La mano de la presidenta Delcy Rodríguez, dirigida a distancia por Donald Trump, es clara en los últimos movimientos del gabinete de ministros de Venezuela. Ya se había visto en enero, apenas tres días después de la captura de Maduro y Cilia Flores para llevarlos a una corte de Nueva York, cuando nombró a Gustavo González López comandante del regimiento de la Guardia de Honor Presidencial, un cuerpo donde están los oficiales más leales al régimen.
Ahora, la salida de Vladimir Padrino López del Ministerio de Defensa de Venezuela cambia la estructura militar de las fuerzas armadas, uno de los pilares del poder chavista. Gustavo González López, un general salido del cuadro revolucionario y cercano a la cúpula del poder desde los tiempos de Hugo Chávez, así como cercano a Nicolás Maduro y Delcy Rodríguez, es el nuevo designado por la presidenta encargada para ocupar el cargo de ministro de la Defensa, en un movimiento que no parece ajeno al poder de la Washington.

Sobre González López pesan denuncias de violación de derechos humanos, razón por la que fue sancionado por Barack Obama en su segundo mandato de 2015, y después por Canadá, Reino Unido, Bélgica y Francia.
El nuevo ministro de la Defensa ha hecho gran parte de su carrera en los servicios de inteligencia del chavismo. Dirigió el Servicio Bolivariano de Inteligencia, el temido Sebin, en dos ocasiones (2015-2018 y 2019-2024). Fue destituido en 2018 tras el escándalo por la muerte del concejal Fernando Albán, de Primero Justicia, quien, luego de ser detenido al regresar al país, cayó desde un décimo piso en uno de los centros del Sabin, en Plaza Venezuela, Caracas. Su fallecimiento, presentado oficialmente como un suicidio, fue considerado asesinato por la oposición. Al año siguiente, Maduro lo restituyó en el cargo.
González López fue ministro de Interiores, Justicia y Paz entre marzo de 2015 y agosto de 2016, en un momento de gran turbulencia para Maduro. El cargo lo ocupa actualmente el número 2 del chavismo, Diosdado Cabello.
Nacido en 1960 en Carrizal, población cercana a Caracas, González López se graduó en la Academia Militar de Venezuela en 1982. Siendo presidente Carlos Andrés Pérez, fue enviado a la Escuela de las Américas, en Fort Benning, Georgia (Estados Unidos), para su formación. A partir de 2006 empezó su carrera al lado de Hugo Chávez, cuando fue nombrado gerente general del Metro de Caracas, siendo Diosdado Cabello ministro de Infraestructura. Allí estuvo enredado en irregularidades administrativas por la renovación de los vagones de la Línea 1 del Metro, adjudicada sin licitación a un consorcio español. Algunos le llaman el Sabueso, y todos reconocen su cercanía a Diosdado.
Varios medios venezolanos confirmaron que salió de las labores de inteligencia del Sebin en octubre de 2024 para convertirse en intendente en Petróleos de Venezuela (Pdvsa). Y otros, como el investigado Armando Info, destacaron su rol en la protección de Maduro junto a otros generales conocidoscomo “los 4 fantásticos”. Ahora, como ministro de Defensa, se convierte en una figura particularmente poderosa en el régimen de transición.
Siete nuevos ministros, ganadores y perdedores
Además de este relevo en Defensa, se produjeron cambios en otras áreas estratégicas como Transporte, Energía, Trabajo y Vivienda, lo que indica un ajuste más amplio del gabinete en un escenario de alta incertidumbre y presión internacional.
Entraron Jorge Márquez Monsalve a Vivienda, un técnico-militar con experiencia en servicios públicos; Rolando Alcalá a Energía Eléctrica, con perfil técnico orientado a estabilizar el sistema; Jacqueline Faría a Transporte, una dirigente histórica del chavismo con amplia experiencia administrativa; Carlos Alexis Castillo a Trabajo, jurista vinculado al marco legal laboral del país; Raúl Cazal a Cultura, cercano al sector cultural oficial; y Ana María Sanjuán a Educación Universitaria, con trayectoria en el ámbito académico y enfoque en la formación profesional.
Detrás de los nombramientos hay un claro reacomodo de poder dentro del chavismo. En términos generales, hay tres grupos clave, pero uno sale claramente fortalecido. Los grandes ganadores son los “rodristas” del ala civil política, el entorno cercano a Delcy Rodríguez y su hermano Jorge Rodríguez, que crece en influencia y poder de decisión. El sector militar se mantiene, pero reconfigurado tras la salida de Padrino y la llegada de González López. Los militares no pierden poder, pero pasan de un liderazgo institucional a uno más controlado políticamente. Y el chavismo histórico pierde espacio frente a perfiles técnicos o de confianza directa. Lo cual se resume en más poder para el círculo de Delcy Rodríguez, menos autonomía militar tradicional y desplazamiento del chavismo más ideológico.
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