En el centro de Pereira, sobre la Calle 20 con carrera tercera, está el Hotel La Rivera. Quienes caminan hoy por sus pasillos no encuentran la habitual aglomeración de turistas atraídos por el Eje Cafetero, sino rescatistas cansados, con polvo en las botas y médicos organizando turnos de urgencia.
El edificio, además, tiene dos décadas de música, crisis superadas y ahora la solidaridad por la tragedia.
La historia comenzó hace más de veinte años. Cuando la carrera artística de Jhonny Rivera despegaba, el cantante buscó diversificar sus ingresos e invertir en su tierra natal. El hotel fue la primera propiedad comercial que adquirió y acondicionó, mucho antes de expandirse a otros negocios como la barbería o la ganadería.
El establecimiento fue concebido como un espacio de descanso para ejecutivos, turistas y personalidades de la farándula nacional e internacional. El cantante lo inauguró, en 2009 en el centro de Pereira. Abrió el 1 de agosto con una inversión de US$1,5 millones, según una entrevista publicada en 2010, y comenzó operaciones con 26 habitaciones y 17 empleados.
El hotel, ubicado en la calle 20 # 3-58, ofrecía además restaurante, bar, lavandería, peluquería, parqueadero y salón de conferencias.
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Días de gloria: habitaciones insonorizadas
Como testimonio de esa época de auge, Rivera montó en los pasillos una galería fotográfica que exhibe visitas de artistas del entretenimiento que se han hospedado allí. Las imágenes convierten el lugar, además, en un álbum de la música popular: allí permanecen sus recuerdos y los de colegas que encontraron en el hotel un punto de encuentro durante sus visitas a Pereira.
Desde su apertura en 2009, Rivera quiso que el lugar estuviera pensado también para artistas que, como él, terminan sus presentaciones de madrugada y necesitan descansar. Por eso diseñó habitaciones insonorizadas y estableció una operación orientada a proteger el sueño de los huéspedes: en sus propias palabras, los artistas podían llegar a las cuatro de la mañana después de una actuación y encontrar un lugar pensado para el descanso.
Luego vinieron días difíciles: sostener La Rivera ha sido una tarea ardua. La prueba más dura llegó con la pandemia y la posterior crisis del sector turístico. Durante 2020, el año más duro del COVID 19, la ocupación hotelera cayó a 6,2 %, frente a 34,4 % en 2021, según cifras de la Alcaldía de Pereira.
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Con números rojos, el cantante compartió en sus redes sociales lo duro que fue sostener el hotel sin clientes y los altos costos operativos que implicaba mantener los empleos de sus trabajadores. A pesar de las pérdidas económicas acumuladas durante el encierro, logró mantenerlo a flote sin realizar despidos. Salir de la crisis reforzó la vocación social del lugar, que ya había servido antes como punto logístico para campañas benéficas y recepción de donaciones en otras emergencias menores de la región.
El lunes 10 de agosto de 2026, a las 7:34 a.m., llegó una nueva oportunidad de servir en el negocio del cantante popular que ha vendido más de 6 millones de discos en su carrera.
En su hogar, a las afueras de Pereira, los espejos se rompieron y un mueble golpeó en la cabeza a una de sus tías. El impacto emocional fue mayor cuando él y su esposa, la también cantante Jenny López, recorrieron la zona afectada.
En el triste recorrido visitaron la Iglesia de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, en el corregimiento de Arabia, donde contrajeron matrimonio el pasado 22 de febrero de 2026. El templo estaba seriamente afectado: el techo se había desprendido y un muro colapsó sobre un vehículo. El panorama general de Pereira era devastador: la tragedia tocó directamente al artista cuando su sobrina y su sobrino perdieron la vivienda y el negocio tras el colapso de una estructura.
Ante la emergencia, el Hotel La Rivera cambió de propósito. Jhonny y Jenny abrieron las puertas para brindar hospedaje humanitario y servir como centro de acopio. Los primeros en alojarse fueron los rescatistas, que viajaron desde Bogotá tras trabajar 36 horas seguidas en busca de vida bajo los escombros. Luego se sumaron 15 médicos provenientes de Medellín que necesitaban un punto base para atender a los heridos. También se les dio refugio a 7 familias que lo perdieron todo, completando la capacidad del hotel.
La calle 20, entonces, se transformó en punto de acopio. Rivera y su esposa comenzaron a recibir donaciones de agua, cobijas, pañales y alimento para mascotas. Al recorrer los centros de distribución de Pereira, el cantante también notó un problema práctico: la comida llegaba, pero no había platos, vasos ni cucharas desechables para poder repartirla entre los damnificados.
Por eso, utilizó sus redes para pedir dichos elementos y además juegos didácticos que mantuvieran ocupados a los niños en los albergues. La red de apoyo se extendió a Medellín, donde Jhonny, Andy Rivera y Luis Alfonso programaron una recolección de ayudas en La Macarena el próximo sábado 15 de agosto.
Hoy, la galería de fotos del hotel permanece en silencio, pero los pasillos están más vivos que nunca. La primera inversión comercial que hizo el cantante en sus inicios se convirtió, en medio de la calamidad, en el refugio definitivo para Pereira, la ciudad más afectada por el terremoto con 72 fallecidos, 37 desaparecidos y 15 personas atrapadas, además de 66 edificaciones con colapso total, 26 con colapso parcial y cientos de viviendas con afectaciones.
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