Los sectores más radicales de la derecha en Colombia, en un intento desesperado por ganar relevancia, están compitiendo directamente contra el resto de la derecha y no contra la izquierda.
El sentido común indica que Abelardo de la Espriella debería estar haciendo campaña para competir contra el senador Iván Cepeda, quien sigue siendo el candidato presidencial con la mayor intención de voto (31,9%, encuesta de Invamer de noviembre 2025), pero en la realidad se vive otro contexto.
Actualmente, los equipos de campaña de Salvación Nacional, apoyando a Abelardo, y el Centro Democrático con la senadora Paloma Valencia como su candidata, se encuentran en una batalla campal en las redes sociales; se pueden observar personajes reconocidos de ambos bandos lanzando críticas, ofensas, señalamientos entre sí, y las “traiciones” son algo que no se han hecho esperar, aunque entre los candidatos parezca una competencia amistosa.
En el medio están esos pequeños grupos de campaña como el de la candidata Vicky Dávila y Pinzón, quienes se esfuerzan por seguir en la contienda, pero realmente lo que se espera de ellos es la anexión a la campaña del ganador de la próxima consulta de la coalición centro-derecha el próximo 8 de marzo. Los grandes partidos tradicionales aún están haciendo su cálculo político, analizando a cuál candidato es más conveniente apoyar.
De la Espriella, con un 18,2% de intención del voto, es el candidato más fuerte en la derecha y aun así no representa un partido al ser inscrito por firmas. La derecha institucional se enfrenta a una crisis política que, como una de las pocas opciones que tiene para no quedar excluida, tendría que unirse y apoyar a un outsider en segunda vuelta.
La falta de una estrategia clara para reconectarse con las bases votantes, la nula coordinación entre miembros de diferentes partidos, pero en el mismo sector ideológico, y un esfuerzo casi inexistente por entender y participar en las tendencias modernas (mayor participación de los jóvenes, diversidad en candidatos, etc.) han llevado a la derecha a una situación en la que, de no ser por figuras aún presentes como la del expresidente Álvaro Uribe, sería crítica.
Mientras Iván Cepeda consolida su liderazgo con una intención de voto que lo posiciona como favorito indiscutible, los sectores opositores dilapidan energía en disputas internas que solo benefician al oficialismo.
Han surgido nuevas figuras como Daniel Briceño, quien quedó electo por el Centro Democrático como concejal de Bogotá con el apoyo de 43 mil personas y ahora será candidato a la Cámara de Representantes por Bogotá; lo ideal sería que no sea un solo candidato joven con ideas frescas, deben apoyarse a más jóvenes para atraerlos y que sepan que tienen la oportunidad de participar y crecer en la derecha política.
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