Aclaro, para evitar insultos o molestias, que no escribo en esta ocasión respecto de lo que quisiera, sino con un poco de números y, eso, sí, con algo de simple, pura y simple psicomagia, ese concepto que transita entre lo racional y el mito, el lado puramente intuitivo o especulativo, algo mágico que se percibe y no puede, por eso mismo, argumentarse solo con evidencias o elementos empíricos.
En la primera vuelta, como vienen los tiros desde elecciones pasadas y con un electorado que es menos abstencionista que antes, habrá entre 23 y 25 millones de votos.
Cuatro de esos millones se repartirán entre los candidatos de menos opción: en su orden Fajardo, Claudia López y todos los demás que están ahí simplemente por figurar y estampar un renglón más en su hoja de vida, como Roy Barreras, Lizcano o Uribe.
Así, 19 o 21 millones de votos estarán en puja entre Paloma Valencia, Iván Cepeda y Abelardo de la Espriella, con un umbral de diferencia relativamente bajo entre los dos que pasarán y el tercero que quedará por fuera
Es prácticamente imposible, viendo resultados de las consultas internas, que Paloma Valencia tenga menos de siete millones de votos,
Siendo serios, aunque la política no lo sea, es impensable que de la Espriella tenga un electorado suficiente para superar a los otros dos; y es prácticamente imposible, viendo resultados de las consultas internas, que Paloma Valencia tenga menos de siete millones de votos, lo cual hará que, bajo cualquier escenario, esté en segunda vuelta.
Como vienen los tiros, el país, o medio país al menos, el país periférico, está hundido en la violencia y eso la opinión generalizada lo atribuye al gobierno actual. Las finanzas van caóticas, con deuda pública desbordada, con gasto explotado en funcionamientos (puestos públicos y gastos de pura operación), y no hay nada en salud que haya cambiado realmente para bien.
Si pasara con de la Espriella, puede darse por descontado que el centro pensante, la estructura de partidos tradicionales y hasta una mínima parte de izquierda se volcará a apoyarla. Si pasara con Cepeda, el escenario será mucho más reñido, y, si no sigue removiendo equivocadamente la idea de que Álvaro Uribe sea su cara visible, la gran mayoría de votación total no cepedista de primera vuelta se volcará a apoyarla. Uno más uno, nunca es solo dos.
Del mismo autor: Campaña sin candidatos; violencia total
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