¿China pudo evitar el COVID-19?

Análisis en el marco jurídico de la República Popular China y el impacto que debió tener su aplicación en mercados como el de Wuhan, de donde nació el Coronavirus

Por: Jerónimo Castro
marzo 25, 2020
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¿China pudo evitar el COVID-19?

Eran las últimas horas del 2019 cuando oficiales Chinos, reportaron un gran problema. El rápidamente creciente número de infectados, mostraron como síntomas una tos seca, y fiebre, que eventualmente se desarrollaba en una neumonía que para algunos grupos de personas, especialmente aquellos en la tercera edad era fatal. Esta enfermedad, fue llamada COVID 19, por Coronavirus (la especie de esta enfermedad) y 19 por el año 2019. Cuando se pusieron a buscar el origen, no les tomó mucho encontrar el candidato más probable. Se trataba del mercado Hunan de animales vivos, en el centro de Wuhan, China. De los primeros 41 pacientes, 27 habían estado ahí. No tardó la policía China en cerrar este mercado, y sellar todos sus vínculos con el público. Aquí empieza lo alarmante.

Eliminando los nombres propios, si alguien leyera hoy, que hay un virus que nació en una ciudad China, en un mercado de animales vivos, que luego de silenciar doctores y esconder pruebas el gobierno Chino acudió a ayuda, y que la situación está crítica ya que la enfermedad se propagó; el lector de la noticia muy probablemente pensaría que el texto estaría hablando del COVID 19. Pero no necesariamente, también pudiera estar leyendo un artículo de la epidemia de SARS en 2003, o del H2N2 en 1957, o de la peste de Hong Kong que si bien Hong Kong no era parte de China, aquella peste provenía de China. Entonces si bien nunca el mundo se había visto enfrentado a una situación como la de que estamos viviendo hoy en día, la diferencia entre las anteriores enfermedades y el COVID 19 es que el COVID 19 se ha esparcido por todo el mundo. 

Entonces surge la pregunta ¿porque los dos factores comunes en todos estos casos? ¿Porque siempre el brote fue en un mercado de animales vivos, y porque en China? 

Empecemos por lo básico, la mayoría de los virus que nos afectan a nosotros los humanos provienen de animales. Este es el caso de la “gripa”, la cual viene normalmente de aves y cerdos, del VIH el cual viene de los chimpancés, y en el caso del COVID 19, hay evidencia casi contundente de que el virus pasó de un murciélago a un pangolín, y finalmente a los humanos. 

No obstante que los virus son muy efectivos cambiando de especie a especie, es muy difícil que uno potencialmente letal, como el COVID 19 haga semejante viaje; pues necesitaría que tanto los murciélagos como los pangolines y los humanos se encontrarán en algún punto. Y aquí es que entra en juego, en este caso, el mercado Hunan. Éste, es un mercado donde se venden, sacrifican e intercambian animales de todo tipo de especies, tanto domésticos como salvajes, y con unos estándares de higiene nulos. “No fue una sorpresa en absoluto para nosotros, y estoy seguro de que no fue una sorpresa para ningún científico, epidemólogo, o cualquier persona con cierto nivel de conocimiento sobre el tema”, anota Peter Li, profesor de la universidad de Houston, y experto en el tema. “allí están muchos animales en cada jaula, y las jaulas están apiladas una encima de la otra. Por ende, los animales en las jaulas de abajo, muy frecuentemente son empapados con todo tipo de fluidos de animales en las jaulas de arriba; sean estos líquidos excrementos, sangre, y otras cosas asquerosas”, profundiza. Éste, es sin duda escenario ideal para un virus mortal que busca transitar de un animal a otro, o de una especie a otra. 

Si el animal infectado es comido o de cualquier modo entra en contacto con un humano, las probabilidades de que el virus empiece a afectar a los humanos son altísimas, al igual que lo son las de que el humano infecte a otros, causando un brote. Exactamente lo que pasó en Wuhan hace unos meses, en Guangzhou hace 17 años, en Shenzhen hace 63 años, en fin, los casos de esto en China son múltiples. 

Probablemente surgirá la pregunta ¿pero estos mercados no existen en otros lugares?

Si, por su puesto, sin embargo solo en los mercados chinos podrá usted conseguir osos, camellos, ñus, pangolines, ratas, serpientes venenosas, murciélagos, zorros, zorrillos, perros, gatos y otros animales, todos en el mismo lugar. 

