Luisa Fernanda W tomó una decisión que, según relató, estuvo marcada por su fe: permanecer junto a Pipe Bueno, mientras el cantante enfrentaba una grave crisis por el consumo de alcohol y drogas. La historia, que durante meses permaneció en privado, terminó siendo revelada por la pareja después de que el artista contara públicamente lo ocurrido.
La creadora de contenido explicó que no estaba de acuerdo con hacer pública la situación. Su prioridad, dijo, era proteger a sus dos hijos, a ella misma y al cantante. Sin embargo, cambió de postura cuando Pipe le explicó que quería compartir su experiencia para hablar sobre las adicciones y mostrar que era posible buscar una salida.
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¿Qué adicción tenía Pipe Bueno?
El problema, según relató el cantante en el podcast Los hombres sí lloran, comenzó durante la etapa en la que la familia se trasladó a México. Pipe Bueno atravesaba dificultades profesionales después de que varios de sus lanzamientos no alcanzaran el desempeño que esperaba en radio y plataformas digitales. Esa presión, sumada a una crisis emocional, terminó aumentando su consumo de alcohol.
El cantante contó que llegó a beber desde temprano y que el consumo dejó de estar relacionado únicamente con reuniones o presentaciones. Según su propio relato, también comenzó a consumir sustancias dentro de su casa, incluso después del desayuno. Para entonces, reconocía que había perdido el control sobre sus decisiones.
La situación llegó a un punto crítico cuando Luisa Fernanda W salió de la vivienda junto a sus hijos y se trasladó a un hotel. Pipe encontró entonces la dimensión de lo que estaba ocurriendo y pidió una nueva oportunidad. La condición, según relató, era que asumiera la responsabilidad de iniciar un proceso de recuperación.
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La respuesta de Luisa Fernanda W
Luisa aseguró que no se quedó únicamente por ser su pareja. Explicó que conocía a Pipe, sabía quién era y consideraba que estaba atravesando uno de los momentos más difíciles de su vida. Por eso decidió ayudarlo, lo habría hecho incluso si se hubiera tratado de un amigo o una persona cercana.
En ese proceso, la fe ocupó un lugar central. La creadora de contenido contó que oró durante semanas y entregó a Dios la vida de Pipe, la de sus hijos y la de toda su familia. Según su relato, fue precisamente la confianza en Dios la que le permitió encontrar fuerzas para acompañarlo sin asumir que ella podía resolver la adicción.
Al mismo tiempo, ambos buscaron ayuda profesional y establecieron límites. Pipe comenzó un proceso terapéutico y también incorporó prácticas espirituales a su recuperación. Durante un rosario, según contó, experimentó uno de los momentos emocionales más fuertes de su proceso.
Hoy, Luisa sostiene que Pipe se encuentra sobrio y que continúa trabajando en su recuperación. Sin embargo, también hizo una precisión: su decisión no pretende convertirse en una recomendación para otras mujeres, pues cada situación tiene límites diferentes y ninguna persona debe permanecer en un entorno que ponga en riesgo su integridad o la de sus hijos.
Para ella, quedarse tuvo un significado concreto: acompañar al padre de sus hijos mientras existiera una posibilidad real de recuperación. Su explicación quedó resumida en una convicción que atraviesa la historia: su fe le hizo creer que todavía había una salida.
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