Durante cuatro años, Alejandra Borrero dejó de ocupar el escenario como actriz. La mujer que durante décadas hizo de las tablas uno de los centros de su vida profesional regresó el 13 de agosto de 2026 con Wanderlust, de Nick Payne, en la Sala Arlequín de Casa E Borrero, el teatro que fundó hace 18 años y que acaba de recuperar completamente después de un largo conflicto con su antigua socia Katrin Nyfeler.

Su esperado regreso es doble: a la actuación y a una casa cuya propiedad estuvo durante años en disputa judicial. La temporada va hasta el 24 de septiembre y allí Borrero comparte elenco con Ricardo Vélez, Santiago Alarcón y Viña Machado.
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Una casa teatral con una historia real dramática
La historia de esa casa comenzó mucho antes de que tuviera el nombre actual y podría ser adaptada como una de las muchas obras teatrales que han pasado por el legendario lugar.
En 2008, Borrero y Nyfeler abrieron Casa Ensamble en una antigua vivienda del barrio La Soledad, en la carrera 24 con calle 41, que transformaron en un múltiplex teatral.
El 16 de agosto de ese año inauguraron oficialmente el espacio con Pharmakon, el monólogo de Carlos Mayolo protagonizado por Borrero. Nyfeler, administradora de empresas y entonces pareja de la actriz, estuvo a cargo de buena parte del componente empresarial y de gestión.
La casa creció hasta convertirse en un escenario con varias salas, escuela de formación y programación de teatro, música, microteatro y proyectos experimentales.
El nuevo capítulo llegó con Wanderlust. Dirigida por Manuel Orjuela, la obra pone a Borrero en el papel de Yoli, una uróloga que, junto con su esposo Alan, interpretado por Ricardo Vélez, decide explorar los límites de su relación.
Santiago Alarcón, Viña Machado, Paula Romero y Nicolás Osorio completan el reparto. La temporada fue programada como parte de los 18 años de Casa E y marca el regreso teatral de Borrero, después de cuatro años sin actuar sobre las tablas.
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Dieciocho años, la pandemia, una casa y dos dueñas

Durante más de una década, Borrero y Nyfeler aparecieron juntas como las mujeres detrás de Casa E.
En 2018, celebraron con bombos y platillos una década del proyecto. Allí, recordaron cómo habían conseguido convertir aquella casa en un referente del teatro bogotano. Para entonces ya habían producido obras, creado una escuela y desarrollado proyectos como Ni con el pétalo de una rosa, festival dedicado a la violencia contra las mujeres.
Sin embargo, en noviembre de 2019 llegó la primera escena del conflicto. Borrero confirmó que su relación con Nyfeler, después de 11 años, había terminado. No anunció el cierre del teatro. Por el contrario, dijo entonces que Casa E continuaría y agradeció a Nyfeler por los años de trabajo compartido.
“Esta es una casa que tenía dos mamás y ahora ya no tiene sino una”, explicó.
La separación sentimental terminó convirtiéndose también en una separación empresarial y patrimonial. Un documento del Instituto Distrital de Patrimonio Cultural registra a Borrero y Nyfeler como propietarias del inmueble, mientras Casa Ensamble aparecía como ocupante.
Después llegó la pandemia. En 2020, Casa Ensamble cerró durante cinco meses y la caída de los ingresos llevó a Borrero a poner el inmueble en venta. En septiembre de ese año, se anunció un precio de $5.800 millones para la casa. Borrero explicó que las deudas y la imposibilidad de sostener el teatro cerrado la habían llevado a tomar la decisión.
Mientras el teatro intentaba sobrevivir, la disputa entre sus antiguas socias llegó a los juzgados. En 2021 quedó registrado ante el Juzgado 22 Civil del Circuito de Bogotá un proceso divisorio entre María Alejandra Borrero Saa y Katrin Nyfeler Vélez. Las actuaciones del expediente muestran que el litigio continuó durante 2022 y 2023.
El desenlace llegó en 2026. En junio, durante una función, Borrero contó al público que, después de años de proceso, había adquirido la totalidad del inmueble. “Esta casa ya es mía”, dijo emocionada. La operación significó que la mitad que pertenecía a Nyfeler pasó a manos de Borrero, convirtiéndola en la única propietaria.
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La dueña pródiga vuelve con Wanderlust a su casa, allí se consolidó como actriz
Borrero, nacida en Popayán y formada como actriz en Cali, construyó una carrera que pasó por el cine, la televisión y, especialmente, el teatro.
Fue protagonista de producciones como La otra mitad del sol, El último matrimonio feliz y Amor en custodia, pero también convirtió el escenario en el centro de proyectos personales como Pharmakon y Ella en Shakespeare.
En 2016 dirigió además Victus, proyecto teatral que reunió a víctimas y excombatientes para trabajar sobre memoria y reconciliación. Ahora, a los 64 años, vuelve a actuar en la casa que durante 18 años ha sido parte esencial de su carrera.
Wanderlust es su regreso después de cuatro años sin actuar en las tablas. Además, el escenario tiene un significado adicional: esta vez, cuando se levante el telón, Borrero lo hará como única propietaria de la casa que construyó con Nyfeler, atravesó una separación, una pandemia, una venta anunciada y un proceso judicial como si se tratara de uno más de los dramas que ha interpretado en décadas de carrera y en 18 años como propietaria de Casa E.

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