Pero entonces, ¿porque en los mercados Chinos se juntan todos estos animales, o incluso se venden algunos que no son aptos para el consumo humano, ni locales de China?

Para encontrar eso tenemos que devolvernos unas cuantas décadas, a las épocas de cuando el régimen comunista Chino se estaba cayendo como un castillo de naipes. Aquel gobierno Chino, autor de la Revolución Comunista China de 1949 quien controlaba toda la fuente alimenticia del país, como todo estado comunista en la historia de la humanidad, falló terriblemente y se vio incapaz de alimentar a su propio pueblo, como se vio en una hambruna que mató a 36 millones de personas. Al borde del colapso, la dictadura decidió otorgarle a sus hombres más fieles y con más alto rango, el derecho a administrar la agricultura en dicho país. 

Mientras que las grandes empresas de estos hombres, ahora aristócratas con los más altos rangos en la dictadura crecían masivamente por todo el país con crías más ordinarias como ganado, pollo y cerdo, campesinos de recursos mucho más limitados vieron una oportunidad de desarrollo familiar en la cría de animales salvajes, como lo son los anteriormente mencionados. Frente a estos hechos, el profesor Li anota, “en un principio quienes criaban animales salvajes, eran campesinos de muy bajos recursos, como una manera de sostenerse. Una de las crías más populares fue la de las tortugas, cada vez más familias lo hacían, y así fue como la agricultura de animales salvajes despegó en China.”

China se dio cuenta de que esta nueva economía estaba creciendo, pero como el país estaba despedazado, y se veía “a gatas” para dar abasto alimenticio a su propia gente, la dictadura no hizo nada al respecto. Luego, en 1988, la dictadura China tomó unas decisiones con respecto a la agricultura de animales salvajes. Se pensaría que se hubiera tomado la decisión más lógica, como ya la crisis alimenticia había llegado a su fin y el pueblo tenía qué comer, no existía la necesidad para estos mercados. 

Pero, irrisoriamente, el gobierno Chino hizo todo lo contrario. En el artículo número 3 del “Decreto de la República Popular de China sobre la Protección de la Vida Silvestre”, claramente se menciona que “todo animal salvaje es un recurso propiedad del Estado”, y que “El estado protege los derechos e intereses legales de las unidades e individuos que participan en el desarrollo o la utilización de los recursos de vida salvaje de acuerdo con la ley.” El profesor Li, ante esto, anota: “ese, es uno de los problemas más devastadores de esta ley, ya que si se designa la vida salvaje como un recurso natural, significa que es algo que se puede usar para el beneficio humano.” No solo eso, sino que increíblemente, en el artículo 17 de esta misma acta se lee claramente que: “el estado también fomentará la comercialización y reproducción de la vida silvestre”. Y así, comenzó esta industria innecesaria y peligrosa que tantas enfermedades le ha dado al mundo. 

Bajo el manto protector de la ley, lo que antes eran pequeñas granjas se convirtieron en operaciones de talla industrial, con granjas que tenían posesiones de más de mil animales. Poblaciones tan grandes y tan juntas la unas con las otras, daban el escenario perfecto para que un virus como el el SARS, el H2N2, la peste de Hong Kong, la peste asiática y tantas más se criaran. Cada vez que una de las anteriores epidemias ocurrieron, una peor que la otra, y que siempre las investigaciones daban como inicio del brote estos mercados, y esta industria; en su comportamiento aspiracionista de aparentar un cambio, y desarrollo falso, China cerraba estos mercados, y le quitaba validez a la anterior acta, solamente para reabrir los mercados y retornar validez a esa devastadora acta, meses después de que pasara el brote. Se le advirtió tantas veces a China del peligro que podía ser un brote fuerte, que se propagara no solo por el país, sino por el continente y por el mundo entero, y vez tras vez ignoraron y silenciaron a los médicos, los científicos, y a todo aquel que les advirtiera, hasta que pasó lo inevitable, y hoy la negligencia China, se cambió de nombre a COVID 19, y se cambiará de nombre a otras terribles enfermedades para nosotros, nuestros hijos, nietos y bisnietos si China no aprende de su pasado, y deja su negligencia frente a este peligro. Quien no tiene memoria estará condenado a repetir su historia. 

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