Carlos Mattos está a un paso de recuperar la libertad después de más de dos años privado de ella. Desde 2022 permanece detenido tras ser condenado por su papel protagónico en una red de corrupción judicial que buscó torcer decisiones a su favor en medio de la disputa por la representación de la marca Hyundai en Colombia.
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La orden de libertad fue emitida por la jueza sexta de Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad de Barranquilla, Carmen Luisa Terán, quien avaló una rebaja de 680 días de su condena, casi dos años, luego de que la Cárcel El Bosque calificara su comportamiento como bueno y ejemplar. Ese concepto resultó determinante para que su defensa, liderada por el abogado caleño Omar Juan Carlos Suárez, lograra el beneficio que hoy lo acerca a la calle, a la espera de que se verifique que no tiene cuentas pendientes con la justicia.
La mansión que lo espera
Si ese trámite se cumple sin obstáculos, el empresario que en sus tiempos de gloria se codeaba con la crema y nata de la élite colombiana y extranjera, no regresará a una vida austera ni discreta. Su destino inmediato está en uno de los sectores más exclusivos de Barranquilla: Riomar, una zona que se compara con barrios residenciales de alto nivel en Estados Unidos por su arquitectura, su tranquilidad y el perfil de sus residentes. Allí está ubicada la casa a la que llegaría Mattos, una propiedad que resume el nivel de riqueza que ha acumulado durante décadas.
Se trata de una mansión de dos plantas, levantada sobre dos lotes que en conjunto superan los mil metros cuadrados. El inmueble cuenta con amplios espacios interiores, zonas verdes y un jardín que se extiende hasta una piscina privada, un elemento común entre las viviendas de esa zona, pero que en este caso refuerza la idea de confort y privacidad. La propiedad tiene además dos accesos independientes, lo que permite entradas diferenciadas y refuerza su carácter reservado.
La revista Cambio confirmó en 2023 que esta casa fue adquirida por Mattos a través de su empresa Inmobiliaria CMB S.A.S. el 14 de diciembre de 2022, por un valor de 2.298 millones de pesos. La compra se realizó cuando el empresario ya enfrentaba su proceso judicial en Colombia, lo que no le impidió seguir moviendo sus activos ni consolidando su patrimonio inmobiliario. La propiedad forma parte de un portafolio mucho más amplio que incluye decenas de bienes en ciudades como Bogotá, Medellín, Cartagena y Barranquilla.
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No sería la primera vez que Mattos pisa esa casa en medio de su proceso. A finales de 2023 ya había estado allí, luego de que un juez le concediera el beneficio de detención domiciliaria por problemas de salud. Permaneció en la mansión por un par de meses antes de regresar a la cárcel El Bosque, en el sur de Barranquilla.
Las cárceles que ha pisado
Su historia reciente ha estado marcada por traslados constantes entre centros de reclusión. Desde que fue deportado de España en octubre de 2021, pasó por varias cárceles de máxima seguridad. Primero llegó a La Picota, en Bogotá, donde su caso generó controversia luego de que Caracol Televisión revelara que salía de la cárcel sin controles estrictos y con la complicidad de algunos funcionarios. Ese episodio motivó su traslado a la cárcel de Cómbita, en Boyacá, donde permaneció bajo mayores restricciones.
Posteriormente fue enviado a la cárcel El Bosque, en Barranquilla, donde recibió la sentencia de cinco años y ocho meses de prisión por su participación en el escándalo de corrupción relacionado con Hyundai Motor Company. En ese proceso se estableció que sobornó a dos jueces con el fin de obtener decisiones favorables que le permitieran mantener el control del negocio de la marca en el país.
Un preso multimillonario
El origen de su fortuna está precisamente en ese negocio. Durante años fue el hombre detrás de la distribución de vehículos Hyundai en Colombia, con un énfasis particular en los taxis conocidos popularmente como “zapaticos”, que dominaron el mercado en varias ciudades. Ese monopolio le permitió acumular una riqueza considerable, que luego diversificó en inversiones inmobiliarias y otros sectores.
Sin embargo, la disputa por conservar esa representación terminó siendo el punto de quiebre. En su intento por no perder el control del negocio, recurrió a sobornos que derivaron en el proceso judicial que lo llevó tras las rejas de las que hoy estáa poco de salir. La avaricia fue el factor que precipitó su caída.
La caida
Su captura se produjo en España, donde llevaba una vida de lujos, viviendo en los mejores lugares de Madrid. Fue detenido y luego deportado a Colombia, donde fue condenado a casi 10 años de prisión, que terminó reducida a 5 luego de firmar un preacuerdo con la Fiscalía.
A lo largo de este proceso, Mattos ha seguido administrando su fortuna. Parte de esa gestión la ha hecho directamente, incluso desde prisión, y otra ha quedado en manos de su familia y de las empresas que continúan operando. Su capacidad económica no se ha visto comprometida de manera sustancial, lo que explica por qué su eventual regreso a la libertad estaría acompañado de un retorno inmediato a un estilo de vida cómodo y lujoso.
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