Todas las historias, todas las miradas, desde todos los rincones
Opinión

Armas, a discreción

Armas sin identificar entregadas por personas sin identificar hacen la total desmovilización guerrillera más importante de la Histori

Por:
Junio 19, 2017
Este es un espacio de expresión libre e independiente que refleja exclusivamente los puntos de vista de los autores y no compromete el pensamiento ni la opinión de Las2Orillas.
Armas, a discreción
Entrega de armas a la ONU en dos de las 26 zonas veredales

Mi amigo y yo terminamos a las carcajadas. El había venido de muy lejos y me confesó que con ganas de hacer negocios en Colombia. Cuando le contaron de los impuestos que pagaría y le hablaron de las consultas populares, y las extorsiones y otras cosas, dobló la hoja y se dedicó a averiguar por la paz.

Pues ando en estos temas de las armas y debo confesar que no me cuadran las cosas. Se dijo que lo grueso de ellas  estaba en centenares de escondites o caletas, y ahora veo que no hay tales caletas o que habiéndolas no entran en las cuentas. Se van a recibir todas las armas sin haber encontrado la primera caleta. Me suena raro.

Pues las armas serán las que llevan los guerrilleros encima, me espetó mohíno. Y las guerrilleras, le aclaré. Aquí todo hay que hablarlo en masculino y femenino para que nadie se ofenda.

Me llamó la atención de las guerrilleras, agregó, recordar que tenían prohibidos los embarazos bajo pena de aborto forzado y llegaron a las zonas todas embarazadas. ¿Cómo es eso? Pues porque no son tales guerrilleras, hombre. Y porque en las “zonas” les van a poner médico especialista, guardería cinco estrellas, notario a bordo y les pagarán como guerrilleras, es decir, dos millones de pesos de entrada, diez a la salida y en el intermedio 90 % del salario mínimo, con agua, luz, teléfono, internet, alojamiento y medicinas gratis. Nadie ha dicho por cuánto tiempo las mantendremos así, pero ya ves, amigo del alma, cómo les dio por parir a todas o cómo los de las Farc se trajeron las amigas, las primas, las vecinas a semejante paraíso. No nos han dicho si las lactantes entregarán también sus fusiles. No seas irónico, por favor. Hablemos en serio.

Dejemos tranquilas las parturientas y vayamos a las armas. Explícame de cuáles hablan. Porque si los desmovilizados han cumplido cincuenta y más años de monte, imagino que habrá armas de todas las edades y condiciones. ¿Quién verifica que sean las de verdad? Pues nadie, por supuesto. O los monitores de la ONU, que me has dicho, sin que yo te lo preguntara, que son unos sinvergüenzas izquierdistas al servicio del comunismo internacional. Y que forman una comisión tripartita, con los delegados del Gobierno y las propias Farc. ¿En serio?

Y no solo eso. Están prohibidas las fotos, los videos, registros y anotaciones de serie o de otros datos indiscretos. Las armas se meten en secreto a los contenedores de la ONU y saldrán de ahí solo para resucitar en monumentos. ¡Qué te parece!

Pero antes de seguir con las armas, pensemos en quiénes las entregan. Claro, me dijo, entre atónito y divertido.  Ya sé que son siete mil. Y no logro que me expliquen cómo se identifican los tales. ¿Qué autoridad o experto me asegura que esos siete mil fueron guerrilleros algún día? Pues nadie, mi querido. Ni la Fiscalía, ni el Ejército, ni los jueces. Aquí nos atenemos al principio de la buena fe. El que las Farc pasan en su lista, certificando la calidad de “reinsertado”, queda de reinsertado. Y se acabó. La buena fe de los peores criminales de América. ¿Es como mucho, no?

De modo que armas sin identificar entregadas por personas sin identificar hacen la total desmovilización guerrillera más importante de la Historia. ¡Uy! Que no me suena, que no me suena.

