Colombia retrocedió en las Pruebas PISA, sobre todo en lectura y matemáticas. Urge fortalecer la educación básica y media antes de crear nuevas universidades

 - Tengo una inquietud con la educación
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Hoy hemos recibido, a través de todos los medios, la noticia de que Colombia empeoró sus resultados en las Pruebas PISA de la OCDE, especialmente en lectura y matemáticas. El deterioro no fue tan marcado en ciencias, pero lo más grave es el retroceso en lectura, porque esta constituye la base y la principal herramienta para adquirir conocimiento.

Aunque se reconoce que estos resultados reflejan, en buena medida, un fenómeno mundial, esto no puede ser una excusa para aceptar que, después de una mejoría significativa en 2018, hayamos retrocedido desde 2022 hasta alcanzar resultados peores que los anteriores. Supusimos que un gobierno con un alto interés en resolver los problemas sociales pondría énfasis en la educación como herramienta para reducir las brechas y la pobreza. Se anunciaron cien nuevas universidades en todo el país, una meta que no se cumplió ni en un 10 %. Durante este período, los maestros no protestaron, no hicieron paros ni formularon exigencias; cualquiera pensaría, entonces, que todo marchaba muy bien.

Algunas personas consideran que estos resultados están directamente relacionados con la pandemia. De ser así, tendríamos que replantearnos si la educación virtual está realmente al mismo nivel que la presencial. ¿Será que la tecnología, las redes sociales y la inteligencia artificial nos están llevando lentamente hacia la superficialidad en el conocimiento y el facilismo en el acceso a la información? Estamos perdiendo la capacidad de escrutinio, discernimiento y priorización del conocimiento. Creo que el conocimiento y la actualización de los docentes avanzan mucho más lentamente que los de sus estudiantes.

Si esta es la situación y la analizamos con la rigurosidad que merece, la conclusión es indudable: debemos concentrar nuestros esfuerzos en los niveles precedentes de la educación, especialmente en la formación primaria y media. ¿Cómo pretendemos que los estudiantes permanezcan en el sistema y no desistan de sus estudios? ¿Cómo lograremos que alcancen el nivel básico necesario para acceder a la educación superior? Es increíble escuchar en las redes sociales a personas influyentes o con una aparente buena formación académica sugerir o poner en duda la necesidad de la educación superior para el crecimiento y el desarrollo del ser humano.

Creo que lo urgente es trabajar en la transición entre los diferentes niveles educativos. Lo que no tiene ninguna justificación es construir universidades sin haber fortalecido previamente la educación básica.

Si Colombia presenta resultados tan graves en estas pruebas, ¿qué nos queda a nosotros en el Magdalena, que durante las últimas décadas hemos ocupado los últimos lugares en las evaluaciones nacionales? Es decir, somos los últimos de los últimos, con una tasa de deserción por encima de la media nacional y una población de jóvenes que ni estudian ni trabajan cada vez mayor. Tenemos una universidad pública cuya calidad mejora cada día y que cuenta con reconocimiento nacional e internacional, pero no hemos tenido políticas públicas educativas eficaces para superar este problema.

¿Será necesario que cada municipio tenga una universidad? Tendríamos unas 25 universidades en el Magdalena. Seamos conscientes: no es lo mismo crear una universidad que construir una escuela. ¿Qué gobierno nacional apoyaría semejante equivocación? Esperamos que los docentes se pronuncien y se comprometan a actuar en los niveles que son de su responsabilidad. Apoyemos todos a nuestra universidad, en lugar de dedicarnos a construir nuevas universidades sin futuro.

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