Se proponen nuevas reglas de juego

 - Avanza en Colombia REDD+ para combatir el cambio climáticoFoto: archivo Sotenibilidad.Semana.com

AvinaTras más un año de trabajo con comunidades y expertos, la organización ambiental World Wildlife Fund lanzó el lunes una propuesta de reglas de juego para que en Colombia se puedan realizar iniciativas de Reducción de Emisiones por Deforestación y Degradación (REDD+) con cuidado y respeto a la biodiversidad y a la cultura, el territorio y la autonomía de los indígenas, afrocolombianos y campesinos.

REDD+ es un mecanismo para combatir el cambio climático. No solo los países industrializados contribuyen al calentamiento del globo. Cada vez que se talan bosques, el carbono que ellos almacenan se libera a la atmósfera.   La deforestación en el mundo es responsable de una quinta parte de los gases efecto invernadero. Y Colombia no se queda atrás. Hay altas tasas de deforestación en algunas regiones del país y los riesgos de que esto continúe no han sido conjurados aún.

La Amazonía está siendo deforestada intensamente en algunas regiones, en Colombia sobre todo en Caquetá y Putumayo. Imagen de http://www.wwf.es/que_hacemos/bosques/problemas/sos_amazonia/
La Amazonía está siendo deforestada intensamente en algunas regiones, en Colombia sobre todo en Caquetá y Putumayo. Imagen de WWF

Así, REDD+ tiene como propósito compensar a los países y a las comunidades que puedan verificar que reducen las emisiones de carbono al conservar, en vez de deforestar y degradar los bosques.   Colombia, como muchos otros países del mundo, está metida de cabeza en crear una Estrategia Nacional para regular el mercado de REDD+ y establecer las reglas de juego llamadas ‘salvaguardas ambientales y sociales’. Para la construcción de la Estrategia Nacional, el gobierno ya cuenta con casi 4 millones de dólares que le donó un fondo que maneja el Banco Mundial y el año pasado, Naciones Unidas aprobó la entrega de otros 4 millones de dólares.

Colombia ya lleva cuatro años trabajando en la Estrategia Nacional de REDD. Mientras tanto, WWF avanzó con la construcción colectiva de una propuesta de salvaguardas sociales y ambientales. Este trabajo, que duró más de un año, contó con participación de pueblos indígenas del Putumayo y el Pacífico, con comunidades afrocolombianas y campesinas.

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De estos encuentros y otros espacios de discusión resultó que REDD+ es tan admirado como controvertido. Muchos no niegan que el mecanismo sí les llama la atención a las comunidades que durante siglos le han prestado el servicio al planeta de cuidar los bosques sin cobrar un peso y que aun así viven en situaciones de pobreza. REDD+ puede ser un reconocimiento de estos usos sostenibles y un mecanismo para estimular su continuidad.

Pero nadie oculta los riesgos: que intermediarios inescrupulosos engañen a las comunidades, que los proyectos REDD+ les impidan tener sus parcelas para sembrar o disfrutar sus sitios sagrados, que los proyectos permitan a actores extraños entrar al territorio y aprovecharse de los conocimientos tradicionales de las comunidades y que todas estas situaciones terminen siendo una forma de despojar a las comunidades de sus territorios.

La crítica más radical es que REDD+ es un lavado de conciencia para las empresas y países responsables del cambio climático, que ponen plata para estos proyectos en el trópico, mientras continúan con sus actividades contaminantes.

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Con todo, las comunidades que hicieron parte del proceso no le cerraron a la puerta a REDD+, pero pusieron como condición que se respetaran las salvaguardas sociales y ambientales.

 

En el proceso participaron comunidades y organizaciones indígenas, afrocolombianas y campesinas, entre ellas OZIP, Camawa, PCN y Anzorc. (Fotos del equipo de WWF.)

 El resultado del proceso es la propuesta que WWF lanzó el pasado lunes y que próximamente será pública para todo el mundo en su página web. En ella apunta a que el gobierno debe coordinarse bien, de tal forma que si, por ejemplo, aprueba un proyecto REDD+ no permita después uno minero en el mismo territorio. Además, la propuesta busca que se respete siempre la autonomía de las comunidades, es decir, a sus autoridades y sus normas internas, y sus propios usos del territorio y la biodiversidad. Por eso, solo deben comprometerse a los proyectos cuando han evaluado toda la información de con quién lo van a hacer, con qué plata y cómo, y cuando están totalmente de acuerdo con lo que van a firmar. La propuesta resalta el derecho de las comunidades a que se respete su conocimiento y su uso tradicional del territorio y los recursos, y a participar en los beneficios económicos del proyecto.

Depende ahora del gobierno cómo acoge esta propuesta en la Estrategia Nacional de REDD+ que en todo caso deberá ser consultada y discutida con indígenas, afros y campesinos de todo el país. Para muchas comunidades, es urgente que el gobierno establezca muy pronto formas de cuidar a las comunidades, porque el número de proyectos REDD+ en Colombia va en aumento. Ya hay más de 50 y la ausencia de reglas claras deja en gran vulnerabilidad a las comunidades.

Cartilla próxima a publicarse en donde están las propuestas para que REDD+ sea respetuoso de los pobladores de los bosques
Cartilla próxima a publicarse en donde están las propuestas para que REDD+ sea respetuoso de los pobladores de los bosques

 

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