Por décadas, el Coyote ha sido el símbolo de la perseverancia frustrada: diseña un plan meticuloso con un producto de la Corporación ACME y el artefacto le explota en la cara.
En la vida real, el legendario villano, que hace décadas se ganó el corazón de los televidentes, acaba de ganar su batalla más importante. No contra el siempre esquivo Correcaminos, sino contra los gigantes corporativos de Hollywood que intentaron borrarlo del mapa.
Coyote vs. Acme es una comedia que mezcla animación clásica con actores reales al estilo de Roger Rabbit. Tras sufrir interminables accidentes causados por la mercancía defectuosa de ACME, el Coyote decide demandar a la corporación.
Con ese objetivo, contrata a Kevin Avery (Will Forte), un humilde abogado que sobrevive gracias a anuncios en vallas publicitarias. Frente a ellos, se enfrenta Buddy Crane (John Cena), un arrogante abogado corporativo que representa el poder despiadado de ACME. Con guion de Samy Burch (nominada al Óscar por May December) y producción del famoso James Gunn, esta película tenía los ingredientes perfectos para ser un éxito familiar rotundo.
Liberen a Coyote vs Acme
En noviembre de 2023, cuando la película ya estaba terminada y aclamada en proyecciones de prueba, Warner Bros. Discovery tomó una decisión. Bajo la dirección de David Zaslav, el estudio decidió archivarla indefinidamente. El motivo no era la calidad, sino un cálculo financiero: Warner prefirió reclamar una deducción fiscal de unos 30 millones de dólares antes que asumir los costos adicionales de distribución y marketing, estimados en otros 30 a 40 millones de dólares, sobre un presupuesto de producción de unos 70 millones.
El equipo creativo y el reparto se enteraron de la cancelación cuando el proyecto ya estaba terminado, lo cual desató una profunda frustración.
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La respuesta de la industria fue tan veloz como el Correcaminos cuando el Coyote lo asediaba. Se desató una rebelión entre cineastas y fanáticos bajo el lema "Liberen a Coyote vs. Acme".
Figuras como Phil Lord y Christopher Miller (famoso dúo de cineastas, directores, guionistas y productores estadounidenses) denunciaron que Warner destruía el arte por beneficios contables. Eric Bauza, voz de los Looney Tunes, llevó la protesta hasta los Premios Annie de 2024 usando la voz del Pato Lucas para exigir el estreno de la cinta.
La presión forzó a Warner Bros. a dar marcha atrás y permitir que los realizadores buscaran otros compradores. Netflix, Amazon y Paramount presentaron ofertas sólidas, pero la codicia volvió a interponerse: Warner exigía entre 75 y 80 millones de dólares y rechazó todas las contraofertas, prefiriendo dejar la producción en el limbo legal y amenazando con destruirla para siempre.
Miopía de Warner Bros
El milagro ocurrió en marzo de 2025. Ketchup Entertainment, distribuidora independiente, adquirió los derechos mundiales por aproximadamente 50 millones de dólares, invirtiendo 10 millones más en marketing. El estreno finalmente se concretó el pasado 28 de agosto.
La paradoja es el inmenso valor que Warner Bros. perdió por su miopía corporativa. En su primer fin de semana, la película que Warner tildó de "poco rentable" recaudó 15.5 millones de dólares en la taquilla de Estados Unidos, colocándose en el segundo puesto, solo por detrás de la superproducción de Spider-Man. Para Ketchup Entertainment, esto representó el debut más exitoso de su historia.
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El costo real va más allá de los números iniciales: ha tenido un 95%-96% de aprobación de la crítica en Rotten Tomatoes y un 92% de la audiencia. Además, la película ha sido elogiada como una obra maestra del cine familiar moderno.
Warner no solo la vendió por debajo de su costo original de 70-72 millones (recibiendo solo 50 millones), sino que regaló el inicio de una franquicia multimillonaria querida por todos. Al intentar ahorrar en impuestos, la productora sacrificó su reputación artística, perdió dinero neto en la venta y regaló un tesoro a la competencia.
Al final, el Coyote demostró que la persistencia sí tiene recompensa.
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