Análisis con argumentos científicos. La tragedia real en el Chocó es el abandono estatal histórico. Inversión de los gobiernos desde Gaviria hasta Petro en cifras

 - El mito de los sismos provocados por EE. UU. Tabla de inversión de gobiernos en Chocó

Cada vez que la tierra tiembla y nos recuerda nuestra fragilidad frente a las fuerzas de la naturaleza, surge un fenómeno secundario casi tan predecible como las réplicas: la propagación del miedo en forma de teorías de conspiración. Se llega a afirmar, con asombrosa ligereza, que estos sismos no son eventos naturales, sino que son "provocados".

Eliminando el mito

Los recientes eventos sísmicos responden a dinámicas tectónicas plenamente documentadas. En el caso de Venezuela, por ejemplo, se trató de un sismo de origen superficial —a menos de 12 kilómetros de profundidad— ocasionado por el choque entre la placa del Caribe y la Suramericana. Por su parte, el sismo en nuestro país ocurrió a gran profundidad, oscilando en registros de hasta 186 kilómetros bajo tierra, producto de la colisión entre la placa Suramericana (que viene por Brasil) y la de Nazca, ubicada en el Océano Pacífico. 

Recordemos que el pozo más profundo abierto en la historia de la humanidad no es el de Petro ni el hueco fiscal abierto por él en Colombia: es el Kola en Rusia, que llegó apenas a los 12.2 kilómetros tras décadas de esfuerzo humano científico e inversión estatal y petrolera. No da.

Pensar en instalar una máquina que genere sismos con la fuerza de 100 bombas atómicas a más de 100 kilómetros de profundidad, es ignorar que en el manto superior de la Tierra existe una barrera térmica y de presión infranqueable, donde las temperaturas superan los 1000 °C y la presión es tan brutal que cualquier roca se vuelve como de plástico maleable. Ninguna máquina resistiría esas temperaturas.



Así, resulta físicamente imposible introducir una máquina o un artefacto humano para causar un sismo a esa distancia. Y aun si se pudiera, se necesitaría generar la energía equivalente a cientos de bombas atómicas para lograr mover las gigantescas placas tectónicas.

Ante tales magnitudes geológicas, resulta absurdo pensar en intervenciones humanas. 

Sin embargo, la verdadera conspiración no está en el manto terrestre. Está en los presupuestos que el Ejecutivo ha destinado históricamente al Chocó.

Periodo PresidencialPresidenteInversión Nación en ChocóEnfoque / Resultado real
1990 - 1994César Gaviria Trujillo~$0.18 billones COP*Promesas de descentralización. Ley 60 y SGP nacieron, pero sin vías ni puertos. Aislamiento persistente.
1994 - 1998Ernesto Samper Pizano~$0.25 billones COP*Programas sociales nacionales. Plan Pacífico anunciado. Ejecución <30%. Brechas de pobreza inalteradas.
1998 - 2002Andrés Pastrana Arango~$0.31 billones COP*Crisis de orden público. Plan Colombia priorizó otras regiones. Colapso de servicios públicos en Chocó.
2002 - 2010Álvaro Uribe Vélez~$1.9 billones COPPrioridad: Seguridad Democrática. Invías ejecutó solo 12% de la red vial chocoana. Se abandonó la Transversal del Baudó.
2010 - 2018Juan Manuel Santos~$4.3 billones COP en teoría. Ejecutado ~$1.6 billones.Anuncios de macroproyectos y "Contratos-Plan Chocó" por $1.2 billones. Ejecución real: 38%. Corrupción endémica. Hospital de Quibdó sin terminar.
2018 - 2022Iván Duque MárquezEn teoría:~$2.1 billones COP. Ejecutado 0.861 billonesPromesas de "Pacto Chocó". Ejecución presupuestal 2021: 41%. Crisis de agua, energía y vías sin resolver.
2022 - 2025Gustavo Petro Urrego~$3.8 billones COP**
Ejecutado la mitad.
Discursos de "transformación". Se priorizó PAE, salud y vías terciarias. Ejecución a 2024: 52%. Continúan rezagos históricos.
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*Cifras estimadas con base en IPC y reportes de inversión regional DNP pre-2007.
**Corte a agosto 2025. Fuente: DNP, SIIF Nación, SICEP.

Creo que todas esas cifras son mentira. Chocó no tiene vías pavimentadas hacia Medellín, hacia el mar; tampoco agua potable; ni hay puerto en Tirbugá. 

