Bogotá está entre las ciudades más ruidosas del mundo: supera el 85 % de los límites de ruido autorizados para sectores residenciales. Entre las principales fuentes de contaminación auditiva están las llamadas fuentes móviles como los vehículos; y los establecimientos comerciales nocturnos que impactan de forma directa la salud emocional y física de los habitantes de la ciudad.
Los altos niveles de ruido al que están expuestos quienes viven en Bogotá pueden causar trastornos de sueño, estrés, irritabilidad, problemas de concentración y ansiedad, así como afectaciones auditivas, mentales y cardiovasculares. Por todo esto, el ruido es considerado uno de los mayores problemas de salud pública y de convivencia que tiene Bogotá.
Durante 2025 y lo corrido de 2026, llegaron, a través de la plataforma denominada Bogotá te Escucha, un total de 12.000 quejas ciudadanas por ruido a la Alcaldía de Bogotá. Estas quejas fueron analizadas por la Veeduría Distrital, hoy liderada por Adriana Herrera Beltrán, con el resultado de que el 51 % de los casos está relacionado con el ruido que producen los establecimientos nocturnos como bares, discotecas, gastrobares y tiendas de barrio que ponen música a alto volumen.
El 12 % de las quejas recibidas corresponde al ruido que generan los mismos vecinos de la comunidad con la música que escuchan a alto volumen en las madrugadas cuando la gente descansa.

Ventas informales y voceadores
Otro de los factores que altera la tranquilidad de las comunidades es el ruido generado por las ventas informales callejeras que utilizan bocinas, parlantes, bafles y micrófonos para anunciar sus productos y llamar la atención, lo que produce saturación sonora y fatiga a quienes transitan por esos sectores donde se registran los altos niveles de ruido.
Las localidades de Bogotá que se han visto más afectadas por esta problemática durante el 2025 y lo que va corrido de 2026 son: Bosa, con 2.956 quejas; Kennedy, con 750; Suba, con 705; Fontibón, con 442 y Engativá, con 437 quejas registradas.
De acuerdo con el colectivo ActivosxElruido, que cuenta con más de 200 miembros, en dialogo con la veedora distrital Adriana Herrera, el 94 % de ellos reportó que tuvo problemas para conciliar el sueño, el 81 % manifestó estrés o irritabilidad, el 82 % dijo que tuvo problemas de concentración, mientras que entre el 60 y 65 % aseguró haber tenido problemas para reportar sus quejas ante la línea 123, de la policía y la Alcaldía local para darle una solución a la problemática.
Entre 2024 y 2025, la Secretaría de Gobierno de Bogotá, impuso más de 1.000 medidas correctivas en localidades como Antonio Nariño, Kennedy y Suba, mientras que la Secretaría de Ambiente abrió 12 procesos sancionatorios, 5 de ellos en bares y discotecas de la Localidad de Teusaquillo.
Medidas correctivas
El pasado mes de marzo, la Veeduría Distrital, conjuntamente con la Alcaldía Local de Kennedy, la policía, la Secretaría de Gobierno y la Secretaría de Ambiente, adelantaron un operativo en dicha localidad, en los barrios El Amparo y María Paz, donde fueron cerrados 3 establecimientos de comercio por niveles de ruido que superaron los 55 decibeles.

Desde el Concejo de Bogotá, el concejal del Partido Centro Democrático Julián Uscátegui aseguró que, en 2025, se registraron más de 4.800 quejas reportadas desde sectores residenciales, y se abrieron 1.300 procesos en contra de establecimientos de comercio que excedían los límites de ruido. En abril de 2025 se registraron más de 3.800 expedientes activos por el incumplimiento de los establecimientos para acatar la Ley 2450. En Bogotá, cada año se abren 500 procesos por el exceso de ruido en zonas residenciales y en algunos casos el ruido se ha vuelto un problema de convivencia entre vecinos.
Quejas sin resolver
Actualmente, la ciudad acumula cerca de 7.000 quejas por la contaminación auditiva, fenómeno que genera problemas de convivencia y de salud mental entre los bogotanos. Sin embargo, la situación, al contrario de de estar controlada, tiende a aumentar: aún hay una enorme cantidad de quejas represadas en las inspecciones de policía, dado que un solo proceso puede demorar hasta dos años en ser resuelto.
Entre mayo de 2024 y mayo de 2025, las quejas por ruido en las zonas residenciales de la ciudad aumentaron en un 15 %, pasando de 4.207 a 4.837. Las principales quejas son por el uso de equipos de sonido a alto volumen y fiestas a altas horas de la noche, cuando la comunidad duerme.
Ante esta grave situación, el Concejal Uscátegui presentó ante el cabildo distrital un proyecto de acuerdo a través del cual se busca crear las Zonas Tranquilas en los sectores residenciales. Estas serían unas áreas de conservación acústica que se integren con parques, hospitales y colegios, en las que se establezcan horarios y restricciones para proteger el entorno.
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