La gente ha entendido que no tiene que seguir viviendo sin esperanza, entre incertidumbre e inseguridad, entregada a profetas que destruyen cuanto llega a sus manos

 - La gente se mamó

Ofrezco disculpas a mis lectores por el título de este artículo, pero él describe una realidad: la mayoría de los colombianos se cansaron del discurso oficial que propicia el odio entre conciudadanos; exalta la ignorancia y la incompetencia; asedia a los empresarios; es condescendiente con criminales de distinta laya; formula continuas invocaciones a la revolución violenta y posee unas finanzas públicas tan descuadernadas cuanto voraces. En resumen: la gente está mamada de continuar con lo mismo,  ha entendido que no tiene por qué seguir viviendo sin esperanza, en medio de la incertidumbre y la inseguridad, entregados a profetas que destruyen cuanto llega a sus manos.

La mala fortuna de Cepeda comenzó el primer día de la campaña presidencial cuando dijo que no publicaría su programa de gobierno, porque el suyo era el mismo del actual inquilino de la Casa de Nariño. Como si su patrocinador no hubiese devastado el sistema de salud, la seguridad de ciudades y campos, las finanzas públicas, siendo además indiferente ante el aumento de la corrupción. El error de no publicar un programa propio debió ser acusado por los estrategas del candidato porque una versión escrita del mismo apareció la semana pasada, ya tarde por cierto, y no pasa de ser una versión edulcorada de las ideas defendidas por Petro.

El aspirante del Pacto Histórico camina lento, taciturno,  se ve distante. Rara vez exhibe una sonrisa y la gente especula sobre su estado de ánimo y su salud. Quizá reflexiona respecto al fracaso de la paz total que él apadrina y no ha pasado de ser ocasión para que se multipliquen los asesinatos, los secuestros, el reclutamiento forzado. Quizá su pensamiento   se detiene en el crecimiento imparable de los sembrados de coca por cuenta de una estrategia de erradicación ineficaz. Quizá está inquieto porque desde que el presidente se puso a hacerle campaña abiertamente, infinidad de electores le ven como el continuador de las incoherencias, incitaciones al odio, rechazo de las instituciones republicanas que caracterizan al inquilino de la Casa de Nariño. 

Ante el espectro del continuismo el fenómeno de Abelardo De la Espriella ha seguido consolidándose

En su movimiento se observan alegría, emoción y pasión; también confianza en el porvenir.  Son expresiones que surgen de  saber qué al contar con seguridades mínimas y el esfuerzo propio estará alcance un futuro de progreso, no amarrado a dádivas y subsidios inciertos. Unos mendrugos que destruyen la dignidad porque para obtenerlos las personas deben entregarle al partido dominante su voto,  su libertad y su consciencia.

Tratar de fascistas, nazis, neoliberales sin escrúpulos  a quienes prefieren la alternativa de Abelardo, constituye una violación de la neutralidad electoral y una falta inaceptable de respeto con quienes con sus votos en primera vuelta, mostraron representar el conglomerado político más numeroso del país.  Pero la satanización contra quienes no apoyan al candidato oficial ha terminado por hacerle daño a este. Se contempla como si la suya fuera una propuesta insular, que surge y se dirige a sectores específicos de la sociedad, mientras Abelardo con su folclore, su música, su simbología se presenta como la opción incluyente, la de todos los colombianos.

Más allá de lo expresado tengo varios motivos para no entregarle mi voto a Iván Cepeda, pero menciono tan solo algunos:

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1-Un gobierno suyo entraña el riesgo de instaurar la temida asamblea constitucional que arrase la Constitución de 1991 y nos convierta en Estado totalitario, a la medida de los delirios absolutistas del actual presidente. Consciente del daño que le hace el proyecto, Cepeda anunció su descarte. Pero esto no ha ocurrido, apenas lo han retirado de la luz pública momentáneamente. La cuestión es que si desean jugarle limpio a Colombia y prescindir de esta propuesta llamada a acabar con el sistema de contrapesos al ejecutivo e instaurar  un autoritarismo feroz, deberían parar la recolección de firmas y dinero, así como disolver el comité promotor de la iniciativa.

2-Bien es sabido que Iván Cepeda tiene la salud amenazada por una dolencia grave, de aquellas que infortunadamente pueden recurrir con el tiempo. Esta circunstancia dolorosa crea el riesgo de que los destinos de Colombia queden en manos de Aida Quilcué. Ella es sin duda persona meritoria  y poseedora de notable inteligencia natural. Pero a todas luces no goza de la formación, las destrezas y la experiencia para conducir con éxito los asuntos de Colombia en un entorno tan complicado, exigente y dramático como el que afrontamos.

3-La elección de Cepeda significaría la reelección y continuidad del proyecto de petrista, así como la extensión del poder de su líder único. Este ha manifestado que abandonará la presidencia pero no el poder para conducir la revolución que el pueblo ansía.

  Del mismo autor: Sanar los espíritus, acabar el odio para sobrevivir

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Por Antonio de Roux

Abogado con M.A. en Banca de Desarrollo de American University, Washington D.C. Trabajó para varias organizaciones empresariales y fue vicerrector académico de la Universidad Javeriana en Cali. Actualmente es presidente de la Corporación Consorcio Ciudadano. Hace parte de varias juntas directivas y es colaborador de opinión en otras publicaciones.