministra los empleados temporales, la de las curadurías. Es una modalidad mas dispersa que, sin embargo, puede costarle a la sociedad un ojo en la cara. Funcionarios medios de las áreas de compras o de recursos humanos pueden ser la contraparte.

La pequeña, la del trámite es, por decirlo así, más democrática porque son los empleados de poco poder los que perciben los fondos. Incluye la legión de patinadores, los que rescatan un documento en un juzgado para ponerlo en un lugar visible para que el juez falle, el policía que recibe dinero para no aplicar el comparendo, el tramitador y sus contactos. El asunto puede transcurrir de firma simular a un boleteo. Las empresas, especialmente medianas y pequeñas, suelen hacerle el juego a esta modalidad, con frecuencia para que los plazos del trámite se reduzcan.

El filósofo Nule tenía razón. Sin embargo, aunque humana, la lucha contra todas las formas de corrupción debe ser una prioridad no solo como lema de campaña sino como objeto de control  ciudadano activo y reducción de la impunidad. Y la cultura empresarial debe rechazar radicalmente el uso activo del verbo sobornar que, en muchos casos, ha conjugado a la fecha.

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