En total son nueve empresas, las que, repartidas en tres consorcios, serán las encargadas de transformar la Carrera Séptima hacia el norte y volverla un corredor de Transmilenio. Entre ellos están los hermanos Aristizábal, a través de su mega constructora Conconcreto, quienes estarán acompañados por otras ocho empresas que se repartirán una de las obras urbanas más ambiciosas de Bogotá en los últimos años.
El anuncio oficial lo hizo el director del Instituto de Desarrollo Urbano, Orlando Molano Pérez, al confirmar que a partir de febrero de 2026 comenzarán las obras de este corredor vial estratégico. La intervención tendrá una inversión total de 1,8 billones de pesos por parte de la Alcaldía de Bogotá, cifra que incluye tanto la construcción como la adquisición de cerca de 500 predios necesarios para ejecutar el proyecto. De ese monto, 245.000 millones de pesos se destinaron a la compra de predios y 1,6 billones a la obra civil. A la fecha, el proyecto cuenta con el 90,15 % de los predios disponibles.

La obra fue organizada en tres tramos, una división que busca hacer manejable una intervención de 11,56 kilómetros de longitud en uno de los corredores más congestionados y sensibles de la ciudad. El primer tramo, entre las calles 99 y 127, iniciará obras en febrero de 2026. El segundo, que va de la calle 127 a la 183, arrancará en marzo. El tercero, entre la calle 183 y la 200, comenzará en junio del mismo año. Si el cronograma se cumple, el corredor completo estará terminado en 2029.
Los primeros trabajos se concentrarán en la intersección de la calle 99 con carrera Séptima. Allí comenzará la construcción del carril exclusivo para TransMilenio por el costado occidental entre las calles 116 y 121, el traslado de redes de servicios entre las calles 99 y 110 por el costado oriental y el tratamiento de árboles correspondientes a los grupos uno y dos definidos en el proyecto. La intervención beneficiará directamente a más de dos millones de personas de la localidad de Usaquén, además de la población flotante que transita a diario por esta zona del norte de la ciudad. Por este corredor se movilizan cerca de 140.000 vehículos al día y se espera que más de 200.000 pasajeros utilicen el sistema de transporte masivo.
La nueva carrera Séptima contará con cuatro carriles para tráfico mixto, dos por cada sentido, y dos carriles exclusivos para TransMilenio, uno en cada dirección. A lo largo del trayecto se construirán 14 estaciones distribuidas en los tres tramos y un patio portal a la altura de la calle 200, con un área de 80.000 metros cuadrados y capacidad para albergar más de 150 buses articulados y biarticulados totalmente eléctricos. El diseño incluye además dos puentes vehiculares, uno en la calle 100 y otro en la calle 127, así como dos pasos deprimidos para vehículos particulares, ubicados en las calles 100 y 200, este último como acceso al portal.

El componente ambiental y de movilidad alternativa también hace parte del proyecto. Se construirá una cicloruta de 11,56 kilómetros por el costado occidental del corredor, ampliando la infraestructura actual que hoy solo llega hasta la calle 106. El plan contempla la siembra de más de 4.000 nuevos árboles, la instalación de 435 cupos para bicicletas en cicloparqueaderos y la adecuación de 45 cruces semaforizados. En un plazo de seis meses será demolido el actual puente vehicular de la calle 100 con carrera Séptima para dar paso a una nueva estructura que conectará la troncal de la avenida carrera 68 con la troncal de la Séptima. Solo en ese puente se invertirán 115.000 millones de pesos.
Para viabilizar la obra, la administración del alcalde Carlos Fernando Galán realizó ajustes en los diseños originales, especialmente en las estaciones, con el objetivo de reducir la evasión en el sistema, y en algunas estructuras como el puente de la calle 100. Estos cambios fueron clave para destrabar un proyecto que llevaba décadas en discusión.
La adjudicación de los contratos se realizó a finales de noviembre de 2023, durante la administración de la exalcaldesa Claudia López. El tramo uno, entre las calles 99 y 127, fue asignado al Consorcio Vial del Norte, integrado por Indugravas Ingenieros Constructores S.A.S. y Coherpa Ingenieros Constructores S.A.S., con un presupuesto de 385.101 millones de pesos. El segundo tramo, de la calle 127 a la 183, quedó en manos del Consorcio THC Corredor Verde 99, conformado por Termotécnica Coindustrial S.A.S., HB Estructuras Metálicas S.A.S. y Compañía de Iluminaciones Especiales S.A.S., con una inversión de 556.028 millones de pesos. El tercer tramo, entre las calles 183 y 200, fue adjudicado al Consorcio CC–P 7MA L3, integrado por Constructora Conconcreto S.A., Conconcreto Proyectos S.A.S., Autopista Sumapaz S.A.S. y Procopal S.A., por 446.445 millones de pesos.
Cada tramo tendrá ocho meses de preconstrucción. El primero contará con 36 meses de obra y 36 meses de mantenimiento; el segundo, con 30 meses de construcción y 36 de mantenimiento; y el tercero repetirá ese mismo esquema. En conjunto, se trata de una intervención que marca un punto de quiebre después de más de 50 años de espera para adaptar la carrera Séptima al transporte masivo de Bogotá.
Con la entrada en operación del corredor en 2029, TransMilenio sumará un total de 2.166 buses totalmente eléctricos, lo que consolidará a Bogotá como la ciudad con la flota eléctrica más grande de Colombia y la tercera a nivel mundial. Según las proyecciones oficiales, esto permitirá reducir hasta en un 78 % las emisiones de CO₂ y más del 90 % del material particulado.

El futuro de la carrera Séptima hacia el sur sigue en revisión. El alcalde Galán ha señalado que el Distrito busca la mejor solución para el tramo entre las calles 99 y 24, apoyándose en los análisis existentes de la Secretaría de Movilidad y en los diseños ya disponibles, sin necesidad de contratar nuevos estudios. La idea es sacar a licitación ese tramo en 2027, una vez se ajusten los diseños.
Cuando Galán asumió la Alcaldía en agosto de 2024, encontró el proyecto dividido en tres tramos, de los cuales los dos primeros, entre las calles 24 y 99, no habían sido adjudicados ni habían recibido proponentes. Tras evaluar el impacto que tendría sumar esas obras a las múltiples intervenciones en curso en la ciudad, incluidas las del metro, la administración decidió revocar esa licitación. Los estudios advertían que avanzar simultáneamente en todos los frentes podría colapsar la movilidad del oriente de Bogotá. Por ahora, la prioridad está puesta en el norte, donde la Séptima empieza, por fin, a cambiar.
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