 

Menos del 10 % de las zonas, con menos del 10 %
de los guerrilleros y las guerrilleras que portan el 60 % de las armas,
me dicen que aquí hay gato enmochilado

 

Pues habrás visto, amigo del alma, que las zonas famosas, que se convertirán en pueblitos de paz, ¡qué ironía! son 26 y que las armas se entregaron en dos de ellas. Sean el cuarenta por ciento, como dicen los mamertos de la ONU o el sesenta, como reclama el Presidente, las cuentas no cuadran. Menos del  diez por ciento de las zonas, con menos del diez por ciento de los guerrilleros y las guerrilleras que portan el sesenta por ciento de las armas, me dicen que aquí hay gato enmochilado.

De modo que sumemos y restemos. A las zonas entran siete mil individuos de ambos sexos, que nadie identifica ni certifica, salvo sus jefes, y entregan siete mil armas que nadie puede ver, oler o tocar. Y esas son todas las armas. Se perdieron las caletas con las armas pesadas. Y agreguemos que si las entregadas fueran de verdad, menuda propaganda se les haría. Pero aparecieron, eso sí, decenas de embarazadas que no existían en las cuentas ni los reglamentos. Y no se sabe si llegaron armadas o desarmadas. Mi amigo me miró y soltó sonora carcajada.

Entiendo, al menos, qué quiere decir eso de la mamadera de gallo de la que ustedes hablan sin parar. Así me dijo mientras me estrechaba en cálido abrazo de despedida. Ni armas, ni negocios. Perdí el viajecito, le oí decir.

 

Publicidad
Queremos seguir siendo independientes, pero no podemos solos. ¡Apóyenos! Con la tecnología de TPaga
$20.000 $50.000 $ 100.000 $300.000
Donaciones en pesos colombianos ($COP) a la Fundación Las Dos Orillas. NIT 900.615.503 para la operación de Las2orillas.co
0
7960
Los comentarios son realizados por los usuarios del portal y no representan la opinión ni el pensamiento de Las2Orillas.CO
Lo invitamos a leer y a debatir de forma respetuosa.
-
comments powered by Disqus

Otras Columnas de Fernando Londoño Hoyos

Cadena de desastres (V)

Cadena de desastres (V)

La infraestructura de Colombia es un desastre. Nos endeudaron en cuarenta mil millones de dólares para que no se construyera nada contra esa fortuna fabulosa
Cadena de desastres (IV)

Cadena de desastres (IV)

Este gran desastre se sabrá mejor algún día, cuando con un taquillazo fenomenal aparezca la superproducción de Netflix con título que anticipamos: “Lo que Santos se robó”
Cadena de desastres (III)

Cadena de desastres (III)

Como resultado de un robo colosal que entre endeudamiento estéril y la bonanza vuelta trizas monta más de sesenta mil millones de dólares, el país se empobreció irreparablemente.
Cadena de desastres (II)

Cadena de desastres (II)

Santos vendió bien vendida la idea de que el manejo de sus relaciones internacionales fue maravilloso. Levantemos la enjalma a la mulita… y para empezar, el desastre final de Colombia en el Caribe
Cadena de desastres (I)

Cadena de desastres (I)

Con el auge del más sucio de todos los negocios del mundo, empieza la lista de los desastres del gobierno de Santos
Como en Venezuela: anarquía

Como en Venezuela: anarquía

Aquí, como en la nación vecina, tampoco manda nadie, porque mandan muchos y al final todos hacen lo que les da la gana
Y fuimos coca

Y fuimos coca

Santos acaba de declarar lícita la cocaína, una desventura que pronto será acogida por los congresistas enmermelados mientras uno se pregunta ¿para qué fue entonces la lucha contra el narcotráfico en Colombia?
Nos invadieron, así como quemaron al sapito

Nos invadieron, así como quemaron al sapito

Como en el cuento del sapito, el último hervor se da cuando Cuba nos manda militares armados, con la sagrada misión de proteger a los exbandidos de las Farc