No entendió a Bateman, al líder, cuando hablaba de hacer la revolución a través de una cadena de afectos.

 - Petro no entendió

 

Petro hombre, Petro presidente, Petro líder, no entendió:

-Que somos de izquierda, quienes lo somos, que estamos contra la corrupción inmunda, contra la violencia siniestra, contra el fascismo con todos sus disfraces, contra la inequidad vergonzosa de este país; pero no somos adoradores ni miembros de la iglesia Petro, la iglesia que Petro cree ser.

-No entendió a Bateman, al líder, al carismático, no lo entendió cuando Bateman hablaba de hacer la revolución a través de una cadena de afectos. No de odios, no de violencia verbal, no de incitación, no de desinformación, no de citas o cifras inexistentes.

-No entendió que gobernar le permitía hacerlo, le permitía transformar, que con un poco de suavidad, con un poco de equipo de gobierno podía hacerlo, no entendió a Mujica, ni a Lula, a Bachelet, a ninguno de los que lo antecedieron en ese arribo a ser presidentes luego de la tortura a la que como guerrilleros fueron sometidos. Se quedó en el pasado, en la rabia, el desquite.

-No entendió que la revolución era la educación. Esto a la vista le importó poco y puso nada y a nadie al frente. La educación pública no podía ser una educación petrista, la educación petrista no puede existir y nunca sería educación.

-No pudo ver que haciendo campaña desaforada desde el gobierno daña al propio candidato de izquierda, le resta votos, le resta credibilidad.

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-No entendió tampoco que haciendo lo mismo de los anteriores se convertía en lo mismo, en algo más temible, en algo menos.

-No entendió que a esta altura el fin no justifica los medios. Que cada voto pagado de algún modo, cada adhesión pagada, cada brazalete de áulicos remunerados, es un voto podrido, un adepto peligroso.

-No entendió que no se puede hablar de potencia de la vida y convocar a la violencia.

-No entendió que a los indígenas de este país los han exterminado, les han conculcado, luego los han utilizado; no entendió que pagar las adhesiones, que traerlos a recitar un discurso, su discurso, que moverlos para causar caos no les ayudaba en nada. No los entendió y menos los respetó.

-No entendió que la izquierda está llamada a perdurar en el tiempo, pero Petro era pasajero.

-No entendió la risa, el afecto, ni siquiera la basorexia. Se fue su tiempo y no lo recuperará llamando a la confusión.

-No entendió que Duque contribuyó, sin quererlo, al Gobierno Petro. Y no entendió que de seguir igual el gobierno Petro puede contribuir a lo más virulento y lamentable en la historia política: el gobierno de De la Espriella.

Así no, Petro, así no. Aún queda tiempo de enderezar.

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Por Gonzalo Castellanos V

Gestor de políticas e iniciativas culturales y sociales en América Latina. Catedrático. Escritor.