En Copacabana, Antioquia, la pareja de esposos Martha Cecilia Toro Pérez y Mauricio Vanegas quería realizar el sueño de tener casa propia, pero el presupuesto no les daba y los distintos proyectos en la zona parecían inalcanzables. Los esposos recorrían Copacabana y sus alrededores por las tardes. En el camino pasaban por Bello y Barbosa: buscaban algún proyecto de interés social.
Un día su paciencia dio frutos. En Bello apareció un letrero que anunciaba unas torres de apartamentos: Proyecto Madera Fresca, apartamentos de interés social, ubicado cerca de la Estación Madera Metro, cerca de la universidad Uniminuto, a la vía Bogotá- Medellín, con acceso rápido a la Terminal del Norte. El precio rondaba entre los $ 270 y los $ 325 millones de pesos. El proyecto parecía serio, la información muy convincente. Lo más importante: los ahorros alcanzaban. La pareja sonrió. La oportunidad no debía desaprovecharse.
El desacierto

La pareja siguió con su costumbre de recorrer las montañas de Copacabana y Bello. Ahora visitaban el lote donde se levantarían las torres. Seguían de cerca los trabajos. Se imaginaban viviendo allí. Un día notaron que no había obreros. Al siguiente el lote parecía abandonado. Una semana más tarde la sala de ventas estaba desmantelada. La situación los alertó. Decidieron viajar al Poblado en Medellín en busca de las oficinas de Acierto Inmobiliario.
Al proyecto de Bello le vamos hacer unos cambios en el diseño. Por eso no se requiere tanto personal en los alrededores. Ahora que están aquí aprovecho para que nos firmen estos documentos y formalizar el nuevo diseño, les dijo una mujer.
Los esposos se miraron. La desconfianza se apoderó de ellos. Decidieron que no firmarían ningún documento. Esperaron un poco más. Diego Vallejo López, gerente de Acierto Inmobiliario, no volvió a dar señales de vida. El tiempo pasó, no había indicios de que los trabajos en el lote empezarían de nuevo. No esperaron mucho antes de buscar asesoría legal.
El proceso

El matrimonio acudió al bufete Dumed Abogados, dirigido por Jhon Morales. La firma tenía experiencia en demandas contra construcciones y fiduciarias fantasma. Una vez tomaron el caso, los juristas del bufete lograron demostrar que detrás de Acierto Inmobiliario estaba el grupo Inverfam S.A.S., dirigido por el empresario Juan Carlos González Jaramillo.
Según pudieron determinar los abogados, el patrimonio de Acierto Inmobiliario era de diez millones de pesos, sin embargo, la firma reportaba movimientos de dinero por cerca de 120 mil millones de pesos. En los hallazgos podía verse que eran varias las empresas de papel asociadas al nombre Acierto Inmobiliario mediante Inverfam S.A.S.
Algo saltaba a la vista: en caso de pleitos legales, la compañía parecía blindarse contra posibles demandas: si su patrimonio declarado era tan solo 10 millones de pesos, no podrían forzarlos a responder por más.
Los abogados ampliaron sus demandas e imputaron también a Promotora Inmobiliaria Madera S.A.S., que tenía detrás a la Acción Fiduciaria. Para los juristas de Dumed Abogados, la fiducia no debía haberle hecho desembolsos a Acierto Inmobiliario.
En el proceso también encontraron que las cuotas de los ahorradores se usaron para comprar el lote, que no era propiedad de Acierto Inmobiliario. La constructora consiguió préstamos sin tener un respaldo financiero, dentro de sus cuentas se mezclaron dineros de varios proyectos y lo más grave: se cambiaron los planos de la construcción. La fiducia también era responsable por girar a la constructora los ahorros de cerca de 50 familias.
Durante los 17 meses del litigo, la compañía Acierto Inmobiliario entró en proceso de liquidación. El proyecto Madera Fresca fue un descalabro gigantesco y la Superintendencia Financiera, encabezada por César Ferrari, decidió multar con $ 85.600.941 a Acción Fiduciaria por haber girado a la constructora. No es la primera vez que Acción Fiduciaria termina involucrada en un escándalo. Aunque la sanción, en primera instancia, puede ser impugnada.
La historia de la Fiducia
Acción Fiduciaria inició operaciones en marzo de 1992. Su primer nombre fue Fiduciaria Fes. S.A., pero lo cambió a Acción Fiduciaria cuando Pablo Trujillo Tealdo adquirió la mayoría accionaria. En su momento, el modelo que propusieron resultó popular porque no hacía parte de ningún banco, como era la costumbre.
En sus más de 34 años de historia, Acción Fiduciaria se involucró en múltiples proyectos y se convirtió en una empresa reconocida en el sector, sin embargo, han tenido varios escándalos. Entre los más sonados se cuentan la torre Bacatá, en Bogotá; Marcas Mall, en Cali, y Madera Fresca, en Antioquia.
Si bien por el caso de Bello Acción Fiduciaria debe pagar una multa de cerca de 85 millones de pesos, es el proyecto Marcas Mall, en Cali, el que se considera uno de los mayores fracasos inmobiliarios y uno de los peores escándalos relacionados con la construcción en Colombia. Allí se perdieron 350 mil millones de pesos.
Hoy, la persona que debe responder por las acusaciones en los distintos pleitos relacionados con Acción Fiduciaria es Felipe Márquez Robledo, quien fue nombrado para ejercer la presidencia de la compañía en mayo de 2025. Antes de Márquez, Carolyn Mondragón ejerció la presidencia por años. La pareja de esposos Toro-Vanegas lograron recuperar la cuota inicial de su apartamento, pero su sueño queda aplazado de momento.
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