Un administrador de empresas de la Universidad del Norte de Barranquilla, Lucas Eduardo Ariza, con maestría en marketing internacional será el presidente de la Industria Militar, Indumil, la empresa estatal que fabrica y surte armas y municiones a las Fuerzas Militares y a la Policía.
No conoce de la industria que requiere de un conocimiento especializado, contrario a la historia de quienes han ocupado el cargo.
El Gobierno lo designó mediante un decreto que rige desde el día en que se expidió que ordena notificar el nombramiento a Ariza y también a Jorge Iván Gómez Bejarano, a través del Viceministerio de Veteranos y del Grupo Social Empresarial del Sector Defensa, el GSED.
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Desde 2019 dirigía Asoportuaria, y antes trabajó en Cormagdalena y en Colinagro. Pasó años administrando organizaciones, sentándose a negociar con otros sectores y rindiendo cuentas por resultados, que es lo que ahora se le va a pedir en una empresa del Estado que le vende armas al Estado.
Ariza, llega luego de que el presidente De la Espriella ha dicho que usará las armas y las fuerzas militares para retomar el control del país, y con ese plan Indumil pesa más que antes: es la que provee el armamento de los militares y la que queda en medio de cualquier debate sobre armas en manos de civiles. Que ponga al frente a un administrador puede interpretarse como una preferencia por la gestión sobre la experiencia militar.
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La discusión sobre los civiles armados ya tiene un detalle concreto. El presidente firmó un decreto que levanta la suspensión general de los permisos para el porte de armas de fuego. Antes regía una restricción para todos; ahora vuelven a otorgarse permisos, bajo las disposiciones que fije el Gobierno. Que el nombramiento de Ariza coincida con esa medida no es un detalle menor, porque a su despacho llegará el efecto práctico de la decisión.
Frente al panorama de que los civiles tengan mayor facilidad para usar y portar armas, Indumil tendrá un reto inmediato de responder a la muy posible creciente demanda. Pero hay un factor más técnico.
Indumil trabaja en el fusil Jaguar, pensado para sustituir al Galil, desde su dirección tendrá que empujar ese desarrollo y lograr que las Fuerzas Militares lo incorporen. Es tecnología militar colombiana, y de que prospere depende buena parte de lo que la empresa pueda mostrar en los próximos años, tareas que tiene por delante mientras el Gobierno le asigna un papel central a Indumil en su política de seguridad.
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