Que el leve aleteo de una mariposa en un lugar puede originar un enorme tornado en otro muy distante, es una de las tantas maneras de enseñarnos que todo en el mundo se encuentra relacionado entre sí, pese a que ni siquiera sospechemos las consecuencias de nuestros actos. También podemos decirlo al contrario, no solemos percibir que nuestros comportamientos son directa consecuencia de lo que otros están haciendo en espacios diferentes.
Quizás como nunca antes, hoy es muy fácil confirmar la veracidad de este principio. Los grandes medios y las redes sociales nos permiten pasar en segundos del estrecho de Bering a la Antártida. Por eso asistimos a los partidos de fútbol de la Copa Mundo en México, Estados Unidos o Canadá, al tiempo que nos enteramos del memorando de entendimiento entre Irán y Trump, mientras esperamos el resultado electoral del domingo en Colombia.
Sin hablar de la última clásica ciclística en Francia, donde se impuso finalmente Isaac de Toro, pocos días después de que León XIV se haya visto obligado a cambiar de avión para regresar de Tenerife a Roma. No se trata sólo de que podamos enterarnos de que en un país ocurre algo mientras en otro acontece algo distinto. Sino de percatarse de cómo existe una relación íntima entre unos y otros hechos, por escondida que parezca a simple vista.
La selección nacional de Irán trajo, antes de su partido de fútbol contra Nueva Zelanda, la memoria de las 168 niñas asesinadas en Minab el 28 de febrero último, como consecuencia del bombardeo ejecutado simultáneamente en distintos lugares de su país por los Estados Unidos e Israel. Un día antes del juego estaba de cumpleaños Donald Trump, el demente presidente norteamericano que emprendió la guerra que acaba de perder frente a Irán.
El gobierno de los Estados Unidos, dominado por enfermizas ideas de superioridad racial, prohibió a los integrantes de la selección de fútbol iraní permanecer más de ocho horas en el territorio de su país. Para fortuna de estos, la presidente mexicana, Claudia Sheinbaum, dispuso que pudieran ser hospedados en Tijuana, con todas las posibilidades de prepararse para sus juegos, y con la facilidad de viajar a jugar sus partidos en el país del norte y regresar de nuevo a México.
Los mexicanos recibieron con aclamación a la selección iraní, en una especie de reivindicación por lo sufrido por cuenta de los Estados Unidos e Israel, y como prueba de su admiración por su victoria en la guerra. Por el contrario, a la llegada del mismo equipo a Los Ángeles, recibió abucheos por cuenta de supuestos seguidores del hijo de antiguo Sha de Irán, a quien los países agresores pensaban instalar en el poder tras derrocar violentamente la revolución shiíta.
México es la patria de Isaac del Toro, vencedor del Tour Auvergne-Rhône-Alpes 2026, carrera que antes se denominaba Critérium du Dauphiné, en la cual un colombiano, el negro Martín Ramírez, se impuso en los años ochenta del siglo pasado, por encima del temible campeón Bernard Hinault. La carrera terminó en Brison, en los Alpes franceses, el mismo día en que el presidente Macron recibía en París a Donald Trump, advirtiéndole que su país no obedecería más sus órdenes.
España había recibido multitudinariamente al papa León XIV, a quien el presidente Trump ha atacada virulentamente por su condena al genocidio israelí contra Gaza y El Líbano
Del otro lado de los Pirineos, la semana anterior, España había recibido multitudinariamente al papa León XIV, a quien el presidente Trump ha atacada virulentamente por su condena al genocidio israelí contra Gaza y El Líbano. El presidente norteamericano y el primer ministro israelí son cómplices en el arrasamiento de Gaza, en donde el yerno de Trump aspira a construir un exclusivo resort. En Albania, en los Balcanes, su pueblo acaba de levantarse contra una idea semejante.
Como se levantó el pueblo de Bolivia contra el presidente Gonzalo Paz, ficha incondicional de Trump. Este último ya declaró que su país no tolerará que caiga su títere, pese a que durante décadas América Latina tuvo que soportar los golpes militares encabezados por la CIA. Parece que el interés ahora no residiera tanto en estos, como en intervenir directamente en los procesos electorales. Trump aseguró que en Colombia apoyan al candidato De la Espriella.
Lo cual constituye una abierta violación del derecho internacional, que desde la misma carta de Naciones Unidas prohíbe la injerencia de un país en los asuntos internos de otros. A Trump no le importa el derecho internacional, asegura que la única guía para sus actos es su propia moral. Abelardo de La Espriella no sólo es un defensor abierto del régimen sionista genocida, sino que se identifica por completo con Trump. No sólo con sus ideas, también con su locura.
Como Netanyahu, considera alimañas a quienes no piensan como él, que por ese solo hecho deben ser destripados. Es a lo que quizás sin comprenderlo totalmente, se enfrenta el pueblo colombiano el domingo. Definitivamente, no podemos estar con la irracionalidad ni el crimen.
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