En 2025, el mercado del arte no estuvo precisamente en modo austeridad. Fue un año de billeteras abiertas y martillazos históricos, con cifras exorbitantes que dejaron a más de uno boquiabierto.
El primer lugar se lo llevó el austriaco Gustav Klimt con su Portrait of Elisabeth Lederer. Esta obra, que había sido robada por los alemanes durante la Segunda Guerra Mundial y mide 1.8 metros de alto, fue vendida en Sotheby's en Nueva York por US$ 236.4 millones, alrededor de 870 mil millones de pesos, después de una puja que duró 20 minutos y superó ampliamente la estimación inicial de US$ 150 millones.
Esa venta no solo la convirtió en la obra de arte moderno más cara jamás vendida en subasta, sino también en la segunda pintura más cara de todos los tiempos, solo por detrás del Salvator Mundi de Leonardo da Vinci, que alcanzó US$ 450 millones en 2017.

Dentro del listado de los lotes más caros de 2025 también se encuentran nombres legendarios como el de Vicent van Gogh, cuyas obras Pilas de romanos parisinos y Rosas en un cristal se vendieron en US$ 62,71 millones, alrededor de 23 mil millones de pesos, tras una puja que duró 7 minutos en Sotheby’s.

En tercer lugar se encuentra un cuadro pintado por el estadounidense Mark Rothko, uno de los grandes del movimiento contemporáneo del expresionismo abstracto, llamado Raya Amarilla, en el que hay dos campos superpuestos de rojo, rosa, melocotón y amarillo, contenidos libremente por un borde exterior. El cuadro fue vendido en US$ 62,1 millones de dólares, alrededor de 22 mil millones de pesos.

En el terreno de la escultura, el italiano Maurizio Cattelan se robó todas las miradas con su obra America, un retrete funcional de oro macizo de 18 quilates. Esa pieza provocadora y satírica se vendió por US$ 12.1 millones, alrededor de 4 mil millones de pesos.

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