El director de la Unidad Nacional de Protección (UNP), Augusto Rodríguez, es una de las personas que le habla al oído al presidente Gustavo Petro, fue su compañero en el M-19 y su mano derecha durante su larga trayectoria en el Congreso y también tras su paso por la Alcaldía de Bogotá.
Es tal la importancia de Rodríguez, que su peso en el Gobierno Nacional solo es comparable con figuras como Armando Benedetti y Laura Sarabia en sus tiempos más influyentes.
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Muestra de la importancia de Rodríguez es que tiene varias fichas al interior del Ejecutivo, una de ellas es su hijo, Simón Rodríguez Oramas, quien entró en principios de abril como coordinador digital de la campaña de Cepeda hijo también de Gloria Oramos, gerente de la campaña del Pacto Histórico al Senado.
Simón Rodríguez, es amigo del viceministro digital Andrés López y trabajó también con el hoy embajador de Colombia en Chile Sebastián Guanumen en 2022 en la estrategia digital de la campaña de Petro. Este último es conocido por llamar a “corre la línea ética”.
Simón Rodríguez y la sacudida con su llegada a la campaña de Cepeda
La reciente revelación sobre el viceministro de las TIC, Andrés López, ha dado mucho de que hablar. Se le acusa de haber coordinado a un grupo de influenciadores para respaldar la aspiración presidencial de Iván Cepeda, presuntamente bajo órdenes directas de la Casa de Nariño. Este movimiento, orquestado desde grupos de WhatsApp originalmente destinados a la gestión pública, pone en duda la neutralidad del Estado en la contienda electoral.
Entre los coordinadores internos sobre esta labor, está el nombre de Simón Rodríguez Oramas, su llegada a la campaña de Iván Cepeda representaría el traslado de la experticia digital del más alto nivel hacia el equipo del senador, buscando replicar el modelo de movilización que llevó a Petro al poder.
Rodríguez Oramas trabajó en el equipo digital de la Presidencia hasta mediados de abril, y su renuncia coincide perfectamente con el inicio de sus labores de coordinación para el senador y candidato presidencial Iván Cepeda. Sin embargo, existen testimonios que aseguran que continuó ejerciendo funciones en Palacio incluso después de su supuesta salida.
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Esta ambigüedad de roles es lo que hoy tiene a la ministra TIC, Carina Murcia, prometiendo investigaciones internas para esclarecer el comportamiento de sus subalternos.
Por lo anterior, el equipo de Iván Cepeda ha defendido la vinculación de Rodríguez Oramas, calificándola como un proceso legítimo de estructuración de piezas publicitarias.
La integración de estos perfiles en la campaña busca cerrar la brecha entre el círculo tradicional de prensa y los activistas digitales. La meta es clara: convertir a Iván Cepeda en un fenómeno de redes sociales capaz de competir en un terreno donde la emoción y el impacto visual suelen derrotar al debate de ideas tradicional.

¿Cómo operaba la supuesta coordinación digital?
El esquema de comunicación revelado se basaría en la utilización de grupos de WhatsApp preexistentes que funcionaban como canales de difusión gubernamental. Según testimonios recolectados por fuentes periodísticas de alta credibilidad, el viceministro de las TIC utilizaba estos espacios para bajar línea sobre la narrativa que los influenciadores debían adoptar.
Dentro de estos grupos supuestamente participaban figuras de gran alcance en redes sociales, conocidos por su lealtad al Pacto Histórico. La estrategia incluía desde la definición de la línea gráfica hasta el impulso de enfrentamientos digitales con figuras de la oposición, como la candidata Paloma Valencia. Este nivel de organización demuestra que la llamada «tropa digital» es un cuerpo disciplinado y coordinado que responde a mandatos centrales para amplificar la imagen de ciertos candidatos.
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Así las cosas, el contenido no surgía de forma espontánea; al parecer era producto de una planificación que buscaba explotar las tendencias y los algoritmos para favorecer a la fórmula de Iván Cepeda y Aida Quilcué. Esta coordinación sistemática es lo que permite que una narrativa se vuelva dominante en cuestión de horas en las plataformas sociales.
A pesar de que el viceministro niega tener un rol activo en la campaña, los mensajes enviados a finales de marzo sugieren lo contrario. La designación de Simón Rodríguez en la coordinación de la campaña de Cepeda cuando apenas terminaba sus funciones en Palacio refuerza la idea de una transición planificada de forma presuntamente conjunta entre el Gobierno y la campaña de Cepeda que dejaría entrever un apoyo no oficial del Gobierno en asuntos de redes y que está por esclarecerse en medio de la investigación del Ministerio de las Tic.
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