Cuando Jennifer Cardozo entra a una sala de cine llena y mira a las personas disfrutar una película, encuentra ahí una respuesta a una pregunta que lleva años rondando la industria del entretenimiento: ¿por qué alguien saldría de su casa cuando puede ver una película desde el sofá?
La respuesta, para ella, está en algo que ninguna plataforma de streaming puede copiar. “Yo pienso que el cine sigue siendo un ritual cultural”, explica Cardozo, gerente general de Viziona Cines. Y ese concepto terminó convirtiéndose en la columna vertebral de una empresa que nació en noviembre de 2024 en el Centro Comercial El Edén, al occidente de Bogotá, con la intención de hacer algo más que proyectar películas.

La apuesta llegó en un momento complicado. El cine ya no compite únicamente con otras cadenas de exhibición. Compite con Netflix, Disney+, Prime Video y con una cantidad interminable de opciones para ocupar el tiempo libre sin tener que salir de casa.
Sin embargo, Cardozo decidió mirar el problema desde otro lugar. Si alguien está dispuesto a levantarse del sofá, desplazarse hasta un centro comercial y pagar una entrada, entonces hay que darle una razón para hacerlo.
Jennifer Cardozo y el reto de hacer que el cine vuelva a ser un plan
Cardozo no llegó a Viziona sin conocer el negocio. Antes de asumir la gerencia general de la compañía trabajó durante años en la industria cinematográfica y pasó por otras empresas del sector. Esa experiencia le permitió conocer de cerca los cambios en los hábitos de los consumidores y entender que la pandemia había dejado un espectador diferente.

El público había aprendido a quedarse en casa. Por eso, cuando nació Viziona, una de las primeras preguntas fue qué tendría que encontrar una persona allí para decidir salir de su hogar.
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La respuesta apareció en los detalles. Viziona cuenta con nueve salas y proyectores 100 % láser, una tecnología que permite conservar una alta calidad de brillo y color durante las funciones. A esto se suma un sistema de sonido Dolby y diferentes formatos de salas, desde espacios generales con sillas reclinables hasta zonas VIP con poltronas, descansapiés y servicio a la mesa.
También está la sala Vmax, equipada con el formato Infinity Vision, y espacios pensados para familias con niños, donde los más pequeños pueden entretenerse con piscinas de pelotas y juegos mientras disfrutan de la película.

Sin embargo, Cardozo sabe que una buena pantalla y una silla cómoda no son suficientes. Por eso, incluso el camino hacia las salas fue pensado como parte de la experiencia. Los pasillos cuentan con tapete y elementos que buscan generar una sensación de relajación desde antes de entrar a la función.
Después están las crispetas. Cardozo lo explica con una escena sencilla: llegar al cine, escuchar cómo caen las palomitas recién hechas, sentir su aroma y finalmente escuchar el crunch cuando empiezan a comerse. Se pueden preparar en casa, pero la experiencia no es la misma.

Esa es precisamente la diferencia que ella quiere defender. El cine, en su visión, no es solamente sentarse durante dos horas frente a una pantalla. Es decidir con quién ir, escoger la película, elegir el horario, seleccionar la sala, comprar las crispetas y compartir las reacciones con cientos de desconocidos que están viviendo exactamente lo mismo. El streaming ofrece comodidad. El cine ofrece ritual.
Un cine que quiso ir más allá de las películas
Esa idea llevó a Cardozo y a su equipo a buscar nuevas formas de atraer público. Durante 2026, Viziona comenzó a convertir sus salas en escenarios para experiencias que no necesariamente tenían que ver con una película. Una de las más exitosas llegó durante la campaña Viziona Mundial, cuando los partidos de la Selección Colombia fueron proyectados en pantalla gigante.
Más de 1.000 personas llegaron a reunirse en cada partido. Familias, niños y grupos de amigos ocuparon las salas y terminaron convirtiéndolas en una especie de estadio bajo techo. Cardozo recuerda especialmente el momento en que los asistentes se ponían de pie durante el himno nacional y celebraban juntos los goles.
El resultado demostró que había una audiencia dispuesta a vivir experiencias colectivas en un lugar diseñado originalmente para ver películas. Poco después llegó otra prueba.
El 29 de julio, Viziona realizó junto a Sony el Spider Day, una jornada dedicada a Spider-Man que reunió cerca de 1.000 fanáticos de Marvel. La actividad no solo permitió que los asistentes conocieran las instalaciones del cine, sino que consiguió atraer 3.050 clientes nuevos a la marca.
Los números comenzaron a reflejar esa estrategia. Durante todo 2025, su primer año completo de operación, Viziona recibió más de 319.000 asistentes. A cierre de julio de 2026 ya había superado los 360.000 visitantes y registraba un crecimiento superior al 20 %.
Para Cardozo, ese crecimiento no pertenece únicamente a quien está en la gerencia. Una de sus principales ideas de liderazgo consiste precisamente en convertir al equipo en parte de la historia. No importa si son una o mil personas, sostiene, reconocer su trabajo y hacerlos partícipes de los resultados genera sentido de pertenencia.
Ese es uno de los tres principios que hoy defiende como líder. El segundo es conocer al cliente. Entender qué quiere, qué necesita y qué lo haría escoger una marca por encima de otra. El tercero es actuar con honestidad y transparencia.
Son principios que Cardozo aplica en una industria en la que nunca pensó en “tirar la toalla”. Aunque reconoce que existen momentos de presión y mucho trabajo, asegura que hay algo que termina compensándolo: entrar a una sala llena y ver a la gente disfrutando lo que ella y su equipo construyeron.
Ahora Viziona se prepara para cerrar 2026 con una cartelera cargada de grandes estrenos y nuevas experiencias. Llegarán películas como Resident Evil, la nueva entrega de Los Juegos del Hambre y varios títulos fuertes durante diciembre.
Sin embargo, el verdadero reto seguirá siendo el mismo con el que nació la compañía. Convencer a una persona de levantarse del sofá.
Jennifer Cardozo no ve al streaming como un enemigo. Lo considera otra opción de entretenimiento. Su batalla está en demostrar que todavía existe algo que no puede reproducirse en una plataforma: el momento en que se apagan las luces, cientos de personas guardan silencio y una historia comienza a proyectarse frente a todos.
Porque para ella, el cine no está muriendo. Está cambiando y en ese cambio, Jennifer Cardozo encontró la oportunidad de construir una nueva manera de vivirlo.
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