Algunos sucesos políticos recientes han traído a la discusión académica, si en Colombia necesitamos o no un Departamento Nacional de Planeación (DNP). Claro que sí. La discusión entonces debería ser "para qué" es que lo necesitamos.
Necesitamos un DNP para que recoja las ideas de quien fue elegido, las convierta en metas, traduzca esas metas en planes y, sobre todo, haga seguimiento para que cada entidad, cada funcionario, cada peso se use para lograrlas.
Nunca ha pasado que, al acercarse el final de una administración, alguna entidad pública deba darles licencia a todos sus funcionarios en razón a que se logró ejecutar todo el presupuesto que se le había asignado.
De la misma angustiante manera, es imposible privar a los servidores de la emoción de ir a las comunidades, organizar alguna forma de foro, oír todas las necesidades y sentirse muy halagado cuando les dicen que es la primera vez que alguien va a ese sitio. Y, con ese mismo orgullo vuelven a comprometerse a satisfacer las miles de cosas que hacen falta, sin priorizar, ni tener en cuenta que todos sus antecesores por 200 años ya han hecho lo mismo y que cada problema tiene varios diagnósticos y por lo menos un par de estudios para solucionarlo.
Se trata de buenas personas colombianas que quieren hacer lo que el país necesita. Solo que, al posesionarse y tomar su juramento, nadie les dijo que no son Eva o Adán, ni que el universo no se estaba creando con esta administración.
Lo más importante para una gestión exitosa, es tener claro que el recurso más escaso es el tiempo. Son 200 semanas. Ni una más. Cada día, cada hora que pasa sin avanzar no volverá. Para usarlas, cada hora debe destinarse a algo que sea útil. Si se va advancing a medida que las cosas "pasan" se fracasará. La manera de lograrlo es planeando en retrospectiva: Hay que escribir lo que habrá pasado el último día del período y regresar en el tiempo escribiendo en cada semana lo que en esa debe ocurrir para que lo que se sueña llegue a ser una realidad.
Para que ese avance sea efectivo, se precisa priorizar. En ninguna actividad, pero sobre todo en la administración pública, no es posible hacer todo al mismo tiempo. Eso es imposible. Por eso, una de las gigantescas responsabilidades de aquellos a quienes elegimos para dirigir los destinos de nuestra Colombia es decidir qué hace. Eso es sencillo. Pero una vez resuelto eso, es crítico que se resuelva, con la misma convicción, no hacer nada más o nada diferente. Sólo así, los dineros, los esfuerzos, la atención, el seguimiento y los correctivos irán en pos de un objetivo focalizado y lograble.
Y, el tercer elemento del éxito es construir sobre lo construido. En 4 años no se puede lograr la creación. Y, en Colombia tenemos estudios, documentos, diagnósticos, para todo y de todo. Si alguno precisa alguna refinación, es solo eso lo que se precisa. Esa biblioteca de conocimiento y de récords de ensayo y error, lo mismo que la sabiduría y experiencia de quienes han estado ya en esos sitios, casi siempre permite que se llegue directo a escoger caminos y ejecutar.
Obviamente, ese DNP que soñamos debe tener muchísimos vasos comunicantes con las regiones, departamentos y municipios.
Así, entonces, claro que necesitamos un DNP. Pero uno que vuelva a su esencia y se haga poderoso en eso: Planear, focalizar, hacer seguimiento y exigir correctivos. Abandonar todas las funciones que se le han colgado que desvían su atención y foco y reforzar sus capacidades técnicas y de influencia positiva.
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