En Urrao hay una costumbre que puede desconcertar al visitante que llega por primera vez: comer queso como si fuera un postre. No se trata simplemente de acompañarlo con bocadillo o ponerlo sobre una arepa. En este municipio del Suroeste antioqueño existe una preparación tradicional en la que el queso adquiere un sabor dulce y que se ha convertido en una de las particularidades gastronómicas de la región.
La historia comienza mucho antes de sentarse a probarlo. Urrao está ubicado en el valle del río Penderisco, rodeado por las montañas de la cordillera Occidental y con una economía marcada por las actividades agrícolas. Es también uno de los municipios más extensos de Antioquia y el punto de entrada para quienes quieren conocer uno de los paisajes de alta montaña más llamativos del departamento.
El páramo que cambia el paisaje
Desde Urrao parte buena parte de la aventura hacia el Páramo del Sol o de Frontino, uno de los grandes atractivos naturales de esta zona de Antioquia. Con una altitud cercana a los 4.080 metros sobre el nivel del mar, es el punto más alto del departamento y hace parte del complejo de páramos de la cordillera Occidental.
El ascenso cambia completamente el paisaje. A medida que se gana altura aparecen los bosques de niebla y los frailejones, mientras la temperatura desciende y el terreno se vuelve cada vez más propio de la alta montaña. Para quienes disfrutan del senderismo, llegar hasta este lugar supone una caminata exigente, pero también la posibilidad de encontrarse con uno de los ecosistemas más particulares de Antioquia.
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Pero Urrao no vive solamente de quienes llegan buscando montaña. En el pueblo, la vida transcurre alrededor de una actividad agrícola que se refleja también en su gastronomía. Allí aparecen productos como el aguacate, la granadilla y el fríjol, además de preparaciones tradicionales que se mantienen en las cocinas locales.
El queso que terminó convertido en postre
Entre esas recetas está el queso dulce de Urrao, una preparación que llama la atención precisamente porque cambia la idea que muchos tienen de este alimento. La receta parte de la leche y utiliza azúcar o panela para conseguir un resultado dulce, con una textura diferente a la de los quesos salados que suelen encontrarse en otras regiones.

Es uno de esos sabores que pueden parecer extraños antes de probarlos, pero que tienen una explicación sencilla: es una preparación nacida de las costumbres de las familias campesinas y de una tradición que se ha mantenido con el paso de los años.
Probarlo puede convertirse en una de las paradas obligadas para quien recorra el municipio. Más que una experiencia sofisticada, es una muestra de la cocina local y de la manera en que los productos del campo terminan convirtiéndose en parte de la identidad de un pueblo.

Después está el propio Urrao. Caminar por su zona urbana, conocer sus calles y acercarse al río Penderisco permite entender por qué este municipio tiene una relación tan estrecha con el campo. Alrededor aparecen cultivos, montañas y caminos que conectan las veredas con el casco urbano.
Entre el Páramo del Sol y una receta de queso que terminó convertida en postre, Urrao tiene dos formas muy distintas de sorprender al visitante. Una está en lo alto de las montañas; la otra aparece cuando llega la hora de sentarse a comer.
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