Mientras se ignoran las necesidades básicas del Departamento, las prioridades del gasto público nacional revelan la verdadera debilidad en las placas sísmicas: las del corazón y la cabeza de nuestros gobernantes e intermediarios. Somos una raza de víboras que le quita el pan a los más pobres. Incluso se han registrado hurtos en los cambuches a las víctimas del sismo en diferentes ciudades. Seguro algunos se preguntarán: ¿Para cuándo cortaremos dedos, manos y brazos? Yo me pregunto: ¿Para cuándo los barridos de pruebas de psicopatía, trastorno disocial, sociopatía y trastorno negativista desafiante en Colombia?

Solo para comparar: se destinan presupuestos colosales, como los $17.5 billones de pesos proyectados para la compra de nuevos aviones de combate 2023-2026-, que resultan completamente inútiles para enfrentar a Chiquito Malo en la selva o para atender catástrofes humanitarias, mientras al Chocó en 4 años el Gobierno Petro destinó la cifra histórica de 3.8 billones (solo la mitad ejecutada). La pregunta: ¿y dónde se vieron? 

Con la plata de los Grippen que no sirven para combatir guerrillas enfocando un objetivo en la selva a una velocidad de 2500 km/h Petro hubiera podido:

-Construir el Puerto de Tribugá: Proyecto frenado hace 30 años. Costo estimado: $2.1 billones.

-Terminar la vía Quibdó-Medellín: 142 km. Solo 38% pavimentado después de 4 gobiernos.

-Solucionar el agua en Quibdó: 90% de cobertura con agua no potable. Inversión requerida: $0.8 billones.

Obras son amores y no buenas razones. 

Ante este abandono sistemático por parte del Ejecutivo nacional (en todos los periodos presidenciales), vemos -resoplido con hilaridad- a Shakira, que donó 1 millón de dólares de su haber patrimonial y gestionó otros donativos grandes de magnates como Warren Buffett, lo cual tiene un peso infinitamente mayor a lo que han hecho nuestros presidentes de la República. 

También es de destacar el donativo de Luis Carlos Sarmiento Angulo, a quien he criticado duramente en otras columnas, pero 200 mil millones no son despreciables para esa reconstrucción. ¡Buena esa! Lo tomaremos como una devolución parcial de los 500 mil millones que le dio Duque en la Pandemia a la Banca Privada.

Así, nos queda claro: lo que salva es el liderazgo y la empatía, no el cargo.

De poco sirve una silla presidencial si el poder solo sirve para comprar aeronaves de guerra con sobrecostos y sobrecoimas y sobrehijueputas; y no para sacar a los más afectados de la miseria económica. Repugnante. Sin duda Petro quiere tanto a los pobres, que no quiere que dejen de serlo jamás. Si los colombianos salen de pobres, esos votos se van a la derecha o al centro por nueva ‘conciencia de clase’. Lo más fácil de robar es lo intangible, las ayudas de los programas sociales. Necesitamos especialmente ejecutores de obras que saquen al Chocó de la pobreza.

Esperemos que Abelardo de la Espriella, nuevo presidente, no sea inferior a este reto, y al igual que Shakira, haga gestión que debe verse en obras. Déjenme repetirlo: O-BRAS, con resultados cuantificables. Hay que fortalecer las veedurías ciudadanas en la reconstrucción. 

PREGUNTAS INOPORTUNAS

¿Qué pasó con las pruebas del fraude electoral que denunció Petro?

¿Por qué al dejar de ser presidentes desde Gaviria hasta Petro, dejaron de ser líderes y no les dolió el resultado del sismo como para gestionar por el Chocó? Se presidente en Colombia no requiere ser líder. Requiere ser manipulador, mentiroso, persuasivo, encantador…psicópata.

***

Felicito a todos los compatriotas solidarios y hago un llamado para que no dejemos de donar. También exhorto a que nos pongamos la mano en el corazón y apoyemos al hermano pueblo de Venezuela. Todo lo que damos es prosperidad para Colombia. ¿Queremos dinero? Como dijo Param Sant Kirpal Singh: ¡Entonces, empecemos a dar!

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Por Andrés Óliver Ucrós y Licht

Autor y editor de libros de psicología e historia. Profesor universitario. Judío fundador de Sefiroth Ain Sof, empresa de investigaciones genealógicas